OPINIÓN: Dinero, armas y chicas, el atractivo de ISIS para sus reclutas

Chloe Combi considera que la atracción por ISIS no es un problema de "musulmanes jóvenes" sino de un "problema de la juventud"
adolescentes británicas se unen a isis
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Nota del editor: Chloe Combi fue maestra y ahora es articulista y asesora del alcalde de Londres en asuntos de la juventud. Para su libro Generation Z: Their Voices, Their Lives, entrevistó a cientos de adolescentes y niños nacidos entre 1994 y 2005. Se cambiaron los nombres de las personas a las que se cita.

(CNN) — La serie de libros de Harry Potter es una de las más populares de la pasada década. Gira alrededor del duelo entre el bien y el mal. Un duelo entre la luz y la oscuridad… entre jóvenes y viejos… entre la razón y la locura… entre la autoridad y la rebelión.

Los jóvenes son criaturas ambivalentes: las cosas siempre son de una forma o de otra, no hay términos medios, la cual es una de las razones por las que todos se identifican con el aprendiz de brujo con anteojos.

De igual forma, los jóvenes son seres apasionados, creen en las cosas con fervor y convicción, por lo que en el libro los envían a pelear contra Voldemort y a exponerse a un gran riesgo. Esa es la razón por la que en la vida real los envían a pelear, digamos, contra el comunismo.

En Harry Potter, la amistad —y extrañamente, la guerra— es uno de los ejes. En ambos casos se trata de ir a algún lado con tus amigos y compañeros y con suerte regresar todos juntos.

Así que me sorprende el desconcierto que priva cuando los medios/políticos/la gente en general hablan del asunto de los jóvenes musulmanes que huyen para volverse musulmanes más devotos.

"¡Es Occidente!", acusan. El malvado Occidente está sofocando a esta región frágil (que se comporta como cualquier cosa menos como una mariposa en riesgo de quedar aplastada bajo las ruedas de McDonald's, la pornografía y Apple).

"¡Son las redes sociales!", acusan. Parece que los adultos piensan que un día los adolescentes están criticando a Zayn Malik por haber salido de One Direction y al siguiente están en el aeropuerto de Heathrow, camino a Siria.

"¡Es el islam!", acusan, sin tomar en cuenta a alrededor de un millón de jóvenes musulmanes que siguen bien afianzados en Reino Unido.

'Un problema de la juventud'

No digo que todas estas cosas no pasen por la cabeza de los jóvenes, pero si queremos entender este problema, deberíamos dejar de pensar que es un problemas de "musulmanes jóvenes" y empezar a pensar en que es un "problema de la juventud".

Los jóvenes musulmanes se van a países lejanos en nombre de su religión, por la misma razón por la que Harry va a pelear contra Voldemort o por la misma razón por la que un estadounidense de 18 años fue a Vietnam a pesar de que era posible que muriera por este "honor".

Porque creen que es lo correcto.

Porque es desafiante.

Porque todos sus amigos lo están haciendo.

Porque es romántico y los hará más atractivos para el sexo opuesto.

Porque suena divertido… vaya, te dan un arma enorme en el desierto, ¡justo como en Call of Duty!

Porque es su deber.

Porque es un honor… y creen que pueden regresar a un mundo diferente —a un mundo al que ayudaron a cambiar— como héroes.

¿Locos, con el cerebro lavado?

Sé que así es porque he pasado dos años entrevistando a adolescentes acerca de su vida, sus creencias y sus ambiciones.

Aarrif, de 16 años, estudiaba para sus exámenes de certificación de secundaria y me dijo: "Se habla muy seriamente de ISIS y de ir a hacer tu parte en la guerra por tus hermanos, por Alá y todo eso. No voy a morir, no puedes ignorarlo ni decir que no te interesa porque te va bastante mal. Es una forma de demostrar que no eres un musulmán recto, sino un hombre recto".

Su amigo Kasin, de 16 años, coincide. "Respeto a todos mis hermanos que van a pelear. Y a mis hermanas. También están haciendo su parte. Es algo de lo que se habla. Los medios los retratan como personas locas, a quienes les lavaron el cerebro unos locos, pero nosotros (su grupo de amigos) no pensamos así, para nada. Los amamos y los respetamos mucho".

¡'X' te necesita!

Dejando a un lado la ideología, hay similitudes entre las tácticas psicológicas que se usan con estos chicos y las que se han usado en cualquier campaña de reclutamiento en cualquier conflicto: sé un hombre de verdad junto con todos los demás hombres de verdad. ¡X te necesita!

Es curioso que Occidente se sorprendiera tanto de la eficacia de estas tácticas. Porque, dejando a un lado las consideraciones ideológicas, los reclutadores han usado los mismos métodos desde hace más de 100 años.

Tanto la postura de Aarif como la de Kasin resalta algo que ha faltado en la explicación del atractivo de ISIS para el adolescente musulmán nacido en Occidente: la vieja presión de sus compañeros.

