El entrenador de 'Liberen a Willy' ahora ayuda a delfines en cautiverio

Hace 10 años, Jeff Foster participó en la liberación de la famosa ballena; hoy enseña a dos delfines a sobrevivir en un hábitat natural
delfin cuativerio
delfin cuativerio  delfin cuativerio  (Foto: )
Autor: Ivan Watson
(Reuters) -

Desde hace más de un año, en una tranquila ensenada en el Mar Egeo, expertos enseñan a un par de delfines nariz de botella cómo atrapar su alimento.

Todos los días, el equipo libera decenas de peces vivos en el enorme corral de mar donde viven Tom y Misha. Ahí, los dos machos nadan, dan saltos mortales y buscan a su presa en profundidades de 15 metros.

Como un padre orgulloso, el entrenador Jeff Foster mira a estos animales desde el muelle que rodea el corral. Hace no mucho tiempo, cuenta, Tom y Misha no tenían idea de qué hacer con los peces vivos.

"Tuvimos miles de peces en el corral, y ellos simplemente no los buscaban", cuenta Foster. "Estaban tan acostumbrados a ser alimentados por humanos en una situación de cautiverio que no reconocían a los peces como fuente de alimento".

Hace más de un año, cuando Foster conoció a los delfines, solo comían si se les daba pescado en la boca. Si arrojaban peces al corral, no los tocaban y éstos se pudrían en el fondo.

Tom y Misha son parte del proyecto Back to the Blue, un experimento costoso, arriesgado y hasta cierto punto polémico que busca reintroducir animales en cautiverio a su hábitat natural.

"Sería como tomar a tu perro y liberarlo en el bosque", dice Foster. "Si no preparas a tu perro para eso, nunca pasará".

Foster, un experto en mamíferos marinos  que reside en Seattle, Estados Unidos, tuvo una experiencia con otro programa de alto perfil sobre liberación de animales, el cual fracasó.

Hace más de 10 años trabajó en Islandia como parte de un esfuerzo de varios millones de dólares para preparar a la orca Keiko, protagonista de la película de 1993 Liberen a Willy, para sobrevivir en un medio natural. Menos de un año después de ser liberada, Keiko murió frente a las costas de Noruega.

Sin embargo, Foster dice que Tom y Misha tienen más oportunidades.

"Estos animales no han estado tanto en cautiverio como lo estuvo Keiko", afirma. "Keiko estuvo en cautiverio por más de 20 años. Fue mantenido como animal solitario durante muchos de esos años".

Los dos delfines, que tienen alrededor de 12 años, han estado en cautiverio durante cinco o seis años, asegura el entrenador.

“Probablemente han pasado la mayor parte de su vida en el medio silvestre”, dice Foster. “Puesto que estamos tratando con dos machos, se puede desarrollar con ellos competencia por la alimentación... Son candidatos ideales para de nuevo ser reintroducidos en el medio silvestre”.

Tom y Misha atrajeron por primera vez la atención de los activistas de conservación de la vida silvestre en el 2010. Entonces, estaban alojados en un centro turístico de Turquía, donde la gente pagaba por nadar con ellos en una alberca sucia y poco profunda.

“La alberca en Hisaronu, Turquía, donde Tom y Misha habían pasado los meses de verano del 2010, tenía un alto número de bacterias... eso era un importante peligro para la salud de los delfines y también para los turistas desprevenidos que pagaban para nadar con ellos", escribió en un correo electrónico a CNN Shirley Galligan, representante de la Born Free Foundation. "El agua estaba sucia, con heces y peces muertos, y una capa de fango en el fondo".

Según Born Free, un grupo conservacionista sin fines de lucro con sede en Gran Bretaña, los delfines estaban por debajo de su peso y apáticos, y no habrían sobrevivido por mucho tiempo en la alberca, la cual "había sido construida rápidamente y estaba en peligro de colapso por hundimiento".

Una coalición de grupos ambientalistas hizo una exitosa campaña para rescatarlos y transportarlos en la parte trasera de un camión hacia un corral en el Mar Egeo.

Born Free se ha hecho cargo del costoso y demandante programa para rehabilitar a Tom y Misha. Hasta el momento, la iniciativa ha costado 800,000 dólares.

Se espera que ambos delfines sean liberados en los próximos días.

Born Free guarda en secreto la hora y ubicación exacta del evento, para proteger a los animales de los curiosos visitantes humanos, del tráfico excesivo de embarcaciones y de la amenaza de cazadores.

