OPINIÓN: El racismo implícito en la tragedia del ébola

El caso del ciudadano liberiano que murió de ébola en Dallas hace surgir inquietudes acerca del racismo que rodea a esta letal enfermedad
duncan ebola muere en eu  Sin Pie de Foto
Autor: Robin Wright | Otra fuente: 1

Nota del editor: Robin Wright es investigadora adjunta del Centro Internacional Woodrow Wilson y del Instituto de la Paz de Estados Unidos. En sus viajes como corresponsal en el extranjero, pasó siete años en África. Síguela en Twitter: @wrightr. Las opiniones expresadas en este texto pertenecen únicamente a Robin Wright.

(CNN) — Lo trágico del ébola no es solo su impresionante cantidad de víctimas. También es el racismo implícito que el letal virus ha desatado. Las anécdotas son repugnantes, en particular un reporte que la agencia noticiosa Reuters publicó esta semana acerca de los hijos de los inmigrantes africanos en Dallas (pequeños que no tienen relación con Thomas Duncan, el liberiano contagiado de ébola que murió el 8 de octubre en un hospital de esa ciudad) a los que llaman "niños del ébola" solo por su ascendencia o el color de su piel.

Tanto en Estados Unidos como en Europa, el ébola está intensificando la discriminación racial y reviviendo los estereotipos del Continente Negro. Se dice constantemente que la enfermedad es del occidente de África o de África o de países de alguna parte del mundo con una composición racial negra, aunque no hay un factor médico que diferencie la vulnerabilidad de alguna raza en particular ante el ébola.

La portada de la revista estadounidense Newsweek de septiembre mostraba la foto de un chimpancé con el titular: A Back Door for Ebola: Smuggled Bushmeat Could Spark a U.S. Epidemic (Una puerta trasera para el ébola: la carne de contrabando podría desatar una epidemia en Estados Unidos). Cualquiera que haya sido la intención, la foto fue inadecuada.

Resulta que es probable que el artículo también haya estado equivocado, como lo reveló una investigación del diario estadounidense The Washington Post. El nuevo brote de ébola "probablemente no tuvo nada que ver con el consumo de carne de animales salvajes", reportó el Post; no hay pruebas concluyentes de que el ébola se haya transmitido de los animales a los humanos. Hay una teoría sobre la transmisión de animales hacia humanos, pero se centra en cadáveres de murciélagos de la fruta, no en chimpancés.

"Prácticamente no hay posibilidades de que el contrabando de carne de animales salvajes haya llevado el ébola a América", concluyó el Post.

Sin embargo, el daño está hecho. Conforme crece el pánico, el peligro es que el racismo (en aviones, en el transporte público, en las filas, en las calles, en las miradas) se profundice.

El ébola es una tragedia humana, igual que el enterovirus D68, que causa debilidad muscular súbita y problemas respiratorios graves, particularmente en niños. Se ha presentado en casi todos los 50 estados de la Unión Americana y hasta ahora ha habido unos 500 estadounidenses contagiados, más casos que nunca. Además, empezó a cobrar vidas: la primera fue la de un niño de cuatro años de Nueva Jersey.

Tan solo el 7 de octubre se reportaron cinco casos nuevos en ese mismo estado. No hay vacunas antivirales ni cura. Sin embargo, el enterovirus D68 se conoce con un nombre científico y un número. Para la mala suerte de los africanos, el virus del Ébola lleva el nombre del río del Congo en el que se detectó el primer brote.

La historia de Thomas Duncan refleja las percepciones raciales. Su novia, Louise, a quien se supone que había ido a visitar a Dallas, le había rogado públicamente que se incorporara a la misma prueba con el medicamento experimental ZMapp que le dieron a los dos misioneros estadounidenses (blancos) que se contagiaron en África y que recientemente regresaron a Estados Unidos.

"Solo le pido a Dios y al gobierno estadounidense el mismo medicamento que les están dando a la gente que viene de Liberia", dijo en entrevista con Anderson Cooper de CNN. "Por favor, por favor, por favor, por favor, ayúdenme a salvar su vida… Hablen con los médicos. Ellos encontrarán la forma de encontrar un medicamento para curarlo. Es tan joven".

Louise se negó a que se publicara su apellido por temor a las represalias. Desafortunadamente, los médicos y el desarrollador del fármaco dijeron que ya no quedaba más ZMapp para Duncan ni para otras víctimas. No obstante, la percepción que acompaña a su situación persiste: se puede llevar a los blancos a Estados Unidos o a Europa, sin importar el costo, mientras que se permite que los africanos mueran sin atención en las calles de Liberia o de Sierra Leona… y ahora, sin ZMapp en Dallas.

"Es fácil para el mundo (el mundo poderoso, que es mayormente no africano, que no se compone de gente de color) ignorar el sufrimiento de la gente pobre y negra", dijo Joia Mukherjee, profesora de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, en el programa The World de la cadena PRI, en septiembre. Es fácil, dijo, pensar que la crisis del ébola es ajena.

El miedo distorsiona la moral y la humanidad con demasiada frecuencia.

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