OPINIÓN: ¿Construirías un país que responda a tus valores y estilo de vida?

Casi la mitad de la superficie terrestre es una frontera azul sobre la cual ningún país ostenta soberanía.
El prototipo de sus islas flotantes ya ha sido construido en los Países Bajos por ingenieros holandeses en DeltaSync en colaboración con Public Domain Architects.
¿El futuro?  El prototipo de sus islas flotantes ya ha sido construido en los Países Bajos por ingenieros holandeses en DeltaSync en colaboración con Public Domain Architects.  (Foto: Cortesía de The Seasteading Institute)
Joe Quirk

Nota del editor: Joe Quirk, quien preside The Seasteading Institute, una organización no lucrativa de investigación y promoción, es coautor de "Seasteading: How Floating Nations will Restore the Environment, Enrich the Poor, Cure the Sick, and Liberate Humanity From Politicians" con Patri Friedman, presidente de la junta directiva del Seasteading Institute. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(CNN) – Si quisieras vivir en un país que responda a tus valores y estilo de vida, ¿por qué no construir el tuyo?

Casi la mitad de la superficie terrestre es una frontera azul sobre la cual ningún país ostenta soberanía, y las ciudades emergentes que flotan permanentemente en aguas internacionales pronto serán económicamente viables a medida que los materiales de construcción se vuelven más baratos, más ecológicos e imprimibles en formato 3D. Serán viviendas en el mar o ‘seasteads’.

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Para el año 2020, Blue Frontiers, una empresa con ánimo de lucro surgida de nuestro Instituto Seasteading, una organización de investigación y promoción sin fines de lucro, planea ofrecer nuevas jurisdicciones en islas flotantes sostenibles diseñadas para adaptarse orgánicamente al cambio del nivel del mar. Estas serán financiadas con fondos privados y construidas por empresas locales de construcción marítima empleando lo último en tecnología sostenible.

Ya hemos reunido inversiones de capital semilla para realizar investigaciones y asegurar la legislación, así que estén atentos a la próxima oleada de naciones.

Por supuesto, la necesidad de estas ‘seasteads’ o ciudades flotantes no podría ser mayor. Los estadounidenses están hartos de su gobierno, en una reciente encuesta de Washington Post-ABC News, casi dos tercios de los estadounidenses dijeron no confiar en el establishment demócrata ni republicano para representarlos.

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No es un sentimiento nuevo. Los fundadores de Estados Unidos también estaban hartos de su gobierno. El Nuevo Mundo sirvió como una plataforma donde los innovadores políticos podían experimentar con ideas no convencionales. A medida que se establecieron gradualmente nuevos estados y territorios a través de la frontera, se convirtieron en incubadoras de nuevas ideas de gobernanza, que a la larga configuraron el país que tenemos hoy.

Doscientos años después, la mayoría de la tierra ha sido reclamada por los gobiernos establecidos en siglos anteriores, dejando la alta mar como la última frontera para la innovación.

“¿Por qué no sopesamos mudarnos al mar?”, preguntó el famoso explorador marítimo Robert Ballard, quien descubrió el transatlántico Titanic, al concluir su charla TED de 2008 con un llamamiento: "¿Por qué tenemos programas para habitar Marte... pero no tenemos un programa para colonizar nuestro propio planeta? ¡Tenemos la tecnología!"

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Ese mismo año, dos empresarios de Silicon Valley, Peter Thiel y Patri Friedman, cofundaron The Seasteading Institute para concientizar sobre el problema de los monopolios gubernamentales que son demasiado grandes para triunfar.

El capitalista de riesgo Peter Thiel anunció que nuestro obsoleto Estado no podía adaptarse a las dinámicas tecnologías modernas. De hecho, departamentos cruciales del gobierno de Estados Unidos siguen utilizando discos flexibles o floppy disks.

El teórico de la economía política Patri Friedman y el nieto de Milton Friedman señalaron que Steve Wozniak no cambió a Hewlett-Packard desde dentro. Después de que su diseño para la computadora personal fuera rechazado cinco veces, se fue y fundó Apple con Steve Jobs.

Entonces, ¿a dónde irán los Wozniaks de la gobernanza? Al mar.

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Agrupa espíritus afines, forja un plan de negocios para vender un servicio único y anima a la gente a elegir tu isla flotante. Si los inmigrantes llegan y crean una comunidad próspera, tu asentamiento flotante podría expandirse y convertirse en una ciudad. Si tu isla flotante se va a la quiebra, será desmontada y vendida a las ‘seasteads’ rivales.

Sobran los innovadores que creen que pueden crear mejores sociedades, y no faltan financiadores que quieren invertir en el Nuevo Mundo Azul. Como la gente podrá seleccionar y rechazar voluntariamente los ‘seasteads’, surgirá naturalmente un proceso evolutivo de mercado que descubrirá mejores formas de convivencia.

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Los residentes tendrán una influencia más directa sobre su sociedad flotante de unos pocos cientos de habitantes en comparación con las antiguas naciones de cientos de millones. Además, a diferencia de los gobiernos actuales, las islas flotantes no son una amenaza para otras naciones.

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Pequeñas ciudades flotantes ya proliferan en nuestros océanos. Los trabajadores petroleros normalmente laboran dos semanas de cada cuatro en alojamientos flotantes que cumplen con los estándares de hotel, donde disfrutan de saunas, gimnasios, servicios de limpieza y lavandería y TV satelital. Sus plataformas, cada una del tamaño de uno o dos campos de futbol, son a menudo lo bastante estables como para jugar ping-pong.

Y la gobernanza privada flotante es una industria en rápido crecimiento. Este año, más de 20 millones de personas votarán cuando embarquen en cruceros para trabajar y vacacionar, donde disfrutan de guardias de seguridad privados y atención médica.

Disney World ha sido aclamado como un portento de la gobernanza privada. Ojalá Walt Disney hubiera vivido para ver su majestuosa flota de Disney Magic, Disney Wonder, Disney Dream y Disney Fantasy. La industria de los cruceros ofrece empleos estacionales para las personas en el mundo en desarrollo, y los asentamientos flotantes o ‘seasteads’ podrían crear puestos de trabajo y hogares permanentes.

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Mientras tanto, la Polinesia Francesa se ha ofrecido a albergar la primera ‘seasted’ piloto. Esta antigua cultura de navegantes ha seleccionado islas y fundado nuevas sociedades durante milenios. Los líderes de la Polinesia Francesa se acercaron al Seasteading Institute para hacernos saber que poseen todas las características que necesita una ‘seasted’ para comenzar: aguas tranquilas y cálidas, rompeolas naturales y una cultura joven ansiosa por trabajar en centros de incubación para la tecnología azul.

El 13 de enero de 2017, la Polinesia Francesa firmó un Memorando de Entendimiento con el Seasteading Institute acordando trabajar juntos en la legislación para un "marco de gobierno especial", para que los pioneros puedan ofrecer sociedades innovadoras en una laguna protegida de Tahití.

El prototipo de sus islas flotantes ya ha sido construido en los Países Bajos por nuestros ingenieros holandeses en DeltaSync en colaboración con Public Domain Architects. El Pabellón Flotante de Rotterdam es sostenible, con energía solar y móvil, un excelente ejemplo de lo que los holandeses llaman "arquitectura resistente al clima".

Dejemos pues que miles de naciones florezcan.

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