OPINIÓN: ¿Cómo enfrentar la “obsolescencia programada” del conocimiento?

El avance de la ciencia y la tecnología y, por lo tanto, de los conocimientos que los profesionales necesitan en su ámbito laboral amenaza con dejarlos obsoletos, opina Alfredo Stockder.
Aprendizaje  en línea.  (Foto: Shutterstock)
Alfredo Stockder

Nota del editor: Alfredo Stockder encabeza el área de marketing y operaciones de negocios para mercados internacionales en Udemy. Síguelo en Twitter en @udemy_es. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(Expansión) — El mismo factor que es responsable de la depreciación del conocimiento, tiene el método para contrarrestarlo. Sí, es cierto que hoy los diplomados, posgrados y demás títulos académicos pierden vigencia muy rápido. No estamos hablando del papel, claro, sino de los conocimientos que avalan.

Hay un nuevo término para nombrar eso, la obsolescencia del saber. El rápido avance en todas las industrias, gracias al impacto del desarrollo de la ciencia y la tecnología, cambia de un año a otro la gran arma de los individuos en el ámbito laboral: lo que se sabe respecto de un área y la experiencia en ella.

Frente a este panorama, la capacitación ya no es una opción, ahora y en el futuro debe ser una cuestión de por vida, quien no la incorpore a su desarrollo profesional corre el riesgo de quedarse rezagado. Sin embargo, atender esta exigencia puede ser una cuestión complicada si se pretende resolver por la vía tradicional. La mayoría de los profesionales no tienen tiempo para acudir a clases físicas, ni todos los días ni todo el tiempo.

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En este contexto han surgido numerosas opciones de capacitación en línea, desde las más conocidas, como los MOOC (cursos online masivos abiertos), universidades en línea, hasta aplicaciones avaladas por instituciones educativas. Sin embargo, el avance de la ciencia y la tecnología y, por lo tanto, de los conocimientos que los profesionales necesitan en su ámbito laboral amenaza con dejarlos obsoletos. Veamos por qué.

Su actualización lleva el ritmo que cada institución educativa o empresa requiere para modificarlos, lo cual puede llevar varias semanas o meses. Frente a esto existe la opción de los cursos en línea que se actualizan hasta en una semana. Además, estos se diseñan en función de los intereses de los estudiantes, independientemente de su ubicación geográfica o si son para grandes o pequeños grupos.

Estos nuevos cursos en línea están modelados por un instructor, por lo tanto, cada uno puede seguir una estructura diferente. Las opciones anteriores proveen educación que puede permitir la certificación, el empleo o estudios posteriores, mientras que los cursos en línea están diseñados con el objetivo final de ayudar a los estudiantes a capacitarse en un área, habilidad o tema específico y no necesariamente solo para obtener certificaciones o teoría.

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Además, el contenido de las mencionadas anteriormente es a menudo similar al de un curso universitario y su estructura está centrada en la evaluación y acreditación, caso contrario a los cursos en línea, que están centrados en el aprendizaje práctico. Asimismo, estos ofrecen contenido diseñado para aprender las habilidades necesarias para una tarea cotidiana, trabajo, afición o simplemente un interés temporal, pero no se crean desde un punto de vista teórico.

Y sí, la gran diferencia es que estas no se actualizan tan regularmente como los cursos en línea, porque están sujetos a la dinámica de la academia tradicional, mientras que los otros van al mismo ritmo de las necesidades de los usuarios.

Por otro lado, los cursos en línea se dan en una plataforma completamente abierta en la que cualquiera puede convertirse en un maestro, ampliando el espectro de enfoques y temas, y con él, la riqueza del conocimiento.

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Y considerando que lo más preciado para los profesionales es su tiempo, los cursos en línea pueden iniciarse cuando así lo deseen, sin necesidad de estar atados a ciclos escolares o calendarios que compliquen sus agendas.

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Frente a este panorama, no hay que preocuparse tanto por la obsolescencia del conocimiento, sino más bien ocuparse en abordar la gran ola de diferentes opciones de educación en línea que se ofrecen para permanecer competitivos y actualizados, no solo en el trabajo sino en diversas actividades cotidianas. Como mencionamos arriba, el mismo factor que es responsable de la depreciación del conocimiento, tiene el método para contrarrestarlo, ya será decisión de los profesionales elegir cómo y a qué ritmo avanzar.

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