Música con pedaleos: la propuesta ecológica de los Ginger Ninjas

Para este grupo de música, las bicicletas son más que un medio de transporte: son su fuente de energía para hacer sonar sus instrumentos
Ginger Ninjas VL
Ginger Ninjas VL  Ginger Ninjas VL
Autor: William Turner M. | Otra fuente: CNNMéxico

La propuesta a favor del medio ambiente de los Ginger Ninjas va más allá de sus canciones. Son una banda de músicos aficionados al ciclismo que ha logrado reducir al máximo su impacto ambiental.

El líder de la banda, Kipchoge Spencer, decidió un día renunciar a su empleo para dedicarse por completo al ciclismo y a la música. Así nacieron los Ginger Ninjas.

Esta banda que, además de transportarse sólo en bicicleta, utiliza un sistema con el que la fricción de sus pedaleos produce la energía con la que hacen sonar sus canciones. Por ello, sus presentaciones en vivo necesitan de la participación de sus oyentes, quienes deberán pedalear para seguir disfrutanto de su música.

“Somos una banda tratando de hacer giras como las demás, pero a nuestra manera: con poco impacto ambiental y siéndoles fiel a nuestros corazones y las cosas en las que creemos”, es como describe el proyecto Kipchoge.

Los Ginger Ninjas decidieron en 2008 que su primera gira internacional sería desde California, en Estados Unidos, hasta el sureño estado de Chiapas, en México. Para ello recorrieron alrededor de 8,000 kilómetros en bicicleta, visitando ciudades y pequeñas localidades en la costa del Pacifico mexicano hasta el occidente, para después dirigirse a la Ciudad de México y de ahí hacia Palenque.

Sobre sus bicicletas cargaron con sus instrumentos, sus pertenencias, su comida y lo que fuera necesario para sobrevivir. Cargaron en dos ruedas su hogar entero por casi medio año.

En su paso por el territorio mexicano, el documentalista argentino Sergio Morkin tuvo la oportunidad de escucharlos en una presentación en un pequeño pueblo de Baja California. No necesitó mucho tiempo para decidir que quería grabar su historia hasta su llegada a  Chiapas.

“En un principio me impactó que eran buenos músicos, que iban a recorrer México en bicicleta, que generan electricidad y que traían un mensaje ecológico y de cuidado al medio ambiente”, recuerda Morkin.

Pero los miles de kilómetros fueron para los Ginger Ninjas una ruta de cambio, ya que en el camino se fueron quedando algunos integrantes y tuvieron además que afrontar dificultades personales, ajenas al pedaleo.

La cámara de Sergio Morkin fue registrando todos los momentos complicados para la banda, ya que el documental La revolución agradable busca “mirarlos como seres humanos afrontando una odisea gigante y no como héroes gringos” que vienen a conquistar a México con su discurso.  

"Yo creo que la película transmite que vale la pena siempre jugártela por tus sueños aunque tiene un precio y quizá las cosas no son como uno cree que van  ser", dice el documentalista argentino.

En un principio los Ginger Ninjas buscaban limpiar las ciudades de autos y convencer a todos de que la bicicleta era el medio ideal para desplazarse, y aunque no han abandonado sus ideales, sí se han dado cuenta de que es mejor ir paso por paso antes de llegar a su meta final.

“Cuando comencé trataba de que todo el mundo estuviera sobre una bicicleta y dejara de usar autos. Ahora esto sólo parece posible si el petróleo y la gasolina se agotan, y lo permiten una seria de condiciones económicas, pero no por cuenta propia de la gente”, comenta Kipchoge.

“Decidí cambiar un poco nuestra trayectoria: sólo trato de pasar un buen rato y compartir nuestra música con la mayor cantidad de gente posible y ser tan buenos como banda como podamos, sin dejar de ser fieles a nuestros valores, compartiendo y aprendiendo”.

Tres años después regresaron a la capital mexicana para presentarse en el festival de música Vive Latino. Pero la premura del aviso les impidió desplazarse sólo en bicicleta, por lo que llegaron en un camión que funciona con biocombustible.

Durante su presentación en la edición 2011 del Vive Latino, los Ginger Ninjas tuvieron una entusiasta recepción del público, que pedaleó con ánimo para compartirles su energía y hacer que su sonido se hiciera presente.

“Me sorprendió mucho del festival porque pensé que era más rudo. Antes ya nos habíamos presentado en el Chopo, que es más pesado, pero en el Vive Latino los chicos son muy honestos, estaban contentos y muy conectados con la música”, narra Kipchoge.

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Ahora, la mente creativa detrás de los Ginger Ninjas va por un reto mucho mayor: comenzar una gira desde British Columbia, en Canadá, hasta el sureño estado de Chiapas en alrededor de ocho meses. Claro que nuevamente utilizarán sólo sus pedaleos para avanzar y tocar.

“Lo que me gustaría es poder seguir de ciudad en ciudad y crear festivales que combinen el ciclismo y la música, para poder invitar a muchas bandas locales a ser parte de lo que hacemos y con ello poder emocionar a la gente con la idea de que las bicicletas son geniales”, concluye Kipchoge.

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