Excursiones en Barcelona: La Cataluña de Picasso

El pintor español, quien ya experimentaba con el cubismo, encontró en Horta un lugar ideal para consolidar su singular estilo emergente.
Museu Picasso de Barcelona  De los muchos museos dedicados a Picasso en el mundo, solo el de Barcelona contó con la participación del artista para su organización.  (Foto: Roland Stallard/Museo Picasso, Barcelona)
Miquel Ros

Nota del editor: Miquel Ros escribe un blog sobre aviación y es consultor apasionado por todo lo que tenga que ver con los viajes. Estudió Economía y ha trabajado para empresas como Bloomberg y Flightglobal; actualmente cubre las noticias del sector de la aviación en Allplane.tv. Como consultor independiente, asesora a las empresas en cuestiones de viajes y tecnología.

(Expansión) – La línea se extiende a través de una estrecha calle empedrada en el corazón del barrio antiguo de Barcelona. Flanqueada por palacios góticos, una multitud diversa y cosmopolita espera su turno para admirar las obras de uno de los mayores genios de la historia del arte: Pablo Picasso.

Picasso y Barcelona

Tal vez no sea el más grande ni el que cuenta con las pinturas más famosas del artista, pero el Museo Picasso de Barcelona presume algunas cualidades únicas que le valen un sitio de honor en el mundo de Picasso.
Este es el único museo que el artista ayudó a organizar en persona; es un tributo a la poderosa conexión con Barcelona que el cubista nacido en Málaga tuvo toda su vida.

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"Este es el único lugar en el que encuentras una visión total de los años formativos de Picasso; tenemos una colección muy completa que abarca sus años de juventud", dijo Malen Gual, conservadora del museo.
Picasso donaba regularmente sus pinturas al museo, entre ellas la serie de Las meninas, el homenaje del artista al pintor español del siglo XVII, Diego Velázquez.

"Este es el único museo que conserva una serie temática completa de Picasso", agregó Gual.

Museu Picasso Barcelona: Carrer Montcada, 15-23 Barcelona; entrada, 11 euros (unos 235 pesos).

Café Els 4 Gats

A pocos pasos del museo, y aún dentro del barrio antiguo de Barcelona, se encuentra otra parada obligada para quien va tras la huella de Picasso.

El principal centro de reunión bohemio de Barcelona a principios del siglo XX
Els 4 Gats  El principal centro de reunión bohemio de Barcelona a principios del siglo XX  (Foto: Cortesía Els Quartre Gats)

El café Els 4 Gats (los cuatro gatos) sigue luciendo casi como lucía a principios del siglo XX, cuando era epicentro de la vida artística de Barcelona y uno de los sitios favoritos de Picasso.

Aquí fue donde el pintor hizo su primera exposición en solitario y, lo más importante, donde conoció a los bohemios de la zona. Los pintores mayores que él, como Ramón Casas y Miquel Utrillo, lo fascinaron con sus historias sobre París y el mundo.

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Picasso viajaría a París y más tarde se establecería allá y se volvería el artista de renombre que todos conocemos. Pero antes que todo eso ocurriera, y para entender mejor cómo empezó todo, tenemos que ir a la campiña catalana.

Els 4 Gats: Carrer Montsió, 3 Barcelona

'Todo lo que sé, lo aprendí en Horta'

El pintoresco pueblito de Horta de Sant Joan, situado en la cima de una loma rodeada de olivares y almendros, parece un mundo ajeno al bullicio del barrio antiguo de Barcelona.

Casi ningún turista llega a este rincón poco conocido de la Cataluña rural, situado a unos 240 kilómetros al suroeste de Barcelona; estos paisajes tuvieron un rol crucial en la formación de Picasso, el artista.

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Pablo Ruiz Picasso nació en Málaga en 1881; durante su adolescencia, su familia se mudó a Barcelona, en 1895. Se inscribió en la escuela de arte, en donde conoció a Manuel Pallarés, nativo de Horta. No solo se volvieron amigos para toda la vida, sino que este encuentro resultó providencial.

En 1898, el joven Picasso no la pasaba muy bien. Le habían cancelado la beca y había contraído fiebre escarlatina. Anhelando un cambio, aceptó la invitación de Pallarés para pasar el verano con él en Horta.

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En vez de quedarse con la familia de Pallarés, los amigos se dirigieron a las lomas cercanas, en donde transformaron un refugio rocoso natural en un hogar temporal.

Pasaron las siguientes semanas viviendo en la naturaleza, pintando. Su único contacto con el mundo exterior fueron las visitas esporádicas del hermano menor de Pallarés, quien les llevaba provisiones, y la visita ocasional a las granjas de los alrededores.

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Este estilo de vida primitivo llegó a su fin junto con el verano, pero Picasso se quedó en Horta hasta principios del año siguiente. Los dos meses que pensaba estar allí se transformaron en ocho.

Esta experiencia dejó una huella indeleble en el joven artista, quien no reanudó sus estudios, sino que se sumergió en la escena bohemia de Barcelona y emprendió un viaje que lo llevaría a desarrollar su propio estilo y a la vanguardia del movimiento cubista.

Horta reinterpretada

Pero este no sería el fin del romance de Picasso con Horta.

