Sector privado, clave para acuerdo climático en París

Las firmas ven a la lucha contra el calentamiento como oportunidad de negocio, dice Isabel Studer; la vieja idea de que un impuesto al carbono implica un menor crecimiento ya se ha superado.
clima  (Foto: Thinkstock)
Isabel Studer*
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

A diferencia de otras negociaciones globales en materia de cambio climático, este año, en París, el sector privado está llamado a ser un aliado estratégico para impulsar un acuerdo que reduzca las emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI), causa del aumento de la temperatura del planeta. Esto podría sorprender a muchos, pero lo cierto es que hoy muchas empresas ya abandonaron la vieja idea de que un impuesto al carbono u otras acciones para luchar contra el cambio climático implica un menor crecimiento. Ahora lo ven como una oportunidad. 

Los efectos del cambio climático en los negocios, tanto en términos de las sequías, como la que hoy enfrenta California, las inundaciones y los fenómenos meteorológicos no son hipotéticos, sino reales. No es una casualidad el que la industria de los seguros y reaseguros sea la más proactiva en hacer de la lucha contra el cambio climático, y a los desastres naturales asociados al mismo, una prioridad. Nada más en México, los costos y daños asociados al cambio climático se multiplicaron por 30, pasando de 730 millones de pesos entre 1980 y 1990 a 21,950 millones de pesos. 

En la Cumbre del Clima de Nueva York, organizada por Ban Ki Moon, secretario general de las Naciones Unidas a finales del 2014, más de 56,000 empresas del World Business Council for Sustainable Development (WBCSD), y un grupo de banqueros, representando un capital conjunto de 43 billones de dólares, así como 8,000 empresas y entidades no gubernamentales agrupadas en el Pacto Mundial de Naciones Unidas se pronunciaron a favor de la introducción de un impuesto al carbono. 

Las empresas también perciben un riesgo regulatorio. Mientras hace 5 años existían en el mundo unas 50 regulaciones nacionales o locales relativas a la lucha del cambio climático, hoy existen más de 4,000. Según Globe International, 62 de los 66 países estudiados han introducido legislaciones nacionales orientadas a la transición energética, bien para el impulso de energías renovable o de eficiencia energética, o a la inclusión de medidas de resiliencia o adaptación al cambio climático. Así, hoy más de 4,000 empresas, según el WBCSD, reportan ya sus emisiones GEI. 80% de las 500 empresas de Fortune ha definido estándares de emisión de GEI absolutos, 50 de las más grandes, un precio interno al carbono, y las 35 más importantes, una meta de reducción emisiones al 100%. 

Pero las empresas líderes a nivel global no sólo están reaccionando a un contexto adverso, como la gran volatilidad de los precios de los alimentos y de la energía, sino que ven al cambio climático como una oportunidad de innovación y de negocio. 

Según HSBC, para 2020, la economía climática -la asociada a la transición energética- alcanzará 2.2 billones de dólares anualmente. La industria de las energías renovables hoy representa ya un mercado anual de 250,000 millones de dólares, en el que trabajan 5 millones de personas. Arabia Saudita, con una quinta parte de las reservas petroleras mundiales, invierte hoy 110,000 millones de dólares en energía solar, para no mencionar las inversiones de China, Corea del Sur y Japón en estas fuentes energéticas. Nada más en el costo de la energía solar fotovoltaica, la caída vertiginosa del costo de las celdas solares fotovoltaicas, de 8 dólares por watt a menos de 1.8 dólares por watt. Empresas intensivas en el uso de energía, como Peñoles y Cemex, están invirtiendo en la instalación de plantas eólicas para asegurar el suministro de energía, considerando tanto la volatilidad del precio del petróleo como de su disponibilidad. Cemex, de hecho, se asoció con Pattern Development para crear su nueva división Cemex Energía, con la finalidad de desarrollar conjuntamente 1,000 megawatts de generación renovable en México durante los próximos cinco años. 

Muchas nuevas empresas se están posicionando para ofrecer soluciones a los problemas urbanos asociados con el uso de tecnologías que dependen de los combustibles fósiles. Tal es el caso de Uber, empresa que, sin contar con una flotilla de automóviles, ya es la más grande compañía de taxis en el mundo; otros servicios de vehículos compartidos, como Zipcar; el desarrollo de vehículos eléctricos, como el Leaf de Nissan, el BMW i3 y el Tesla, así como la infraestructura que acompaña a los mismos; y el uso de nuevos materiales en la fabricación de aviones y vehículos para reducir el uso de combustible de los mismos. 

Este vínculo entre sostenibilidad corporativa, innovación y competitividad empresarial de FEMSA, Nestlé, Coca-Cola, LG, Grupo Bimbo, Unilever, ABB, Cabify, entre otras, será el tema a discutir por Peter Bakker, Presidente del WBCSD; Robert F. Kennedy, Waterkeeper Alliance; Lisa Jackson, VP Environment de Apple en la Cumbre Global de Negocios Verdes (http://www.negociosverdes.mx/#cumbre-global-de-negocios-verdes-2015-2-1) , que organiza el Instituto Global para la Sostenibilidad de EGADE Business School, el 27 y 28 de abril en el Tecnológico de Monterrey.

*La autora es directora fundadora del Instituto Global para la Sostenibilidad EGADE Business School-Tecnológico de Monterrey.

@Negocios_Verdes

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