OPINIÓN: La universidad, un espacio para impulsar el emprendimiento en mujeres

El fomento de la cultura emprendedora constituye una parte del desarrollo de regiones y abre nuevas dimensiones a visiones sociales y colectivas.
es una forma de dotar a la mujer de poder económico para abordar la productividad.
La creación de empresas  es una forma de dotar a la mujer de poder económico para abordar la productividad.  (Foto: iStock)
Por: JUAN ALBERTO GONZÁLEZ PIÑÓN

Nota del editor: Juan Alberto González Piñón es titular de Emprendimiento e Incubación en la Universidad Panamericana. Desde 2004 ha desarrollado actividades profesionales en gestión de la Innovación, gestión de inversión de capital privado emprendedor, la planeación, organización y conducción de las políticas de desarrollo del financiamiento del emprendimiento, la productividad y la innovación, así como en la instrumentación y operación de estrategias y programas de extensión y vinculación. Las opiniones expresadas en el texto son responsabilidad de su autor.

(Expansión)— El GEM Women Report, en el año 2012, señaló que alrededor de 126 millones de mujeres estaban comenzando o dirigiendo nuevos negocios en 67 economías del mundo. Además, unos 98 millones actuaban al frente de negocios establecidos.

El desarrollo económico se ha reorientado, influido por varias condiciones, entre otras: la generación y uso intensivo del conocimiento, el súbito desarrollo tecnológico, la migración, el emprendimiento y la innovación.

En esta reorientación, el papel de la mujer se ha acentuado.

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Una de las primeras fuentes de riqueza para la sociedad es el impulso del emprendimiento de la mujer, es el conocimiento altamente especializado, el cual se relaciona con el aprovechamiento en el nivel universitario. Este conocimiento adquirido en las instituciones de educación superior (IES), de acuerdo con la OCDE, es un factor clave para el crecimiento económico de los países.

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De acuerdo con información del Censo de Población y Vivienda 2010, las mujeres en México representan 51.17% de la población total, las cuales se encuentran inmersas en los cambios económicos del país. Durante el periodo 2011-2012 se registró una matrícula de 1 millón 446,387 mujeres inscritas en una IES, según datos obtenidos en el anuario estadístico de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES).

En México, la agenda nacional en ciencia, tecnología e innovación trabaja en consolidar la vinculación de la ciencia y la educación superior con el desarrollo tecnológico y la innovación en las empresas, haciendo de la incorporación del conocimiento el medio hacia el logro de mejores índices de competitividad.

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La transformación del conocimiento en valor social ocurre mediante la creación de soluciones tecnológicas a problemas concretos y su impacto se logra a través de su difusión y adopción vía la comercialización; este impacto social se ve incrementado, cuando estas acciones provienen de mujeres estudiantes en educación superior. Llevar su conocimiento a los mercados y convertirlas en empresarias exitosas, es el verdadero reto.

The National Foundation for Women Business Owners, mantiene que el porcentaje de mujeres empresarias de un país explica hasta el 19% del cambio en el PIB.

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Las mujeres empresarias de México aportan 37% al Producto Interno Bruto (INEGI, 2012). Actualmente el desarrollo de la ciencia, tecnología y la innovación, se han convertido en factores esenciales que permiten a los países alcanzar su bienestar y competitividad a través de la generación de nuevos insumos y productos.

El fomento de la cultura emprendedora constituye una parte del desarrollo de regiones y abre nuevas dimensiones a visiones sociales y colectivas, con nuevos retos de colaboración hacia el desarrollo endógeno local, la inclusión social y la sustentabilidad.

El Índice de Desarrollo de Género 2014 (GDI, por sus siglas en inglés) coloca a Chile entre los 16 países más igualitarios del mundo y a Colombia, España y Portugal en los puestos 25º y 32º, respectivamente. Tras ellos, Argentina ocupa el puesto 57º, México el 58º y Brasil el 81º.

La participación de la mujer en la fuerza laboral tiende a concentrarse en pocos sectores, principalmente en el las ramas de comercio, servicios e industria manufacturera, situación que las torna más vulnerables ante crisis específicas.

Resulta deseable el impulsar y fortalecer estrategias de emprendimiento universitario con perspectiva de género, en actividades como la comercialización del conocimiento y el desarrollo tecnológico a través de la incubación y la creación de empresas spin-off y startup universitarias. Existen muchas otras formas mediante las que la universidad puede transferir conocimiento y tecnología a la sociedad por ejemplo, a través del licenciamiento de patentes resultantes de la investigación

La creación de empresas es una forma de dotar a la mujer de poder económico para abordar la productividad.

En México, el emprendimiento en la mujer está influenciado por la posición de la mujer como sostén secundario del hogar; las empresas de propiedad de una mujer son entre dos a tres veces más propensas a estar ubicadas en el hogar que los negocios cuyo dueño es un hombre, por lo que no son fácilmente susceptibles de crédito ya que no cuentan con un aval que garantice el pago del financiamiento.

En la economía del conocimiento, el favorecer al emprendimiento y aprovechar los recursos de conocimiento en las universitarias para crear, no sólo emprendedoras, sino mujeres líderes y empresarias exitosas, es un reto aún por alcanzar.

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