Tom y Misha serán vigilados a través de dispositivos satelitales especialmente diseñados para su seguimiento, mismos que serán colocados en sus aletas dorsales.

Incluso los patrocinadores del programa reconocen que no hay garantía de éxito.

"Han existido unos cuantos (programas) de reintroducción con resultados mixtos", escribió Galligan. "Nunca está exento de riesgos el retornar a cualquier animal salvaje en cautiverio a su hábitat natural".

Una de las pocas devoluciones exitosas de cetáceos conocida implicó a una orca hembra huérfana llamada Springer. Foster fue parte del equipo que ayudó a rehabilitar al escuálido animal que finalmente regresó con un grupo de ballenas asesinas frente a la costa del Pacífico de Canadá, hace una década. Al parecer, en esas aguas ha sobrevivido y evolucionado bien.

Michael Moore, experto en mamíferos marinos en la Institución Oceanográfica de Woods Hole, pronostica grandes desafíos en los próximos meses para Tom y Misha.

"¿Podrán romper el vínculo con los humanos y podrán crear un vínculo con otros delfines (silvestres)?", cuestionó Moore en una entrevista telefónica con CNN. "La ironía es que si estos animales son liberados a la vida silvestre, hay un mundo grande y malo afuera, y tendrán que aprender a esquivar a los equipos de pesca".

Según Moore, la liberación de Tom y Misha prácticamente no tendría impacto en la población mundial de delfines silvestres, la cual se enfrenta a los ataques violentos por parte de las redes de pesca industrial, un descenso en el número de peces y mares contaminados.

Pero él y otros expertos en delfines dicen que la exitosa devolución podría incrementar la conciencia de biodiversidad en Turquía y establecer un importante ejemplo para la multimillonaria industria de cautiverio de mamíferos marinos con fines de entretenimiento.

En la última década, en Turquía ha habido un rápido crecimiento en el número de delfinarios y programas de "nado con delfines".

"Turquía, al ser un destino turístico muy bello y popular, lamentablemente responde a la demanda de la gente de 'experiencias con delfines',  al ofrecer más instalaciones de delfines en cautiverio que cualquier otro lugar de Europa", escribió Galligan, de Born Free. "En general, las condiciones son bastante malas".

Foster dijo que espera que Turquía empiece a implementar algunas normas para la operación de las instalaciones que alojan mamíferos marinos, "porque en estos momentos no existen estándares".

Uno de los temores es que Tom y Misha, quienes disfrutan de ser acariciados y cuidados por sus entrenadores, puedan ser capturados por cazadores furtivos con la esperanza de vender los valiosos animales a los parques de delfines.

A pesar de los riesgos, quizá una de las grandes virtudes que comparten los dos delfines es su capacidad de adaptación.

"No son leones ni tigres", dijo Moore, de la Institución Oceanográfica de Woods Hole. "Básicamente son más maleables y adaptables".

Prueba de esa adaptabilidad está a la vista casi todos los días, en las sucias y congestionadas aguas del Estrecho del Bósforo, las cuales corren a través del centro de Estambul.

Una vibrante manada de decenas de delfines nariz de botella silvestres se alimenta aquí, esquivando el tráfico constante de barcos petroleros, cargueros, ferries, barcos de pesca y yates. De vez en cuando se puede observar a los animales saltar y navegar frete a las proas de enormes buques cisterna.

Misha y Tom serán liberados en aguas mucho menos peligrosas, a cientos de kilómetros de Estambul. Pero ni siquiera su entrenador sabe qué pasará.

"En verdad no sabemos cómo les irá", confiesa Foster mientras acaricia la brillante piel de Tom, después de que el animal de casi 300 kilos obedientemente salta sobre un dique flotante tras las órdenes de su entrenador.

Está claro que la libertad expondrá a estos delfines a una estimulación que no han encontrado en años, incluyendo aves acuáticas, peces y delfines hembra.

Tras un movimiento de la mano de su entrenador, Tom regresa al agua. El delfín lanzó un agudo sonido antes de aceptar un pescado como recompensa. Bajo el agua, los ruidos con los que se comunican Tom y Misha pudieron escucharse claramente.

A pesar de años de una estrecha interacción entre los humanos y estos animales altamente inteligentes, los científicos no han encontrado respuesta a una pregunta fundamental: Tras años de cautiverio, ¿delfines como Tom y Misha quieren estar en libertad?

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