De estación del metro en desuso en Nueva York, a un parque subterráneo

Tras 60 años de abandono, dos emprendedores buscan convertir este espacio bajo tierra en un innovador espacio sustentable
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Autor: George Webster
(Reuters) -

Una estación del metro abandonada en la ciudad de Nueva York está en la mira de un proyecto de remodelación para convertirla en un parque subterráneo, con unos 5,500 metros cuadrados repletos de flores, estanques y árboles.

Ubicada en la zona conocida como el bajo Manhattan del este, la amplia terminal, cuyo tamaño es similar al de una cancha de futbol, está intacta desde que fue puesta en desuso, en 1948.

Ahora, un grupo de emprendedores propone un retoque "verde" para que la luz solar sea captada en el exterior y llevada hacia el espacio subterráneo por medio de una red de fibra óptica, creando un ambiente de luz natural, lo que en teoría permitiría tener la flora de cualquier parque urbano.

“Efectivamente, tratamos de recrear los paisajes que se ven a nivel de calle pero en el subterráneo”, dijo James Ramsey, un ex ingeniero de la NASA que ahora se dedica a la arquitectura y que es la mente detrás del proyecto.

Ramsay comenzó a trabajar en el proyecto Delancey Underground (llamado así por el nombre que alguna vez llevó la calle que corre sobre la estación) luego de convencer a las autoridades de transporte locales para que le enseñaran, junto con el cofundador de la idea Dan Barasch, la estación en abandono.

“Dejando de lado la mugre acumulada en 60 años, quedé impresionada por la maravilla histórica que es, junto con sus  características de espacio, pisos de adoquín, sus azulejos y sus techos arqueados”, recordó Ramsey. “Todas son características que nos gustaría mantener, pero con una añadido futurista como un parque subterráneo”.

La visión romántica de Ramsay y Barasch incluye un techo pulido y con curvas, para simular los “cielos remotos” diseñados por el primero, para filtrar los rayos ultravioleta e infrarrojos que inundarán el parque subterráneo con luz solar durante el día y la noche.

De acuerdo con Ramsay, la tecnología que usarán es “una mezcla entre un telescopio y un endoscopio”, para capturar la luz del sol y transportarla a través de los cables de fibra óptica a un punto focal relativamente pequeño.

“Claro que también contarán con una fuente de electricidad durante la noche y los tiempos de lluvia. necesitaremos además energía adicional para el sistema de ventilación”, añadió Ramsay. “Pero todas las fuentes de energía tradicional tratarán de tener el menor impacto”.

A pesar de la posibilidad de tener una fuente de energía adicional, Barasch, quien también trabaja para una organización de la sociedad civil que promueve el uso de la tecnología en proyectos sociales, está convencido de sus beneficios al medio ambiente.

“Este proyecto será una muestra de las variadas y flexibles aplicaciones de la magnífica promesa solar”, dijo. “Además será un pequeño pedazo de naturaleza en una de las zonas menos ecológicas de Nueva York y promoverá entre las personas el reflexionar en su relación con la naturaleza”.

La idea ha sido comparada con el jardín High Line, construido a nivel de la calle en el bajo Manhattan del oeste.

“Más que demoler lo que ya está construido y reemplazarlo con nuevas y relucientes zonas de oficina o residenciales, la estructura está pensada para convertirse en un espacio sustentable que sea disfrutado por todos”, detalla Ramsay.

La terminal es administrada por las autoridades de transporte, quienes han aceptado revisar el proyecto de los emprendedores, pero han añadido que no darán recursos de ningún tipo.

“Sin duda nos enfrentaremos a la competencia con otros proyectos que sin duda tienen buenos argumentos comerciales, como un estacionamiento o un centro comercial”, dice Ramsay, quien piensa financiar su proyecto a través de recolección de fondos y donaciones.

Los emprendedores dicen que aún es muy temprano para ponerle un precio a la construcción del parque, pero se han fijado la meta de recolectar 400,000 dólares para desarrollar modelos a escala real de la tecnología que usarán para recolectar la luz solar y un estudio de la viabilidad estructural y de ventilación de la terminal.

Barasch dice que luego de tener varias reuniones con comités comunitarios, ya han logrado tener el apoyo entusiasta de residentes locales.

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