La ética, obligación del fondo petrolero

El mecanismo deberá elegir a los inversionistas en el sector según su conducta, dice Maciej Bazela; algo similar ocurre en Noruega, donde se excluyen a las empresas con riesgo de corrupción.
plataforma petrolera  (Foto: iStock by Getty Images.)
Maciej Bazela*
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Uno de los objetivos principales de la reforma energética es fortalecer las finanzas de la nación a largo plazo. Se pretende lograr el objetivo a través de un incremento de ingresos del Estado provenientes de la exploración y extracción de hidrocarburos en un contexto del mercado petrolero sin monopolios.

Hablar de largo plazo, implica tocar el tema de sustentabilidad.

Contrario a lo que muchos pueden creer, el tema de sustentabilidad no se limita nada más a temas verdes, como las energías renovables, separación de basura o reciclaje. La sustentabilidad abarca también el sector financiero, incluso los fondos institucionales y los fondos soberanos.

Reforma energética e inversiones responsables

La reforma energética prevé la constitución del Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo. Más que un mecanismo de apoyo presupuestario, el fondo tiene como objetivo principal ser en una fuente de ahorro nacional a largo plazo. Además, salvaguardaría el carácter nacional de ingresos derivados del sector energético, lo que debería complacer a aquellos que temen la entrega de los recursos del país a particulares.

México no es el primer país que afronta el reto de construir un fondo petrolero nacional. De hecho, existe un precedente histórico que, hasta hoy, constituye el punto de vanguardia y de referencia en inversiones responsables a nivel global. Ese punto de referencia se llama: el Fondo Noruego de Pensiones del Gobierno (GPFG).

El GPFG es el fondo soberano de inversión más grande del mundo en términos de activos bajo gestión. Invierte en una amplia gama de sectores, países y regiones y tiene en su cartera acciones, bonos y bienes raíces registrados en cerca de 70 países.

Lo que distingue al GPFG de muchos otros fondos es que utiliza criterios éticos para tomar decisiones de inversión. El aspecto ético de la estrategia de inversión del fondo está a cargo del Consejo de Ética. Una de sus actividades más importantes es evaluar si cada inversión específica cumple con los lineamientos éticos del fondo. El Consejo pasa sus recomendaciones al Ministerio de Hacienda, que toma una decisión final.

Además, el fondo tiene cerca de 7,500 empresas en su cartera. Desde su creación, ha excluido a 56 firmas. Específicamente, no invierte en aquellas que producen armas y tabaco, también evita las en empresas con alto riesgo de complicidad o responsables de violaciones a derechos humanos, daño ambiental y corrupción flagrante.

El Consejo de Ética supervisa la cartera del Fondo con el fin de detectar cuáles empresas deberían ser excluidas y presenta recomendaciones para la exclusión y la observación de determinadas sociedades.

A una empresa considerada para exclusión se le da la oportunidad de presentar información y puntos de vista al Consejo de Ética en una etapa temprana del proceso. Si decide recomendar que se excluya a esa empresa, esto se da a conocer a la compañía para que haga comentarios al respecto. Si la nueva información indica que la base de la exclusión ha dejado de existir, el Consejo recomienda que se revoque dicha exclusión.

El Ministerio de Hacienda establece un mandato para la gestión de la GPFG, que especifica los índices de referencia, la estrategia general para las inversiones responsables y los criterios para la exclusión de las empresas basadas en productos y conducta, los cuales tienen que ser revisados periódicamente y aprobados por el parlamento.

El Ministerio, siguiendo las recomendaciones del Consejo de Ética, decide si una empresa debe ser excluida o colocada en una lista de vigilancia. Antes de llegar a una decisión final, evalúa si otras medidas pueden ser más adecuadas para reducir el riesgo de violaciones. Por ejemplo, a veces el ejercicio de los derechos de propiedad (shareholderactivism) puede ser un medio más eficaz que la exclusión.

En el caso de Noruega, la gestión de los ingresos nacionales derivados del petróleo, en general, y del Fondo, en particular, se caracteriza por un alto grado de transparencia y divulgación de la información. Esto ayuda a construir el apoyo público y reduce el riesgo de una mala gobernabilidad.

En síntesis, un fondo petrolero nacional con componente ético situaría a México entre los países vanguardistas en el tema de inversiones responsables. Además, eso podría desencadenar un cambio paradigmático en la cultura de inversión en el país. El Gobierno de México tiene una oportunidad histórica de dar un ejemplo a los inversionistas institucionales y privados que sí se puede invertir con éxito sin dejar a lado los temas candentes como la sustentabilidad ambiental, social y económica.

*Maciej Bazela es profesor del área de Entorno Político y Social del IPADE Business School.

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