Regresó 10 años después, en 1909. Para entonces ya era un artista de renombre y lo acompañaba un grupo de amigos y su amante y musa, Fernande Olivier.

Un muy buen lugar para comenzar tu excursión en Horta.
Centre Picasso  Un muy buen lugar para comenzar tu excursión en Horta.  (Foto: Act/Miguel Raurich)

Si la primera visita de Picasso a Horta lo marcó a nivel personal, la segunda visita lo marcaría artísticamente.

Picasso, quien ya experimentaba con el cubismo, encontró en Horta un lugar ideal para consolidar su singular estilo emergente.

El perfil característico de la cadena montañosa de Els Ports, con sus formas geométricas claramente definidas, aportó, junto con la presencia de Fernande Olivier, la mentalidad correcta para que Picasso comenzara un periodo particularmente productivo.

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Picasso pintó obsesivamente la cercana montaña de Santa Bárbara, en un homenaje aparente a la serie del Mont Sainte-Victorie de Paul Cézanne.

En ese entonces, su estilo mostró una progresión acelerada hacia la abstracción.

En su serie de Horta, "Picasso terminó fusionando la montaña con la imagen de su novia, tal vez en un intento por combinar sus dos amores: Horta y Fernande", explicó Elías Gastón, presidente del Centre Picasso de Horta.

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El centro no alberga ninguna pintura original, pero tiene reproducciones facsimilares de las obras de Picasso inspiradas en Horta.

Los sitios locales relacionados con el pintor también están convenientemente marcados con placas, lo que facilita que los entusiastas sigan sus pasos.

Parece que el paisaje de Horta ha cambiado poco desde la época de Picasso. Horta es una de las entradas hacia el parque natural Els Ports, en donde los aventureros pueden visitar el refugio rocoso en el que el artista y su mejor amigo pasaron ese verano transformador de 1898.

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Centre Picasso d'Horta: Carrer de l'Hospital, s/n, 43596 Horta de Sant Joan, Tarragona, España; +34 977 43 53 30; entrada, 3 euros (unos 64 pesos).

A la sombra de los Pirineos

Horta no es el único pueblo catalán en el que puedes seguir la huella de Picasso rodeado de maravillas naturales.

Situada justo al pie de los Pirineos, la encantadora aldea montañesa de Gósol no podría ser más diferente de los olivares mediterráneos de Horta gracias a sus casas tradicionales de piedra y a su dramático paisaje alpino. Sin embargo, este paisaje también está ligado íntimamente a Picasso.

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La única forma de llegar a Gósol en 1906, cuando Picasso fue acompañado por Fernande Olivier, era hacer un largo y arduo viaje en mula. Sin embargo, el aislamiento y la atmósfera profundamente rural tuvieron un gran impacto en su obra.

Picasso llegó allí en mula, pero hoy es más fácil hacerlo en auto.
Gósol  Picasso llegó allí en mula, pero hoy es más fácil hacerlo en auto.  (Foto: Cortesía Act/Felipe J Alcoceba)

"Picasso estaba pasando por un periodo de bloqueo artístico", explicó Marc Bernadas, administrador del Centre Picasso de Gósol.

"Se sentía cada vez más frustrado porque no encontraba una forma satisfactoria de terminar el retrato de la coleccionista estadounidense de arte, Gertrude Stein. Cuando llegó a Gósol, buscaba un escape, un sitio en el que pudiera aislarse de la escena social y artística que frecuentaba y encontrar fuentes de inspiración nuevas".

Y las encontró. Los 90 días que pasó en la aldea llevaron el estilo de Picasso hacia un primitivismo más marcado y en camino hacia el cubismo.

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Se cree que la Madonna polícroma de madera del siglo XII que encontró en la iglesia del lugar dejó una impresión particular en su obra, especialmente en su pintura La mujer de los panes, de 1906. La Madonna actualmente se encuentra en el MNAC, el Museo Nacional de Arte de Cataluña.

El arte romanesco catalán siguió siendo una fuente constante de inspiración para Picasso a lo largo de su vida.

Aunque sigue estando relativamente aislado, ahora es mucho más fácil y rápido llegar a Gósol. Incluso puedes hacer una excursión de un día desde Barcelona, que está a unos 90 minutos en auto.

El pueblo es la entrada al Parque Natural Cadí-Moixeró y a los montes gemelos de Pedraforca.

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El diminuto Centre Picasso de Gósol documenta la estancia del pintor en el pueblo y exhibe reproducciones de algunas de las obras más significativas que hizo aquí.

Centre Picasso, Gósol; +973 37 00 55; centremuntanya@gosol.ddl.net
Gosol Tourism Office, C/ del Conseller Agustí Querol i Foix, s/n, Gósol

Dejar huella

Aunque Picasso visitó Barcelona por última vez en la década de 1930 y pasó gran parte de su vida adulta en Francia (murió en Mougins, en 1973), las experiencias intensas que vivió en la ciudad y en los pueblos cercanos durante esos años formativos nunca lo abandonaron.

Una de las citas que se atribuyen a Picasso en sus últimos años es: "Todo lo que sé, lo aprendí en Horta".

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