No siempre es bueno volverse verde: asciende la temperatura en los Alpes

Según la OCDE, un incremento de dos grados centígrados en la temperatura puede reducir las zonas para esquiar en los Alpes de casi 700 a 400
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Dean Irvine
Autor: Dean Irvine
(Reuters) -

En los Alpes, el término “volverse verde”, no es necesariamente algo bueno.

Si bien los esfuerzos para ser ecológicamente más amigables son bienvenidos, la región está amenazada con el cambio climático, lo que puede significar que en el futuro, las pistas blancas en el invierno pueden ser más verdes.

“Los Alpes es una región sensible al clima”, dijo el profesor Harald Kuntsmann, un científico climático del Instituto Tecnológico de Karlsruhe.

Con unos Alpes alemanes cubiertos de nieve como telón de fondo, explicó que la región ha visto un incremento en la temperatura del doble del promedio mundial.

“Globalmente tenemos un cambio entre 0.8 y 1.0 grados centígrados, pero en los Alpes es alrededor de 2 grados centígrados”.

“Esperamos que a finales del siglo, las temperaturas se elevarán en el invierno entre 3 y 5 grados centígrados”.

Un incremento de esa cantidad puede dejar a la mayor parte de los centros vacacionales alpinos sin nieve.

De acuerdo a las cifras de un informe del 2007 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), un incremento de dos grados centígrados puede reducir las zonas para esquiar en los Alpes de casi 700 a 400. Aquellas zonas que se encuentran a menos de 1,500 metros son las más vulnerables.

Además de que la diversión de millones está en riesgo, también lo está la economía de la región. El turismo invernal de los Alpes atrae alrededor de 66,000 millones, según la Agencia Europea del Medio Ambiente.

No hay normas ambientales internacionales que los centros vacacionales invernales tengan que cumplir, a pesar de que la Décima Convención Alpina de la Unión Europea acordó continuar “con el desarrollo sustentable de la región … mediante el fomento del ecoturismo”.

La mayor parte se deja a las regulaciones nacionales y a los centros vacacionales individuales tomar la iniciativa.

“Sin duda, los hoteles han estado tomando en serio el medio ambiente y su impacto”, dijo Betony Garner, del Ski Club de Gran Bretaña.

“Muchos de ellos no hubieran tenido una estrategia hace seis años; ahora tienen una serie de normas para edificios, reciclamiento y transporte. Sin excepción los hoteles lo están tomando en serio”.

Hace seis años fue uno de los inviernos más calurosos en los Alpes que se haya registrado, y la última década vio los tres años más cálidos en 500 años, aseguró el reporte de la OCDE e hizo que muchos en la industria del esquí tomaran nota.

Garmisch-Partenkirchen, al pie de la montaña más alta de Alemania, el Zugspitze, está haciendo múltiples esfuerzos para reducir el impacto ambiental con las actividades invernales en la zona.

En los últimos años se han añadido paneles solares en las puntas de los cables del tranvía, alimentando de nuevo la red eléctrica de la zona, un nuevo sistema de retorno de energía fue instalado en las ruedas de los trenes de los centros vacacionales, en donde la energía del tren de descenso lo impulsa a un viaje hacia arriba.

Peter Theimer, presidente de un hotel, también pone de manifiesto un nuevo servicio de tren que lleva pasajeros de Munich, a 90 kilómetros de distancia, directamente al corazón de Garmisch.

Pero para Garmisch-Partenkirchen y otros centros, dijo, los proyectos para ahorrar emisiones de CO2 tienen más que ver con el fondo del asunto que con un futuro sin nieve.

“Quizás en 15 ó 20 años ya no habrá más esquí alpino, por lo que estamos diversificando”.

“No creo que la gente aquí esté muy temerosa del cambio climático”.

A pesar de la profunda nieve que cubre la zona, los efectos del cambio en la región son visibles durante todo el año.

Los glaciares en los Alpes han perdido alrededor de dos tercios de su volumen desde 1850. Los glaciares en Alemania han sido cubiertos con láminas de plástico para protegerlos de un mayor deterioro, pero realmente hay poco por hacer para prevenir más deshielo.

Además de los efectos ambientales más generales, también dañarán el crecimiento del esquí en glaciares.

Theimer dijo que Garmisch-Partenkirchen puede presumir que cerca del 25% del consumo total de energía es de recursos renovables.

“Eso también es aproximadamente la cantidad que, por ejemplo, nuestra infraestructura para hacer nieve artificial consume”, dijo Theimer.

Pero los cañones de nieve, a pesar de la forma en que sean impulsados, no pueden ser vistos como una solución a largo plazo.

“La nieve artificial no te ayuda si tienes un incremento en la temperatura general”, dijo Kunstmann.

Para los aproximadamente 100 millones de visitantes a los Alpes cada año, diversificar sus propias actividades podría ser la mejor solución a largo plazo”.

“No hay un esquí alpino que sea realmente amigable con la ecología. No lo creo”, dijo Theimer.

“Lo único es que puedes limitar los efectos en la naturaleza, en el medio ambiente”.

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