OPINIÓN: Los retos que tiene Constancio Carrasco, presidente del TEPJF

El magistrado del máximo órgano de la justicia es electo a unas semanas de la jornada electoral para elegir más de 2,000 cargos
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Autor: Yuri Beltrán Miranda | Otra fuente: 1

Nota del editor: Yuri Beltrán es Consejero Electoral en el Instituto Electoral del Distrito Federal. Es maestro en Gobierno y Asuntos Públicos por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, y licenciado en Economía por la UNAM, además ha sido funcionario en el IFE y el TEPJF. Síguelo en su cuenta de Twitter:@yuribeltranm

(CNNMéxico) — Este lunes atestiguamos la elección del octavo presidente del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). A partir de esta fecha y hasta noviembre de 2016, al Magistrado Constancio Carrasco Daza le corresponderá dirigir los destinos del máximo órgano de la justicia electoral del país.

El cambio de estafeta que se dio en el TEPJF es importante por varias razones.

Primero, por el horizonte temporal en que ocurrió. El momento era delicado porque estamos a unas pocas semanas de la jornada electoral de junio próximo en la que habrá de renovarse la Cámara de Diputados Federal, así como gobernadores, diputados y ayuntamientos de 16 entidades federativas.

Pero no sólo eso. El momento es sensible porque, como afirmó el propio Presidente Carrasco, en la actualidad hay "fuertes antagonismos, divergencias, pugnas y posicionamientos de toda clase y niveles, que no parecen encontrar puntos de conciliación".

A esa mala pasada que el calendario pudo hacer pasar al Tribunal Electoral al obligarle a decidir su presidente en tiempos poco favorables, aquella institución respondió con gran fuerza institucional. La votación 6-1 se dio en forma clara, abierta y transparente. Las reglas del juego fueron acordadas por los Magistrados y hechas públicas, a efecto de dar certeza a los ciudadanos en cuanto al proceso de toma de decisiones.

Valió la pena recuperar el modelo abierto de toma de decisiones que esta integración puso en marcha en 2011.

En segundo término, la elección es importante por los desafíos que enfrenta la actual integración de la Sala Superior: generar criterios interpretativos que permitan dar concreción a una de las reformas electorales más ambiciosas que se hayan dado en la historia electoral del país, la de 2014. Las modificaciones a la Constitución, a la legislación electoral y a las normas comiciales locales generaron un nuevo modelo nacional que requiere todavía de precisiones para dar total certeza a las autoridades, actores políticos y ciudadanos.

En ese contexto, no resulta extraño que los integrantes de la Sala Superior hayan encomendado el rumbo a Carrasco Daza, quien goza de prestigio, tanto en el plano de la protección de los derechos humanos como en el de la eficiencia administrativa de las instituciones. Ambas claves son definitorias de una reforma como la de 2014, que se propuso vigorizar la vida partidista, al tiempo que se eliminaron las redundancias que alguna vez existieron entre autoridades federales y locales.

Al Magistrado Carrasco le corresponderá consolidar los grandes cambios y aportar su sello personal a los grandes cambios iniciados en la generación de la que forma parte. Con más de 115,000 asuntos resueltos sólo en la actual integración, a los Magistrados actuales les han correspondido lidiar con grandes desafíos, como la puesta en marcha de Salas Regionales permanentes; el modelo de comunicación política que aportó la reforma 2007; el reconocimiento de facultades de control constitucional para casos concretos a cargo del TEPJF; la reforma de 2011 en materia de derechos humanos; la reforma de 2014 y el modelo nacional, y la entrada en vigor de la Sala Especializada, entre muchos otros.

A ese desafío, la integración actual ha respondido con políticas novedosas, como las de modernización administrativa, de transparencia, de internacionalización y de incorporación de nuevas tecnologías. En el plano jurisdiccional, el espíritu progresista de sus Magistrados, ha derivado en un mayor acercamiento con la sociedad (ocho de cada 10 asuntos son promovidos por ciudadanos) y con novedosos criterios que han fortalecido la participación política de las mujeres y de las comunidades indígenas.

Es esa visión la que potencia el Presidente Carrasco cuando define las directrices de su gestión. Así, por ejemplo, quien conducirá la Sala Superior propone dar especificidades al juicio para la protección de los derechos político electorales del ciudadano, al tratarse de personas que viven en comunidades con sistemas normativos internos. Asimismo, proponer una defensoría de oficio para comunidades indígenas.

Además, el faro que sugiere el octavo Presidente del Tribunal Electoral para culminar el legado de la actual integración pasa por transparentar las sesiones de la Comisión de Administración y por imprimir la paridad a los concursos de personal de carrera que se desarrollan al interior del TEPJF.

Las cualidades del ahora Presidente se suman a la fuerza institucional que el Tribunal Electoral logró en su proceso de renovación. Todo ello augura una consolidación de políticas eficaz, pues como ha señalado el Magistrado Carrasco “Emerge una oportunidad invaluable, el proceso electoral en curso para satisfacer un reclamo recurrente de la sociedad de frente a la justicia en la materia, credibilidad razonable”.

Las instituciones electorales, los partidos y los ciudadanos han asimilado ya a la impartición de justicia como un vértice de primer orden en la democracia electoral del país. De ahí la importancia que para la sociedad tiene que el Tribunal Electoral haya logrado una transición tersa y ponga su rumbo en un Presidente comprometido con dar vigencia plena a los desafíos de la reforma 2014 y consolidar las políticas institucionales que él y su integración han impulsado.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Yuri Beltrán Miranda.

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