OPINIÓN: 'Los juegos del hambre', un reflejo de la sociedad estadounidense

El relato de la lucha de Katniss Everdeen contra un sistema de opulencia plantea una situación similar a la del país
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Van Jones
Autor: Van Jones | Otra fuente: 1
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Nota del editor: Van Jones es presidente y fundador de Rebuild the Dream, una plataforma en línea que se enfoca en la política, economía y medios. Fue el consejero de trabajos de medio ambiente de Barack Obama en 2009. También es fundador de Green for All, una organización de Estados Unidos que trabaja para construir una economía verde. Síguelo en Twitter en @VanJones68. Las opiniones expresadas en este texto pertenecen exclusivamente a Van Jones.

(CNN) — La entrega más reciente de la serie épica Los juegos del hambre llega a los cines este viernes y promete ser el mayor éxito taquillero de este año.

Puedes acreditarle la popularidad de estas películas al poder de estrella de la protagonista Jennifer Lawrence. Ciertamente, las grandes escenas de acción y efectos especiales tampoco hacen daño. Pero la verdadera razón por la que Los juegos del hambre capturaron la imaginación pública es que su mundo ficticio, Panem, es en tantas formas, una versión extrema de Estados Unidos.

Para aquellos que no han visto las películas o no han leído los libros, Los juegos del hambre cuentan la historia de una joven mujer; Katniss Everdeen, interpretada por Lawrence, y su oposición a la elite gobernante explotadora y rica de su sociedad. Esta elite, el cobarde “Capitolio”, refuerza su poder al hacer que los niños de regiones oprimidas peleen a muerte en lo que se llaman los “Juegos del hambre”.

Es un cuento de hadas descabellado. Pero si te enredas en los detalles de la historia, podrías perderte temas; la desigualdad, la gobernanza irresponsable, la violencia contra los niños, eso resuena con las vidas diarias de millones de estadounidenses.

Estos libros y películas no son populares porque queremos escapar al mundo de Katniss Everdeen. Son un fenómeno porque sospechamos que su mundo es el nuestro.

En el mundo de Los juegos del hambre, el Capitolio vive una vida de riqueza y consumo extravagantes. Mientras tanto, en los “distritos”, millones de personas tienen trabajos peligrosos con salarios bajos. Mientras el Capitolio se revuelca en excesos, los distritos apenas si pueden costear alimentar a sus hijos.

Para ponerlo de otra forma, el mayor éxito taquillero de este año es una crítica más radical de desigualdad que un discurso de Elizabeth Warren.

Es un relato de cómo lo peor del 1% le quita las oportunidades a los demás y acaparan la riqueza a un grado que toda la sociedad es más pobre por esto.  Es “somos el 99%” del movimiento Occupy en la gran pantalla de Hollywood.

Cuando los estadounidenses ven a su alrededor y ven a los 25 mayores gestores de fondos de cobertura tomando 21,000 millones de dólares mientras sus propios salaros se reducen más y más, el mundo imaginario de Panem no parece estar tan lejos. ¿Es de extrañar que algunos trabajadores en huelga en Walmart y McDonald’s adoptaran el símbolo de resistencia de Los juegos del hambre, el saludo de tres dedos? ¿O que las personas comenzaran a compartir sus propias historias de dificultad económica con el hashtag #MisJuegosdelHambre en Twitter?

Los paralelismos no se detienen allí. El distrito 12 de Everdeen es un distrito de minería de carbón, alimentando las demandas rapaces de energía del Capitolio pero recibiendo poco a cambio más que pulmones sucios y cielos envenenados.

En las elecciones de 2014, los contaminadores gastaron más de 100 millones de dólares para comprarse un Congreso obediente. Esta semana, los miembros de ambos partidos regresaron el favor votando a favor del oleoducto Keystone XL, que podría alquitrán en nuestros ríos y carcinógenos en nuestra agua potable.

Los estadounidenses obtienen 35 trabajos permanentes y menos de 4,000 trabajos temporales a un gran riesgo para la salud pública. Las empresas de energía se beneficiarían por enviar arenas de alquitrán a través de Estados Unidos para los consumidores en el extranjero. El Capitolio estaría orgulloso.

También considera el distrito 11 de los Juegos del Hambre. Después de que uno de los niños del distrito muere en Los juegos del hambre, la región que en su mayoría es negra es la primera en levantarse en protesta contra la competencia. El Capitolio no responde preguntándose si este sistema cruel tiene sentido o si simplemente se equivocaron el camino. En su lugar, convierten el distrito 11 en un estado policiaco militarizado.

Los manifestantes no violentos se reúnen. La policía antidisturbios se destaca por ser amenazadora. Los residentes levantan sus manos al aire en un símbolo potente de libertad. La policía reprime brutalmente.

Debería verse como ciencia ficción. En lugar, compara estas imágenes. Se ve justo como Ferguson.

Y, por supuesto, no podemos pasar por alto la idea de los juegos “del hambre”, en una época en la que uno de cada seis estadounidenses lucha por tener lo suficiente para comer.

Los juegos del hambre no solo son una diatriba liberal. También es la historia de un estado fuera de control, distante e intocable, que explota el trabajo y vidas de millones de ciudadanos. Incluso mientas los populistas progresivos lo ven como una moraleja sobre el acaparamiento y el exceso, los conservadores ven Los juegos del hambre como una narración de un gran gobierno fuera de control.

Gente como el presidente de AFL-CIO, Richard Trumka, hace saludos de tres dedos, mientras que la campaña de la Suerte que Está a Nuestro Favor combate la desigualdad. Pero al mismo tiempo, los activistas conservadores evocan Los juegos del hambre para decidir un gobierno federal inexplicable y obsesionado con los impuestos.

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Vivimos en una época en la que todos podemos acordar que nuestras grandes instituciones nos fallan e incluso amenazan a nuestros niños. Parecemos estar tan divididos solo porque no podemos acordar qué instituciones son las más culpables.

Ese es el verdadero secreto de la popularidad de Los juegos del hambre. Podemos ver nuestras historias en su argumento de opresión y rebelón. Sabemos que Los juegos del hambre son solo una fantasía. Pero cuando su mundo se siente tan escalofriantemente real, no podemos evitar querer que Katniss Everdeen gane.

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