Una empresa mexicana rediseña sus lavadoras para ahorrar agua

En tiempos de sequía, las lavadoras pueden ser el peor enemigo en los hogares al ser la fuente del mayor gasto del líquido
lavadora electrodoméstico agua
lavadora electrodoméstico agua  lavadora electrodoméstico agua  (Foto: )
  • A+A-
Autor: Leonardo Peralta | Otra fuente: CNNMéxico

Las lavadoras de ropa se han vuelto parte de los hogares mexicanos: hace una década poco más de la mitad de los hogares contaban con una y hoy más de dos tercios gozan del servicio de este electrodoméstico, sólo detrás de televisores y radios, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Su popularidad tiene consecuencias para el medio ambiente

Por cada 10 litros de agua que consume una familia, 3.7 se usan en la lavadora, pues cada carga de ropa puede usar más de 250 litros.

La lavadora representa el mayor gasto de agua dentro de una casa, por encima de la limpieza y la preparación de los alimentos. Por si fuera poco, no existen normas técnicas en México que limiten el consumo de agua de las lavadoras.

Ante este panorama, la empresa mexicana de electrodomésticos Mabe comenzó a trabajar en 2007 en el diseño de una lavadora ahorradora de agua en su centro de Centro de Tecnología y Proyectos ubicado en el estado de Querétaro.

Mauricio Reséndez, gerente de marca de Mabe, habló con CNNMexico durante una demostración de esta tecnología en la Universidad de la Línea Blanca, que la empresa posee en la Ciudad de México. Reséndez explicó que habían analizado el proceso de lavado paso a paso para conocer las razones por las cuales una lavadora consumía tanta agua.

Las lavadoras normalmente operan en tres etapas de funcionamiento, con algunas variaciones: un ciclo de remojado y lavado con jabón, otro más para el enjuagado y el centrifugado para exprimir la ropa. Sin embargo, el proceso presentaba ineficiencias: la primera es que una lavadora suele llenarse de agua hasta el borde, lo mismo si tiene carga máxima de ropa que si contiene pocas prendas.

Peor aún, algunos programas de lavado requieren dos o más procesos de remojo con jabón o suavizante, lo que dispara el consumo de agua. Por ello, la empresa decidió fragmentar el proceso de lavado para convertirlo en una serie de pequeños procesos que consumen menos agua.

Así, en lugar de llenar la tina hasta el borde, el proceso desarrollado por la empresa sólo la humedece por aspersión. Para un centrifugado a baja velocidad, la prepara para el remojado con agua jabonosa. Este proceso está controlado por sensores que detectan el peso de la ropa y determinan la cantidad de agua que deberá usarse en la lavada, por lo que esta nunca se llena más allá de una tercera parte de su capacidad.

Otro proceso consumidor de agua es el remojado con jabón. En este caso, en lugar de llenar la tina, se humedece con líquido que circula gracias a una red de mangueras que la rocían por arriba y por los lados de la tina. En lugar de enjuagar la ropa con una carga completa de agua limpia, la lavadora combina aspersiones de agua limpia y períodos de centrifugado hasta dejar la ropa limpia y exprimida.

Estas mejoras en el diseño del sistema de lavado llevaron años de trabajo en áreas como el análisis de la hidráulica y la interacción de la ropa con la propela (lo que algunos llaman también agitador), ya que una prenda bien lavada es el resultado de la exitosa combinación de cuatro factores, según la empresa: la temperatura del agua, el detergente usado, la turbulencia del agua y el impacto de la propela contra la ropa.

El funcionario de Mabe señaló que tuvieron que diseñar una propela especial, que pudiera proporcionar potencia suficiente para lavar la ropa, sin consumir demasiada energía. El resultado es una familia de lavadoras cuyos precios van de los 8,500 hasta los 11,000 pesos, capaces de lavar una carga de ropa con apenas 80 litros de agua, ahorrando hasta un 73% de la energía eléctrica.

Por el momento la estrategia de Mabe es comercializar esta tecnología, cuyo nombre comercial es Aqua Saver, en sus lavadoras más costosas, que desde finales del año pasado introdujo en el mercado mexicano. La empresa planea aplicar esta tecnología en todas sus lavadoras, incluso las que exporta a otras regiones del continente y hasta Rusia, donde Mabe opera. 

Pero esta empresa no es la única trabajando en disminuir el consumo de agua: Whirpool ya posee tecnologías con propósito similar y es posible que la Secretaría de Economía decida en un futuro publicar normas técnicas que limiten el consumo de las lavadoras. Sin embargo, el ahorro será lento: alrededor de un millón de lavadoras se venden anualmente, por lo que pasarán años antes de que los ahorros comiencen a sentirse en los tinacos de los mexicanos.

Ahora ve