OPINIÓN: Tal vez nunca encuentren el avión malasio

Las probabilidades de resolver el misterio de la desaparición de la aeronave se reducen conforme pasa el tiempo sin encontrar pistas sólidas
Australia búsqueda vuelo 370
Australia búsqueda vuelo 370  Australia búsqueda vuelo 370
Autor: Robert Goyer | Otra fuente: 1

Nota del editor: Robert Goyer es editor en jefe de la revista estadounidense Flying y piloto comercial certificado.

(CNN) — En otro duro golpe en la búsqueda desesperada de pistas, los investigadores determinaron que los restos que las aeronaves detectaron durante su búsqueda por el vuelo 370 de Malaysia Airlines no son parte del avión desaparecido. Si los investigadores no tienen un golpe de suerte que los lleve hacia el Boeing 777-200 que desapareció el 8 de marzo, es probable que nunca encontremos el avión aunque surjan restos en las próximas semanas, meses o años.

Para darnos una idea de las probabilidades que están en juego, pongamos en perspectiva el estado actual de la investigación.

Los buscadores se concentran en una zona del sur del Océano Índico que tiene una superficie de más de 315,000 kilómetros cuadrados; esta ubicación de búsqueda surgió de una suposición basada en la sofisticada ciencia de los satélites, pero también en grandes conjeturas sobre la altitud a la que volaba el 777, la velocidad a la que iba y su rumbo; además, los vientos son una parte crucial de la conjetura.

¿Qué tan buena es la suposición? Simplemente no sabremos hasta que encontremos los restos. Si no se llega a tal descubrimiento, nunca lo sabremos.

La pregunta subyacente es: ¿los investigadores están buscando siquiera en la parte correcta de una enorme extensión inimaginable de océano? No lo sé, y la verdad es que con base en lo que los investigadores nos han dicho, ellos tampoco saben.

Aunque estén buscando en el vecindario correcto, recordemos que están peinando esta área enorme en aviones y en botes y buscan restos que podrían medir cuando mucho unos 20 metros de largo y 6 metros de ancho; lo más probable es que los restos sean aún menores. Ellos buscan pistas físicas mayormente a ojo y en una zona que está llena con muchos millones de escombros flotantes que en su mayoría se parecen mucho a los trozos de fuselaje que podríamos encontrar cuando un avión grande se estrella en mar abierto.

Como han pasado más de tres semanas desde el supuesto accidente, es casi seguro que los restos ya estén bastante esparcidos. Este probablemente sea el detalle más grave: el encontrar restos que definitivamente estén relacionados con el vuelo 370 de ninguna forma garantiza que se encuentren los restos principales del avión; entre más pronto encuentren esos restos, habrá más probabilidades de reducir el rango de búsqueda de los restos principales.

Aunque se redujera mucho el rango de búsqueda, es casi seguro que será demasiado tarde como para que los buscadores se acerquen lo suficiente con sus transportes sumergibles para escuchar la débil señal de las grabadoras de datos de vuelo y de voces de la cabina de mando que podrían estar a muchos kilómetros debajo del agua en una zona de fosas profundas y traicioneras.

Desde luego hay lecciones que aprender de la búsqueda y descubrimiento del vuelo 447 de Air France, un Airbus A330 que se estrelló en el Océano Atlántico en 2009. A pesar de que un día después del accidente se localizaron los restos y a algunas víctimas en la superficie, cerca de donde cayó el jet, la búsqueda de los restos nunca fue algo cierto. De hecho, los buscadores nunca escucharon la señal de las cajas negras y les tomó casi dos años encontrar el resto del avión.

En pocas palabras, aunque los buscadores del vuelo 370 llegaran a encontrar una pista, seguirían en su contra las probabilidades de encontrar los restos, lo que para este momento podría ser la única forma de resolver este misterio.

Si los investigadores están equivocados en sus suposiciones, si el vuelo 370 está en alguna parte lejos de donde los barcos y los aviones lo están buscando, las probabilidades de encontrarlo son casi nulas.

Solo podemos esperar que los investigadores sepan más de lo que nos han dicho hasta ahora. Hace un par de días enviaron un sofisticado barco de la Marina australiana, el Ocean Shield, con un sumergible llamado Bluefin 21, equipado para detectar las señales de las cajas negras.

Espero que hayan enviado esos recursos especializados porque de alguna manera redujeron considerablemente la zona de búsqueda y no porque estén probando su suerte; espero que no se lo hayan dicho a los familiares para evitar crear expectativas entre los familiares y amigos de las víctimas que esperan la respuesta a un misterio que podría quedarse sin solución para siempre.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Robert Goyer

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