OPINIÓN: ¿Hay suficientes 'estrellas' para un exitoso show del Super Bowl?

Hace dos décadas que la NFL decidió que fueran artistas famosos y no bandas musicales de las universidades quienes encabezaran el show
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Autor: Daniel Solís Lemus | Otra fuente: 1

Nota del editor: Daniel Solís Lemus es actuario de profesión por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), pero melómano por convicción. Es locutor y coproductor de los programas de radio por internet Noches de Nachos y JazzTás a través de www.vector3.net. Síguelo en su cuenta de Twitter: @Phish_SL

(CNNMéxico) — Para algunos el medio tiempo del Super Bowl no es más que un espacio de tiempo para rellenar los botaneros, salir a comprar más cerveza o comentar el desarrollo del partido durante los primeros dos cuartos.

Pero otros esperan ansiosos el espectáculo para ver a su artista favorito, a quien piensan que por fin 'le hizo justicia la revolución' y le otorgan el privilegio de amenizar el evento deportivo con más espectadores (televisivos y en vivo) del año.

El concepto del espectáculo del medio tiempo en el Super Bowl ha cambiado a gran escala desde sus inicios a finales de la década de 1960 (tomando en cuenta la era actual de la NFL). 

Durante las primeras dos décadas (de finales de 1960 a mediados de 1980), los encargados de amenizar este intervalo en el juego eran las bandas de música de las Universidades que previamente habían ganado los tazones colegiales más importantes, o que pertenecían a la universidad del estado en que se llevaba a acabo el encuentro. Aprovechaban pues para entonar sus himnos adornados con piruetas y coreografías montadas por sus porristas.

Estas bandas, debían apegarse a un tema específico que era elegido por un comité que se encargaba de seleccionar cada año algún motivo histórico, musical o deportivo sobre el que se desarrollaría el espectáculo, haciendo así una ceremonia a escala similar a la que se presenta al inaugurar unos Juegos Olímpicos o un Campeonato Mundial de Futbol, presentando al público parte de la tradición histórica de alguno de los estados de EU.

Algunos de los tributos a los que se rindió homenaje fueron al festival de Mardi Grass, a Louis Armstrong, Duke Ellington, el Bicentenario de la Independencia de Norteamérica, al 100 aniversario de Hollywood, al Twist y Swing (con 88 pianos de cola en el escenario) entre muchos otros, dejando ver la maravillosa organización para hacer un montaje profesional en poco tiempo y dejar al público con un buen sabor de boca, mientras los equipos preparaban su estrategia para salir a jugar los dos cuartos restantes del encuentro.

A principios de la década de 1990, con la celebración del Super Bowl XXV, el concepto cambió de forma radical, dejando a un lado a las tradicionales bandas e invitando al escenario a los grupos o cantantes de moda en ese momento. Tal fue el caso de los New Kids on the Block, que dieron paso a la comercialización de este espectáculo en 1991, sentando así el precedente para llevar a cabo microconciertos en este receso de aproximadamente 30 minutos.

Posterior a esto, muchos otros artistas han pasado por los distintos escenarios donde se lleva a cabo el juego en el domingo más esperado del año. Por citar algunos ejemplos: Gloria Estefan, Tony Bennet, Diana Ross, Boyz II Men, Christina Aguilera, Enrique Iglesias y Phil Collins son artistas que han llevado a cabo una presentación hasta cierto punto decorosa, en comparación a otros músicos que han logrado en esos 20 minutos llevar al público al éxtasis con sus presentaciones.

Tal es el caso de bandas de la talla de U2, Rolling Stones y The Who o intérpretes como Paul McCartney, Bruce Springsteen, Prince y Madonna (el mejor espectáculo que se ha realizado, según la crítica), quienes como mencionaba anteriormente, han estado a la altura de lo que el público esperaba y se han entregado como si estuvieran dando un concierto express ante los espectadores del Super Bowl y a los suertudos que ganan el derecho de presenciar su interpretación a nivel de cancha.

Así mismo, hay actuaciones que es mejor dejar para el olvido, como fue el caso de The Blues Brothers, Britney Spears con N’SYNC, Black Eyed Peas y Janet Jackson con Justin Timberlake (con todo y el famoso 'wardrobe malfunction') las cuales han dado paso a múltiples críticas sobre su invitación a ser parte de este evento, el cual en las últimas décadas ha sido patrocinado por una empreas que por obvias razones, incluye a los artistas cuyos contratos de publicidad posee y encuentra en este intervalo el mejor medio para darles promoción.

Con lo anterior en mente, me quedo pensando en la reciente actuación de Bruno Mars, quien desde mi punto de vista hizo un espectáculo  simplemente bueno, sin llegar a memorable, demostrando que aún le falta para alternar con estrellas de la talla de sus acompañantes, los Red Hot Chilli Peppers, banda que con solo interpretar un par de estrofas de Give it away opacaron la actuación del intérprete de Treasure y Locked out in heaven, dejando a la audiencia con ganas de escuchar más de la agrupación liderada por el nacido en Michigan, Anthony Kiedis, y su bajista nacido en Australia, mejor conocido como Flea.

Todo esto me lleva a la disyuntiva de pensar si los organizadores deben continuar con este tipo de espectáculos de medio tiempo, o regresar a las tradicionales presentaciones de bandas universitarias y escuadrones de porristas, para continuar dando el toque deportivo a este evento, que es observado por millones de televidentes alrededor del mundo y centrar la atención en lo que es verdaderamente importante ese domingo: el fútbol americano y las tradiciones que lo rodean.

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Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Daniel Solís Lemus.

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