OPINIÓN: Atacar "sistemas de honor", salvaría a niñas de la mutilación

La mutilación de los genitales es solo una de las manifestaciones de la violencia que sufren millones de niñas en todo el mundo
Niñas, México  Niñas
Autor: Paula Kweskin | Otra fuente: 1

Nota del editor: Paula Kweskin es abogada, ha trabajado en varios proyectos a favor de víctimas de la violencia doméstica. Es productora y escritora de la película 'Honor Diaries', que cuenta la historia de nueve defensoras de los derechos de las mujeres en el mundo. Puedes seguirla en su cuenta de Twitter @paulakweskin

(CNN)— En muchas partes del mundo, nacer niña significa nacer sin derechos.

Una niña que nace hoy en Egipto tiene 91% de probabilidades de sufrir mutilación de los genitales femeninos (MGF) para cuando llegue a la pubertad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Además el 22% de probabilidades de que la casen para cuando llegue a los 18 años y un 99% de probabilidades de sufrir violencia sexual en algún punto de su vida.

En Afganistán, la ley islámica de ese país indica que una niña tiene permitido casarse a los 15 años, mientras que el 12% de las niñas de entre 15 y 19 años tienen hijos, según una encuesta que Human Rights Watch llevó a cabo en 2010. Si tiene suerte, podría ser una de las cinco niñas afganas que aprenden a leer actualmente.

Aunque reciba educación, podría ser una más del 87% de mujeres que sufren violencia, según Oxfam.

La mutilación de los genitales femeninos, el matrimonio infantil, los embarazos infantiles, la violencia sexual y la exclusión de las niñas de la educación son consecuencias de la violencia y opresión que el llamado "sistema de honor" ha institucionalizado y mantenido.

Para las niñas que crecen en estas sociedades, la pureza sexual y la obediencia a un conjunto de normas predeterminadas se consideran el parámetro del honor y el estatus de una familia.

Las niñas tienen un valor intrínsecamente menor al de los niños. Los hombres pueden golpearlas, torturarlas, mutilarlas, violarlas y excluirlas de todas las decisiones impunemente.

Es muy frecuente que los cuerpos de las niñas sean propiedad de sus tutores. Su cerebro y su creatividad carecen de valor. Sus decisiones son irrelevantes.

Estos no son ejemplos aberrantes: son realidades muy aceptadas y obligatorias según la ley en las sociedades basadas en el honor de Medio Oriente, África y el sureste asiático. La ley islámica hace de la opresión de las niñas una institución en muchos países y legaliza y vigila la aplicación del sistema de honor.

Pero incluso en sociedades que no se rigen por la ley islámica, tales como Estados Unidos, las niñas y las mujeres corren el riesgo de sufrir violencia de género, como la MGF.

Hasta 200,000 niñas de Estados Unidos están en riesgo de que las rasguen y las mutilen como consecuencia de la MGF, aunque ha sido ilegal desde 1996. Las familias a menudo llevan a sus niñas pequeñas al extranjero para someterlas a dicho procedimiento.

En julio de 2014, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo: "No hay excusa… La mutilación de los genitales femeninos, perdón, pero no considero que sea una tradición que vale la pena conservar. Creo que es una tradición bárbara que debería eliminarse. La violencia hacia las mujeres no es una tradición que me interese. No me interesa. Tiene que eliminarse".

El presidente de Estados Unidos tiene razón. La cultura no es excusa para abusar de las niñas y las mujeres. También tuvo razón cuando dijo que "uno de los parámetros más precisos para indicar si un país tiene éxito o no, es la forma en la que trata a las mujeres".

El gobierno estadounidense inició recientemente una investigación sobre la MGF en el país americano. Este es un paso positivo, aunque Estados Unidos está lamentablemente rezagado respecto de los países europeos.

El primer ministro de Reino Unido, David Cameron, mostró su liderazgo al tratar de erradicar la MGF en su país y en todo el mundo al celebrar la reciente Cumbre de las Niñas y exhortar a la Patrulla Fronteriza de Reino Unido a evitar que los padres lleven a sus hijas a cortarlas al extranjero.

Esta es una costumbre efectiva que con suerte inspirará medidas similares en Estados Unidos.

Lo que dice Unicef

Afortunadamente, la comunidad mundial entiende que es necesario terminar con el abuso contra las mujeres y particularmente contra las niñas. En 2011, Naciones Unidas declaró que el 11 de octubre sería el Día Internacional de la Niña. El tema de 2014 fue "Empoderar a las adolescentes: Cómo poner fin al ciclo de violencia".

La Unicef, agencia que coordina el día, publicó una propuesta sobre sus recomendaciones respecto a políticas para erradicar la violencia contra las adolescentes. Entre ellas están:

  • Invertir en la capacitación técnica y el adiestramiento de las niñas.
  • Crear infraestructura, servicios y tecnología que estén más al alcance de las niñas.
  • Involucrar a las niñas en la vida cívica, económica y política.
  • Concientización sobre la violencia.
  • Redoblar la recopilación de datos.

Todas estas son ideas recomendables para empoderar y educar a las niñas y son esenciales.

Sin embargo, en estas recomendaciones no se reconoce ni se aborda la raíz de la violencia que afecta a cientos de millones de niñas: el "sistema de honor".

La capacitación técnica no evitará que el padre de una niña la venda a un hombre mucho mayor. La recopilación adicional de datos no impedirá que le extirpen el clítoris a una niña.

La concientización sin acción caerá en saco roto.

La Unicef y otras agencias de la ONU, así como los gobiernos de todo el mundo, deben condenar el marco legal que permite que la violencia contra las niñas se institucionalice y se perpetúe.

Todos tenemos algo qué hacer para crear una política y hacer que se hable de los asuntos adecuados.

Todos podemos enviar un tuit a las agencias de la ONU y a las autoridades que crean las políticas mundiales y escribirles a nuestros representantes locales para urgirlos a garantizar que los derechos de las mujeres sean siempre parte del diálogo con los países que oprimen a las mujeres.

En la comunidad, podemos animar a las agencias que trabajan a favor de las mujeres y de las niñas a invertir en recursos y vías de escape para las víctimas de la violencia por honor.

Si al menos 200,000 niñas están en riesgo de sufrir la MGF en Estados Unidos, es probable que una de ellas viva en tu comunidad.

¿Los maestros, trabajadores sociales y médicos de tu área están listos para ayudarla?

Las estadísticas siempre cambian. Es imposible saber si una niña que nace justo en este momento tendrá las mismas probabilidades que su hermana mayor, su tía o su mamá.

Pero algo es seguro. Si no alzamos la voz valientemente y exigimos un cambio, sabremos cómo lucirá el futuro de esa niña: muy sombrío.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Paula Kweskin.

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