Cibermonedas, sólo para el primer mundo

Pese a la creciente popularidad de esos sistemas de pago, su uso aún es de élite, dice Hikmet Ersek; es necesario mejorar su utilización y regulación antes de que lleguen al mundo en desarrollo.
bitcoin44  (Foto: Getty)
Hikmet Ersek*

¿Has leído algún buen artículo sobre las monedas digitales últimamente?

Parece que no pasa un día sin que al menos una importante publicación cite los acontecimientos en el mercado de las divisas digitales y el presunto potencial de la tecnología para irrumpir en el sector de los pagos.

Como presidente ejecutivo de Western Union, me han preguntado en varios foros públicos acerca de mi postura sobre las monedas digitales y los pagos transfronterizos. Aunque he hecho alusión al tema, en esta serie de tres partes para Fortune.com, tengo la intención de abordar varios puntos que desempeñarán un papel importante en la evolución de las monedas digitales, sobre todo en lo relacionado con nuestro negocio.

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La narrativa actual sobre las monedas digitales, aunque sin duda es atractiva para los emprendedores, para el capital de riesgo y los medios de comunicación, tiene una naturaleza extremadamente de "primer mundo". Y una de las preguntas principales sigue siendo esta: ¿Ese tipo de innovaciones, tal como las conocemos hoy en día, atienden las necesidades de los consumidores y de las empresas en ambos lados de una transacción internacional? En su forma actual, la respuesta es no, pero hay potencial, y eso es algo que estoy observando con gran interés.

Por cada pago internacional, hay un emisor y un receptor. Ya sea que se trate de un cliente que transfiere dinero a sus familiares en otro país; un negocio en busca de soluciones para pagar facturas en diferentes monedas mientras que gestiona los riesgos del tipo de cambio; o una organización no gubernamental que intenta llevar dinero a las manos de aquellos que más lo necesitan después de un desastre, cada uno tiene sus propios requisitos.

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Hasta este punto, el debate sobre la moneda digital no ha abordado los aspectos prácticos del lado del receptor. ¿La persona que recibe la moneda digital en un pueblo rural de Filipinas, será capaz de usarla? ¿La pequeña o mediana empresa tendrá la capacidad tecnológica para gastarla o transferirla? Y lo más importante, ¿el consumidor o negocio del lado receptor realmente quiere la moneda digital -si se le diera opción-, preferiría dinero en efectivo o querría el dinero en sus cuentas bancarias?

La confianza

Además, la transferencia de fondos es una transacción emocional, y cuando estás lidiando con pagos de cualquier clase, la confianza es un factor importante. Aunque la moneda digital tiene potencial para mejorar la confianza empresarial y del cliente, varios eventos recientes dentro del sector han subrayado que el desarrollo de la tecnología está aún en sus etapas tempranas.

Sin mejoras continuas para garantizar la protección de los consumidores, lo cual en última instancia se traducirá en una mayor fiabilidad, creo que los consumidores y las empresas seguirán gravitando alrededor del dinero en efectivo, las cuentas bancarias y las tarjetas.

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Lo que a menudo escucho acerca de las monedas digitales es el poder de la tecnología para transformar los modelos de negocio y atraer a más personas al sistema financiero global. Y ciertamente no discuto la noción de que la tecnología puede ser una fuerza que sirva para el bien.

Sin embargo, si es que existe una adopción significativa de las monedas digitales por parte de los consumidores, creo que es probable que ocurra primero en el mundo desarrollado como un vehículo de pagos de negocios. Si llegan a ser reguladas y utilizadas en las remesas, surgirá una necesidad de transferir la moneda digital a través de las fronteras, y proporcionar el pago en efectivo o en cuentas mantenidas por el receptor en monedas reguladas.

La adopción del consumidor es solo una parte de la historia de las monedas digitales. Las cuestiones de regulación y cumplimiento de las normas también deben ser abordadas, y queda mucho trabajo por hacer en ese sentido. La conversación continúa evolucionando día con día, y podría ser un caso de "dos pasos hacia adelante y uno hacia atrás", antes de que veamos implementada una regulación formal. Pero al final, este es un camino que las monedas digitales deben recorrer, antes de que puedan integrarse a gran escala al negocio de los pagos globales.

*Hikmet Ersek es presidente ejecutivo de Western Union.

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