El sur: nuevo dueño de la economía mundial

En últimos años el ascenso de Latinoamérica ha sido profundo y generalizado, dice Tatiana Didier; el auge de los emergentes probablemente será permanente, estima el Banco Mundial.
mapa  (Foto: Getty)
Tatiana Didier*
WASHINGTON -

Es ya ampliamente reconocido  que las economías emergentes, y las de Latinoamérica en particular, han experimentado cambios trascendentales en los últimos años.

La palabra “cambios” sin embargo no hace justicia a la extensión de esta transformación histórica. En efecto, el llamado “ascenso del sur” ha sido profundo y generalizado.  

Para muestra un botón: la participación del sur en la producción de bienes y servicios mundial  se duplicó a 40% del total en poco más de tres décadas, y se prevé que para 2025 ese porcentaje suba a más de la mitad del PIB mundial. 

Estas son algunas de las conclusiones del nuevo informe regional insignia del Banco Mundial, 'América Latina y el ascenso del Sur: un mundo diferente, prioridades diferentes'. Plantea que el auge  de los emergentes probablemente será permanente -ni breve ni reversible- y por lo tanto analiza cómo el ascenso del sur condiciona el desarrollo económico y modifica las prioridades de las políticas latinoamericanas.

He aquí algunos de sus puntos más notables:

1.- Ascenso del sur

El Producto Interno Bruto (PIB) del sur, que representaba algo así como el 20% del PIB mundial entre principios de los años 70 y fines de los 90, se duplicó a alrededor del 40% en 2012; China sola representa el 12% del PIB mundial. La participación del Sur en el PIB mundial alcanzará el 55% en 2025, de acuerdo a 'Horizontes del desarrollo mundial 2013' del Banco Mundial.

2.- Comercio: fortaleza del sur

La participación del Sur en el comercio mundial pasó del 24% en 1970 al 51% en 2012. Este avance se asocia a las grandes transformaciones en la estructura del comercio mundial, dado que el peso del Sur varía según el sector. Entre 2000 y 2012, su participación en las exportaciones mundiales de manufacturas aumentó del 32% al 48%, mientras que su participación en las importaciones mundiales de productos primarios (agropecuarios y minerales) aumentó del 32% al 47%.

3.- El norte ya no es “centro” del mundo

En el ámbito del comercio internacional, la tradicional superposición entre el Norte desarrollado (pensemos en el G7 y los países de Europa occidental) y el “centro” (y el Sur con la “periferia”) ya no se sostiene. Varios países del Sur -incluyendo no solo a China sino también Brasil, India, Rusia, Sudáfrica y Turquía- se han movido al centro de la red mundial de comercio.

4.- Conoce a tu vecino

A medida que el Sur incrementaba su peso en la economía mundial, se disparó el número de nexos económicos bilaterales. Estos vínculos aumentaron en todas las direcciones, pero los nexos Sur-Sur aumentaron más rápido que los nexos Norte-Sur, tanto comerciales como financieros. En 1980, el número de nexos comerciales Sur-Sur activos era del 40% de todas las conexiones. Esta cifra aumentó al 70% en 2012.

5.- La buena fortuna de Latinoamérica

La reestructuración de la economía mundial le dio un fuerte impulso al crecimiento de América Latina y el Caribe -la región tuvo el mejor desempeño de los últimos 40 años (con tasas de crecimiento de casi un 5% durante la primera década del siglo XXI), capeando de manera bastante exitosa la mayor crisis mundial desde la Gran Depresión.  Desde entonces, sin embargo, la actividad económica regional se ha venido desacelerado de manera significativa: de casi un 4% en 2011 a menos del 1% en 2015.

Desde el punto de vista de la región, son dos los eventos mundiales que caracterizan el ascenso del Sur: 1) un aumento de la oferta relacionado a la expansión de las manufacturas del Sur y 2) un incremento en la demanda asociado a un enorme aumento en la demanda mundial de bienes primarios y el consiguiente aumento en el precio de las materias primas.

Estos aumentos elevaron la participación latinoamericana en la exportación mundial de materias primas, a la vez que socavaron su participación en la exportación de manufacturas.

Es importante entender que el desarrollo económico en la actualidad está directamente relacionado a la participación en Cadenas de Valor Mundiales (CVM) de manufacturas, especialmente en sus segmentos intermedios, para de esta manera maximizar el desarrollo de conocimientos (que los productores aprendan tanto de sus proveedores de bienes importados como de los compradores de sus productos).

Sin embargo, Latinoamérica Latina ha ido a la zaga de otras regiones del Sur. Por ejemplo, menos del 30% de su comercio internacional en 2011 podía vincularse a las CVM, en contraste con el casi 50% observado en Asia oriental.

Asimismo, los países latinoamericanos normalmente se han integrado bien en el principio de estas cadenas (p. e. América del Sur como proveedora de materias primas) o bien al final de las mismas (p. e. México como fabricante de bienes finales mediante el uso de partes importadas). Detrás de estos patrones reside el hecho de que las cadenas de valor son en su mayoría regionales, no mundiales, mientras que por lo general Latinoamérica no ha desarrollado de manera extensiva sus propias cadenas de producción.

En general, los cambios que hemos observado hasta el momento exacerban algunos de los desafíos de larga data que enfrenta el desarrollo regional: como, por ejemplo, aquellos asociados a su dependencia de las materias primas (tanto agropecuarias como minerales). 

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Es muy probable entonces que, a la luz de esta nueva economía global “multipolar”, Latinoamérica se ponga como prioridad inmediata repensar su agenda de crecimiento y las  políticas económicas que propiciaron su ascenso en años recientes.

*La autora es miembro del equipo de investigación económica de la oficina del Economista en Jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial. 

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