OPINIÓN: No juzguemos aún al hombre que dejó a su hijo en el auto

Los tribunales deberán analizar si la conducta de Harris indica simple negligencia o una indiferencia sistemática por abandonar al menor
Justin Ross Harris enfrenta cargos por homicidio y crueldad infantil, luego de que abandonó en un auto a su hijo de 22 meses de edad, el cual murió por asfixia.
Justin Ross Harris  Justin Ross Harris enfrenta cargos por homicidio y crueldad infantil, luego de que abandonó en un auto a su hijo de 22 meses de edad, el cual murió por asfixia.
Autor: Mark O'Mara | Otra fuente: 1

Nota del editor: Mark O'Mara es analista legal de CNN y abogado penalista.

(CNN) — El caso trágico de Justin Harris, quien dejó a su hijo Cooper, de poco menos de dos años, dentro de un auto todo el día, ha causado acalorados debates. Cooper pereció y ahora imputaron a su padre los delitos de homicidio y maltrato infantil. Algunas personas dicen que esto es una tragedia; otras dicen que es un crimen. ¿Quién tiene la razón?

Harris comparecerá ante el tribunal el jueves 3 de julio en una audiencia en la que se determinará la causa probable; la fiscalía tratará de convencer a un juez de que efectivamente fue un delito. La defensa probablemente tratará de demostrar que el acto de Harris fue simple producto de la negligencia.

Sea como sea, todos estarán atentos a la razón por la que dejó a Cooper en el auto y —aunque esto parezca contradictorio— para los efectos del procedimiento penal, la trágica muerte no será un factor que determine la culpabilidad.

Para demostrar que Harris cometió homicidio premeditado al dejar intencionalmente a su hijo en un auto para que muriera, el sistema de justicia deberá analizar su historial —tanto penal como psicológico— y tomar en consideración otros actos que demuestren una total indiferencia —o algo peor— hacia el niño.

Deberíamos encontrar ciertas conductas que reflejen su capacidad de actuar como las personas que consideramos las peores de nuestra sociedad: personas capaces de matar a sus propios hijos. Esta conducta podría ser ira hacia el niño o a su madre, un litigio de divorcio pendiente, frustración por una enfermedad que el niño padeciera, dificultades económicas u otras situaciones estresantes.

La defensa, la fiscalía y las autoridades deben examinar rápidamente estas consideraciones. Si deciden que Harris no es de las peores personas —si no es culpable de filicidio— entonces la alternativa es negligencia. En este caso, es necesario analizar por qué "simplemente olvidó a su hijo en el auto".

Como humanos solemos reconsiderar nuestras decisiones con base en el resultado. Cuando decidimos quedarnos a trabajar hasta tarde y luego nos vemos involucrados en un fuerte accidente al regresar a casa, reflexionamos sobre si debimos quedarnos hasta tarde o no. Si te hartas de postre tras la cena y luego te atropella un auto mientras cruzas la calle, todo indica que el postre tuvo algo que ver. En realidad, el tomar la decisión casi siempre carece de trascendencia.

Nadie habría dado importancia a que Harris hubiera dado 10 pasos hacia su trabajo y entonces se acordara de Cooper. El que un simple error por negligencia tuviera consecuencias devastadoras no provoca, lógica ni racionalmente, que el acto sea contundentemente negligente ni criminal en sí.

La analista legal de CNN, Sunny Hostin, confesó valientemente en un artículo de opinión que ella alguna vez dejó a su hijo en el auto, cosa de la que se dio cuenta con terror unos momentos después. Su bebé estaba bien. Fue simple negligencia.

Si el error de Harris fue producto de la simple negligencia, si realmente olvidó dejar a Cooper en la guardería, entonces la pregunta es: ¿Deberíamos considerar que un simple acto de negligencia es un acto criminal por sus consecuencias?

Este es un precedente peligroso. Hay miles de accidentes relacionados con automóviles cada día y la mayoría es producto de la simple negligencia. Algunos son choques sin importancia, otros causan daños considerables a la propiedad, otros provocan heridas leves y otros causan la muerte de personas. Nuestra ley es bien clara en ese contexto: nos concentramos en el acto negligente y no en el resultado en particular.

Uno de los conceptos que usamos en nuestra jurisprudencia es la teoría del hombre razonable. Es decir: se supone que la mayoría de la gente actúa de forma razonable y el término razonable se determina con base en nuestras normas sociales. Nos juzgamos en muchas circunstancias con base en si actuamos razonablemente o no.

El concepto del hombre razonable surge en otros aspectos del derecho penal. En casos de legítima defensa, buscamos demostrar si la persona temía razonablemente que sufriría un gran daño corporal o la muerte. En los casos civiles, como en los casos de daños y perjuicios, la diferencia entre la culpa leve y la culpa grave influye en gran medida en la probabilidad de que se le conceda una indemnización al demandante, sin importar la gravedad de su sufrimiento.

Cambiar un principio legal bien establecido —que se nos juzgue con base en la racionalidad o la negligencia de nuestros actos, independientemente de las consecuencias— sería alterar peligrosamente la forma en la que interactuamos, no solo en el sistema de justicia, sino como sociedad.

Es probable que Harris haya actuado con mera negligencia. Si fue así, tendrá que lidiar el resto de su vida con haber provocado la muerte de su hijo, pero no debería incurrir en responsabilidad penal.

Hay otra posibilidad que hay que considerar. Si Harris demostró una indiferencia imprudente ante las consecuencias de sus actos o una indiferencia total ante sus deberes legales, tal vez se determine que actuó con culpa grave. Si se determina que Harris actuó con culpa grave, entonces debería ser penalmente responsable.

Si se revelara que dejó a su hijo en el auto porque estaba ebrio o porque quería irse de fiesta, entonces sería fácil demostrar la negligencia criminal. Si conduzco mi auto en una zona escolar a 10 kilómetros por hora más del límite permitido y atropello a un niño y lo mato, probablemente estoy actuando negligentemente, nada más. Si paso a 120 kilómetros por hora, habría actuado con culpa grave y debería ser responsable penalmente.

Todos hemos juzgado a Harris y tendremos que esperar a que salgan a la luz todos los hechos para poder dar una opinión informada. En este caso, dar una opinión informada significa hacer un razonamiento sobre si Harris actuó intencionalmente o si fue negligencia. Solo tenemos que cuidar de no permitir que las consecuencias trágicas del acto influyan en la forma en la que juzgamos el acto en sí.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Mark O'Mara.

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