OPINIÓN: La reforma energética, un reflector rumbo a la elección del 2015

Con la aprobación de las reformas, podría pensarse que los actores políticos podrían usarla como bandera para las elecciones del próximo año
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Édgar Guillaumin
Autor: Édgar Guillaumin | Otra fuente: 1
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Nota del Editor: Édgar Guillaumin tiene estudios de Licenciatura y Maestría en Derecho Corporativo, cursa un Doctorado en Planeación Estratégica y Políticas de Desarrollo en la Universidad Anáhuac. Cuenta con más de 10 años de experiencia en relaciones gubernamentales e institucionales. Síguelo en su cuenta de Twitter: @guillaumin

(CNNMéxico) — Todo parece indicar que estamos en la recta final del tortuoso proceso de la reforma energética, tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados tuvieron lugar acaloradas discusiones que fueron desde las posturas más técnicas y económicas, hasta las alusiones personales y anecdóticas. Todos los partidos subieron a tribuna para expresar sus posturas y visión sobre este importante proceso legislativo, y cómo no hacerlo, si todos los reflectores de los medios de comunicación estaban presentes, no podían dejar pasar esta oportunidad.

El debate presentó matices de cómo será el proceso electoral del próximo año, en gran medida los partidos políticos han ido construyendo su plataforma política para el siguiente año bajo el paraguas de la reforma energética, hay quienes le apuestan al fracaso total, otro a que sea la panacea económica para México, y otros a que no pase nada, absolutamente nada.

Pero vámonos por partes, ¿Qué viene en el 2015?

Desde la perspectiva de la izquierda mexicana, especialmente en los grupos más radicales, se espera que la implementación de la reforma sea trunca y fallida, que no haya reflejos de un beneficio para México por la apertura al sector privado en la exploración y explotación de los hidrocarburos. Se trabajará incansablemente para llevar con todo éxito una consulta popular encaminada a replantear el marco jurídico de la reforma y que el “vox populi” tire a la borda lo alcanzado en este proceso.

La tarea no la tienen fácil, pues no sólo se trata de atraer más votantes a la izquierda, sino que tendrán que compartir el “pastel”, con nuevos partidos políticos como Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y el Partido Encuentro Social (PES), por lo que el universo de votantes afines a la izquierda se diluirá entre éstos y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), Partido del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano (MC).

Por parte de la ala derecha, el Partido Acción Nacional (PAN), principal aliado del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en esta reforma, espera poder capitalizar su proyecto mediante planteamientos de ser un partido de oposición responsable que ha privilegiado las coincidencias por el bien de México. La gran pregunta es si logrará generar unidad al interior del PAN y evitar lo que ha sucedido recientemente, una encarnizada pugna interna entre calderonistas y maderistas por llevar mano en las candidaturas. La reforma energética será una bandera que tratarán de posicionar en el electorado como un logro panista.

Finalmente el Partido Revolucionario Institucional (PRI) tiene la tarea más difícil, pues mostrar beneficios inmediatos como resultado de la reforma energética no será nada fácil, hay un largo camino adelante antes de que las inversiones comiencen a llegar a México y antes de que se vea reflejada la reducción de gasto en luz y gas para las familias mexicanas (si es que llega a suceder). Adicionalmente, el PRI, como partido en el poder, tiene que lidiar con un muy limitado crecimiento económico y con altos niveles de inseguridad en varias regiones del país.

El proceso electoral 2015 ya comenzó y veremos que la reforma energética será un instrumento que influirá en los resultados, en uno u otro sentido.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Édgar Guillaumin.

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