OPINIÓN: Gobernar bien no es suficiente, hay que comunicar bien

En un gobierno todo comunica: trabajes o no trabajes, siempre estás comunicando, advierte la especialista Gisela Rubach
Discurso político
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Autor: Gisela Rubach | Otra fuente: 1

Nota del editor: Gisela Rubach es estratega política; tiene experiencia en más de 300 campañas electorales en México, Centro y Sudamérica. Es licenciada y maestra en Administración por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM); institución en la coordina diplomados y seminarios de marketing político, uno de los cuales se llevará a cabo entre el 6 y el 8 de noviembre próximos. Puedes seguirla en Twitter en @GiselaRubach.

(CNNMéxico)— En estos tiempos, hacer las cosas bien no es suficiente para un político o un gobierno; también hay que aprender a comunicar bien lo hecho.

El pasado 7 de octubre inició el proceso electoral federal 2014-2015, el cual se desarrollará con nuevas reglas electorales, derivado de una reforma política promulgada este año, en este marco el marketing político cobra un nuevo sentido, especialmente el gubernamental.

Entre las principales modificaciones a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (Legipe) está la creación del Instituto Nacional Electoral (antes IFE), las candidaturas independientes, así como la reelección legislativa, donde senadores y diputados federales podrán ser electos hasta por dos y cuatro periodos respectivamente; esto siempre y cuando sea por el mismo partido. Por su parte, los estados regularán la reelección de alcaldes, regidores y síndicos quienes podrán reelegirse por un periodo consecutivo.

Con la reelección, se abre la posibilidad de que ciudadanos puedan evaluar el desempeño de un político o gobierno y con ello decidir mediante el voto si continua o no durante un nuevo periodo. La importancia que los gobiernos sepan comunicar su trabajo radica en que su reelección dependerá de las acciones que haya realizado durante su administración o gestión.

En general se suele pensar que el marketing político se limita al marketing electoral, sin embargo, también existe y quizá, es aún más importante el marketing gubernamental. El objetivo principal del marketing gubernamental es informar y difundir de manera eficaz las acciones y programas de un gobierno a su población.

No existe mejor marketing gubernamental que una buena administración, pero para lograr una buena administración y por ende una aprobación positiva, es necesario saber qué, cómo y cuándo comunicar, ya que existe una correlación directa entre evaluación y voto. El ciudadano evalúa con base en los beneficios que puede tener y ver, debe existir coherencia entre lo que se dice y se hace, de lo contrario la comunicación no será creíble y resultará contraproducente.

En una administración gubernamental todo comunica, trabajes o no trabajes, siempre estás comunicando, positiva o negativamente. Contar con un equipo profesional y experimentado en comunicación debe ser un requisito indispensable para cualquier gobierno que quiera ejercer un buen gobierno y trascender.

En una era con avances tecnológicos, caracterizada por la inmediatez de la información, internet es la principal fuente de información plural de que dispone la sociedad. Las redes sociales son el medio de las nuevas generaciones, un medio que por sí mismo ha podido cohesionar a distintos grupos sociales en torno a una misma causa. El caso de la primavera árabe en Medio Oriente es uno de los primeros ejemplos de adhesión que nos dio muestras del potencial comunicacional del uso de redes sociales.

Ante una ciudadanía cada vez más empoderada por las nuevas tecnologías y más escéptica de sus políticos por la falta de transparencia y cumplimiento de promesas (despolitización), surge la necesidad de replantear nuevos modelos de comunicación para gobiernos. Para realizar dichos cambios es necesario cambiar paradigmas de actores políticos y equipos de asesores.

Es tiempo de abandonar aquellos esquemas de comunicación unidireccional y pasar a una comunicación multidireccional y ciudadanizada, una comunicación en la que el emisor de las acciones del gobierno sea el propio ciudadano con base en sus beneficios.

El reto es invertir la comunicación tradicional y generar una comunicación ciudadanizada; es decir, una comunicación hecha por los ciudadanos, cercana y creíble. La ciudadanía generará la comunicación de abajo hacia arriba. Esto no implica discriminar elementos de la comunicación tradicional como espectaculares, jingles, spots, etcétera. Las campañas electorales se ganan en las urnas y las campañas gubernamentales se ganarán en la reelección. 

Para aquellos que nos dedicamos a la comunicación gubernamental, el reto es contagiar y provocar en el ciudadano una reacción de satisfacción y seguridad con su gobierno. Para lograr esto la comunicación debe ser creíble, basada en investigación, pero sobre todo en una estrategia. Comunicar basado en ocurrencias es construir una bomba de tiempo que tarde o temprano termina explotando.

Resulta necesario cambiar el concepto de comunicación que tienen los gobernantes, sus equipos y personas que los asesoran, ya que dicho concepto no está acorde con los tiempos y la sociedad actual. “La vida es como montar en bicicleta. Si quieres mantener el equilibrio, tienes que seguir avanzando” (A. Einstein), de lo contrario estás destinado a caer.

Finalmente, ¿qué busca un gobernante?, credibilidad que garantice su continuidad, y esto se logra siempre y cuando exista trabajo difundido a través de una comunicación estratégica, eficiente, creíble y emotiva... Pero sobre todo gobernando, haciendo y comunicando.

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