OPINIÓN: ¿México debería de aprender de las elecciones primarias en EU?

Las elecciones primarias rompen con el control decisorio de cúpulas partidistas y lo trasladan a la membresía, dice el experto Yuri Beltrán
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Autor: Yuri Beltrán | Otra fuente: 1

Nota del editor: Yuri Beltrán es Consejero Electoral en el Instituto Electoral del Distrito Federal. Es maestro en Gobierno y Asuntos Públicos por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, y licenciado en Economía por la UNAM, además ha sido funcionario en el IFE y el TEPJF. Síguelo en su cuenta de Twitter:@yuribeltranm

(CNNMéxico)- Están en marcha los procesos por los que los partidos políticos estadounidenses escogerán a sus candidatos presidenciales. La larga historia democrática de ese país y su apego al principio federalista han generado un modelo –el de las elecciones primarias– que bien vale la pena revisar, sobre todo ahora que algunos partidos políticos mexicanos están renovando sus dirigencias nacionales.

En el modelo estadounidense, las elecciones primarias son aquellas que buscan que los electores de un partido escojan directamente a los candidatos de una elección venidera. Se trata de mecanismos de la democracia partidista que rompen con el control decisorio de las cúpulas partidistas y lo trasladan a la membresía.

La literatura académica ha encontrado que este tipo de procesos permiten la selección de candidatos más competentes, aumentan su grado de responsabilidad y mejoran el nivel en el que representan al electorado.

Es tal el vigor que estos procesos pueden inyectar a la vida partidista que modelos similares han sido adoptados por la centroizquierda italiana y por varios partidos en el Reino Unido. En Latinoamérica es emblemático el caso de Uruguay, donde desde 1999 todos los partidos celebran este tipo de elecciones.

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Pero más allá de la reflexión que debe provocar la participación directa de la militancia en la selección de los militantes, un rasgo distintivo de las primarias estadounidenses es el que deriva de su respeto a las decisiones de cada entidad federativa.

A pesar de ser partidos nacionales eligiendo a candidatos también nacionales, cada estado decide la manera en que sus militantes toman localmente sus decisiones.

Esta heterogeneidad de procesos es más fácilmente comprensible si se considera que los estados fueron entrando a “las primarias” de uno en uno. Si bien Wisconsin lo hizo desde principios del siglo pasado, el resto de las entidades se fueron añadiendo, aunque cada una con sus propias especificidades.

La primera diferencia entre estados radica en que algunos realizan elecciones primarias y en otros se emprenden las llamadas caucuses, que son asambleas para elegir a los candidatos. En las primeras, se vota de manera secreta, mientras que, en las segundas, es a mano alzada y de manera pública.

En Estados Unidos, en 34 entidades federativas se realizan elecciones primarias, en 12 se celebran caucuses y en cinco hay procesos mixtos según el partido, pues, en ocasiones, el partido republicano celebra primarias y el demócrata caucuses y, viceversa.

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La segunda distinción radica en quiénes están facultados para sufragar en una elección primaria y/o caucusesAceproject.org establece una clasificación de cuatro tipos: abierta, semiabierta, cerrada y, transversal (top two), las cuales pueden combinarse en algunos estados según su legislación.

Las primarias abiertas (18 entidades) se caracterizan por permitir que los votantes afiliados a cualquier partido sufraguen por cualquier candidato en una elección primaria. La única restricción es que si votan en una primaria no pueden hacerlo en la de un partido oponente.

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Las primarias semiabiertas (7 entidades) permiten votar sólo a los electores afiliados al partido respectivo y en algunos casos se hacen concesiones a electores no afiliados o independientes. La limitante es que miembros de cualquier otro partido que no sean independientes no pueden votar.

Las primarias cerradas (18 entidades) son más restrictivas y sólo dan posibilidad de sufragar a los individuos afiliados al partido.

Finalmente, las primarias transversales o top two (7 entidades) son aquellas en las que todos los votantes pueden optar por todos los candidatos sean del partido que sean, seleccionándose dos que posteriormente compiten en la elección general.

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Cada partido elegirá a sus candidatos a la presidencia según los resultados de las primarias y caucuses y, posteriormente, los delegados nombrados en cada estado según sus propias reglas (representantes de los estados y oficiales) viajan a la Convención Nacional, donde se transmite el voto de aquella primera elección y se combina con el de los súper delegados (miembros representativos del partido, excongresistas y expresidentes) donde se decide quién disputará el cargo por la ocupación de la Casa Blanca.

En México, la vida partidista se ha ido democratizando paulatinamente. La Ley General de Partidos considera vías para la participación directa de los militantes en la toma de decisiones, al tiempo que faculta al Instituto Nacional Electoral (INE) a apoyar a los partidos políticos en la organización de sus elecciones internas, ahí cuando sea la propia organización partidista la que lo solicite.

Con ello, la norma se hizo cargo de procesos intrapartidistas que ya desde hace tiempo venían ocurriendo, democratizando buena parte de sus procesos decisorios.

Habría que reflexionar, sin embargo, en lo poco que esos procesos representan las especificidades de las entidades federativas.

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A diferencia de otras experiencias, los procesos intrapartidistas nacionales suelen realizarse bajo una misma fórmula en todo el país, de manera que no logran captar las decisiones que, en su caso, pudieran adoptar los cuadros locales de un estado o del Distrito Federal.

Quizás pensar en esa posibilidad tenga el costo de hacer más complejas las elecciones, pero logre el propósito de incorporar a las estructuras partidistas subnacionales en el diseño de los procesos decisorios en cada demarcación territorial.

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