Cómo podrá confirmar cualquiera que haya trabajado/vivido/criado adolescentes, el argumento "todos mis amigos lo hacen" es poderoso. Recientemente hubo un caso que llamó mucho la atención en los medios: el espectáculo de Amira Abase, Kadiza Sultana y Shamina Begum, vestidas con ropas occidentales, en camino a Siria desde el aeropuerto de Gatwick.

Apostaría mi hipoteca a que durante los momentos previos a su partida, hubo mil conversaciones en las habitaciones de sus casas suburbanas o en Snapchat, en las que se incitaban unas a otras.

Farzana, de 17 años, me dijo: "Me peleé horriblemente con dos de mis mejores amigas, que hablaban de ir a Iraq a pelear. Hablaban de que sería como unas vacaciones divertidas. Dijeron que era una mala musulmana y mala amiga. Ahora no nos hablamos".

Su postura ilustra la opinión romántica que muchos jóvenes musulmanes tienen acerca de unirse a los grupos extremistas. Mohammed, de 16 años, piensa en ir a Iraq a unirse a ISIS. Dice que su dedicación a su fe y la "voluntad de Alá" son las razones principales de su decisión. Sin embargo, la gente con la que ha hablado de su decisión (se negó a decirme quiénes son) también le prometieron "pilas de dinero, armas y buenas chicas". Cuando lo presioné un poco más para que hablara de los peligros potenciales, se encogió de hombros y dijo: "si no me gusta, me regreso".

Usualmente escucho cosas parecidas. Esto indica que, al menos para algunos, la decisión se basa más en la rebelión, la gloria y la aventura que en la ideología.

Rebelión adolescente

Para los occidentales, morir por una convicción es casi obsoleto en estos tiempos. Pero la rebelión de los adolescentes contra el que manda/los padres/la escuela/el país/las reglas es común. Aunque muchos de nosotros nos estremezcamos al pensar en esa edad, eran pocas las probabilidades de que sucediera algo terrible, cosa que no sucede con los jóvenes musulmanes que consideran que viajar a Siria en nombre de la religión es su propia versión del libro On the Road.

Farood, de 17 años, se considera "devoto pero moderno y absolutamente carente de interés en grupos como ISIS" y está de acuerdo en que la rebelión de los adolescentes es factor relevante en la radicalización de los jóvenes musulmanes.

"Definitivamente creo que es cierto. La prensa dice mi**** sobre ti, o tus padres te están jod*****; no tienes dinero, no aprendes ni un car*** en la escuela y sabes que no hay empleos, sientes que nadie te entiende. Creo que esa es una gran parte del problema".

Souad, la novia de Farood, tiene 17 años y tiene un interesante punto de vista femenino.

"Es difícil ser musulmana aquí porque vives en un país que es totalmente occidental y tienes que vestirte y actuar de forma tradicional. Algunas de las chicas a las que conozco hablan de la buena condición física del Yihadista John o hablan de que la vida sería mejor lejos de aquí. Cuando no estás dividida entre dos mundos y no encajas en ninguno".

Souad sabe que la vida en esos regímenes es todo menos libre y divertida, particularmente para las mujeres y las niñas. Pero no muchas de sus amigas piensan lo mismo.

La indiferencia de Farood ante el extremismo se hace más interesante y reveladora cuando cuenta que tiene "una vida muy buena, en una escuela buena, mi madre es una cristiana británica blanca y mi padre es africano musulmán".

Lo esencial es que Farood es feliz y siente que tiene una identidad dual: como ciudadano británico y como musulmán (le dieron a escoger su religión).

¿Musulmán y británico?

Una y otra vez, en donde había jóvenes musulmanes que consideraban seriamente ofrecerse como voluntarios a los grupos extremistas del extranjero había dos constantes: no estaban satisfechos con su vida aquí y a todos los habían convencido de pensar que no puedes ser musulmán y británico a la vez.

No hay duda de que el islam es una religión compleja y profunda que influye en los chicos que quieren ir a pelear en su nombre. Pero hay muchos otros factores que llevan a los jóvenes musulmanes a tomar esas medidas drásticas.

La marginación, la soledad, la alienación, la rebelión, la presión de los compañeros y las crisis de identidad son sensaciones que los jóvenes tienen y que yacen en el fondo de sus decisiones, sin importar la religión.

Regresemos a Harry Potter. Nunca he conocido a un joven (o a una persona mayor) que crea que Harry no debería haber ido a Hogwarts a pesar del peligro, que debió haber renunciado a su destino glorioso (pero peligroso) a favor de un mundo soso del que se sentía alienado.

Si entendemos tan fácilmente que esto ocurre con los niños en la literatura, ¿por qué es tan difícil entenderlo en nuestros niños reales?

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La mayoría de los jóvenes, salvo por los más afortunados, no creen que esta siga siendo la tierra de la oportunidad y la esperanza… y es evidente la razón. Si le prometes a un joven la fortuna y la gloria, es fácil entender por qué se lo tomarían en serio.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Chloe Combi.

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