OPINIÓN: Vladimir Putin, ¿irracional?

El presidente ruso juega con sus propias reglas: Adquirir crimea y romper con Occidente es una situación beneficiosa en todos los sentidos
vladimir putin
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Autor: Leonid Volkov | Otra fuente: 1

Nota del editor: Leonid Volkov tiene un blog sobre política y escribió el libro The Cloud Democracy; fue director de la campaña del líder de la oposición rusa, Alexei Navalny, a la alcaldía de Moscú en 2013. Actualmente es director de desarrollo de empresas en el Artec Group, una empresa de Luxemburgo que fabrica escáneres en 3D.

(CNN) — Esta semana, la OTAN suspendió toda cooperación civil y militar con Rusia. El comandante de la OTAN dijo que hay 40,000 soldados rusos en estado de alerta elevada y podrían atacar Ucrania en unos cuantos días.

El mundo está atento. ¿Será que Vladimir Putin tomará territorios de Ucrania una vez más?

Antes de que Putin anexara Crimea el 18 de marzo, no muchos observadores pensaban que de verdad tomaría una parte de Ucrania. Tal vez es solo otro juego político para él… palabrería y nada más.

Después de todo, Rusia está atada legalmente al Acuerdo de Budapest de 1994, documento que originalmente firmaron la Federación Rusa, Estados Unidos y Gran Bretaña. Este documento es parte importante del pacto mundial de no proliferación nuclear. Además, garantiza la soberanía y la integridad territorial de Ucrania, que poseía el tercer mayor arsenal de armas nucleares en el mundo cuando se firmó el acuerdo, a cambio de que asuma un estatus no nuclear.

Por eso, cuando los nacionalistas rusos empezaron a decir que Crimea debería ser parte de Rusia, pocos se imaginaron que eso se haría realidad. Putin puede ser implacable y tosco, pero ha respetado los tratados internacionales.

Durante su conferencia de prensa del 4 de marzo, cuando le preguntaron si Rusia consideraba la anexión de Crimea, Putin dijo que no. Entonces algo cambió. Cuando se adelantó el referéndum al 16 de marzo, se enmendó para que incluyera la opción de que Crimea se volviera parte de Rusia.

¿Qué ocurrió? ¿Putin está fuera de contacto con la realidad, como dijo alguna vez la líder de Alemania, Angela Merkel? Esta sería una explicación fácil para la toma de Crimea por parte de Rusia.

Pero sospecho que Putin quiere crear una nueva realidad, una en la que el rompimiento con Occidente ya no se considere un perjuicio potencial, sino como una maniobra inteligente y sensata.

En el nuevo orden mundial de Putin, las instituciones existentes ya no importan, ni el G-8 ni el Consejo de Seguridad de la ONU. ¿Qué van a hacer? La suspensión de la membresía de Rusia en el G-8 no asusta a Putin. Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá están molestos porque Rusia violó el Acuerdo de Budapest. ¿Y qué? Los índices de aprobación de Putin han aumentado, sus opositores políticos están divididos y muchos rusos respaldan el regreso de Crimea. Rusia tiene más territorio ahora y no ha habido algún efecto secundario considerable.

Es más, Putin quiere controlar más a la élite rusa y a su dinero.

En 2003, el oligarca más rico de Rusia, Mikhail Khodorkovsky, quedó arrestado repentinamente y cumplió una sentencia de más de 10 años en prisión, principalmente porque patrocinaba agresivamente a distintos partidos de la oposición y planeaba postularse a la presidencia. Putin, quien se volvió presidente de Rusia en parte gracias a las cuantiosas contribuciones de los oligarcas durante su primera campaña presidencial, sabe que lo único que puede derrotarlo es el dinero. Por eso pasó la última década haciéndose muy rico y asegurándose de poseer más recursos que cualquier posible contrincante.

Ser oligarca en Rusia es grandioso… siempre y cuando no te involucres en la política. Las regulaciones son estrictas y las transacciones se pueden rastrear. Los oligarcas conocen las reglas: cuando quieren tener acceso a su dinero en Rusia, se quitan del camino de Putin. Después de 2003, ciertamente nadie se atrevía en realidad a competir contra él. Para ellos Khodorkovsky es solo un ejemplo.

Lo que le preocupa a Putin es el dinero del exterior que se filtraría fácilmente por las fronteras. Ese dinero es más difícil de rastrear. Putin ha insistido desde hace mucho en que la nueva élite del país debe llevar el dinero de vuelta a Rusia. Sin embargo, los oligarcas rusos han gastado su dinero fuera de Rusia al enviar a sus hijos a las escuelas occidentales, al comprar casas en Manhattan o al ir de compras a los países europeos vecinos.

La fuga de capitales de Rusia ha aumentado constantemente en los últimos años y en 2013 superó los 60,000 millones de dólares (780,000 millones de pesos). Ahora, cada oligarca ruso tiene que decidir si abandona el país y pierde el acceso a sus recursos interminables o si lleva el dinero de regreso.

Crimea dio a Putin justamente lo que deseaba: una oportunidad de construir una cortina de acero financiera entre Rusia y Occidente. Ahora, algunos de los miembros de esa élite reciben sanciones de parte de Occidente y finalmente se vieron obligados a centrar su atención —y sus billeteras— en Rusia.

Adquirir Crimea y romper con Occidente es una situación beneficiosa para Putin en todos los sentidos.

Putin también puede aprender algo de otros malosos que no obedecieron las reglas existentes. Tal vez sus experiencias de éxito demostraron a Vladimir Putin que está bien hacer el papel del enfant terrible en la política mundial. Tan solo miren a Fidel Castro, a Kim Jong-Un e incluso a Bachar al Asad. ¿Les está yendo bastante bien, no?

Putin juega con sus propias reglas. ¿Qué podría hacer el mundo moderno contra un dictador que tiene armas nucleares y amplia aprobación dentro de su propio país? Y respecto a las sanciones económicas, ¿cuántas veces son realmente exitosas?

Solo Putin sabe si va a tomar más trozos de Ucrania. La respuesta: "no, porque Putin dijo que nunca iría más allá de Crimea" es incorrecta.

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Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Leonid Volkov

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