La Cumbre de Tianjin finaliza sin acuerdos y da paso a la COP 16 de Cancún

Con el fin de la cumbre de cambio climático en Tianjin, China, la siguiente reunión para negociar el tema será la que se celebrará en México
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TIANJIN, China (Reuters) -

Sin grandes avances que destacar y con aumento en las tensiones entre China y Estados Unidos culminó el pasado fin de semana en Tianjin la última reunión multilateral antes de la Convención de Naciones Unidas contra el Cambio Climático.

Tras seis días en los que 3,000 delegados de 194 países celebraron más de un centenar de reuniones, se cerró una conferencia que, como dato positivo, es la primera sobre cambio climático que celebra China en el seno de la ONU, muestra quizá de su voluntad por adoptar mayores compromisos en la lucha conta el calentamiento global.

Sin embargo, no hubo negociaciones ni compromisos trascendentes.

Medios de todo el mundo criticaron que la negociadora de Naciones Unidas para el cambio climático, la costarricense Christiana Figueras, tuviera un discurso de clausura con la misma línea de argumentos que el de inauguración subrayando que el progreso de la lucha contra el calentamiento es que hay más financiamiento de naciones desarrolladas hacia países pobres.

"Se han hecho los deberes para Cancún", aseguró la representante de las Naciones Unidas, subrayando que Tianjin no se había organizado para lograr acuerdos, sino para determinar qué puntos de la negociación se deben tratar en la cita mexicana.

Las acusaciones mutuas entre Estados Unidos y China se llevaron los reflectores de la reunión. El primero acusa al segundo, y por ende a otras naciones emergentes como India y Brasil, de falta de transparencia en sus planes de lucha contra el calentamiento global, mientras Beijing culpa a Washington del bloqueo de las negociaciones.

"Existe falta de compromiso a la hora de informar al resto, algo que es un tema clave para lograr el acuerdo", aseguró el jefe negociador estadounidense en Tianjin, Jonathan Pershing, quien dijo que no hay un equilibrio entre lo que buscan países desarrollados y en desarrollo, por lo que el diálogo está "en peligro".

Sin embargo, Pershing reconoció la mayor responsabilidad de países desarrollados en la lucha contra el cambio climático al haber comenzado a contaminar décadas o siglos antes. Pero pidió no dividir "en dos cajas" (entre ricos y pobres) porque naciones en vías de desarrollo por su tamaño y momento económico pueden hacer más.

La representante de Naciones Unidas intentó quitar tensión al enfrentamiento entre los dos países más contaminantes del mundo, que concentran casi un 50% de las emisiones de dióxido de carbono.

"Estados Unidos y China han confirmado este año sus compromisos. Si mutuamente se acusan de falta de claridad, será una conversación que deberán tener bilateralmente", señaló Figueres.

La Unión Europea (UE) casi pasó desapercibida, aunque la delegación de los veintisiete negó que esté adoptando un papel secundario en las negociaciones.

"La UE es la única región en el mundo con legislación vinculante de reducción de emisiones, contemplando incluso obligaciones a largo plazo, posteriores a 2020", destacó Jurgen Lefevre, uno de los jefes del equipo negociador europeo.

En las negociaciones participó la canciller de México, Patricia Espinosa, anfitriona de la Cumbre de Cancún que se celebrará del 29 de noviembre al 10 de diciembre.

"Ni Estados Unidos, ni la UE, ni Japón han reducido su ambición, y los países en desarrollo no esconden que han de tener un importante papel", concluyó Espinosa, quien añadió que México hará todos los esfuerzos posibles por lograr que la cita caribeña sea un éxito.

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En Cancún se busca lograr una continuación al Protocolo de Kyoto, que finaliza en 2012.

Kyoto no obligaba a naciones en desarrollo a reducir emisiones, pero, según la postura de países como Estados Unidos -que no ratificó ese protocolo-, la situación una década después exige que las naciones emergentes se impliquen más, porque sólo el esfuerzo de las naciones ricas no bastará para salvar el planeta.

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