Los métodos para partir nueces revelan diferencias culturales en primates

Un estudio señala que esta especie ha desarrollado culturas aparte por la forma en que procesan sus alimentos
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(Reuters) -

La manera en que distintas comunidades de chimpancés parten las nueces demuestra que también entre los primates existen diferencias culturales, de acuerdo con un estudio realizado con esta especie en el parque nacional de Taï, en Costa de Marfil.

Y es que los chimpancés, al igual que el hombre, no siempre hacen lo mismo que sus vecinos, afirma el estudio, publicado en la revista científica Current Biology.

Los científicos, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, en Alemania, comprobaron que los primates de una comunidad preferían siempre romper las nueces Coula con piedras, mientras que los de las otras dos se pasaban a los útiles de madera cuando estos frutos son más blandos y fáciles de abrir, al final de la temporada.

También observaron preferencias en el tamaño del cascanueces elegido, que en el grupo que optó por las piedras era mayor, mientras que otro grupo se decantaba siempre por instrumentos de madera pequeños y el tercero adaptaba el tamaño del martillo a la dureza de las nueces.

"Hemos documentado diferencias en la elección del martillo a una distancia de una sola manzana en el bosque, con miembros de tres comunidades de chimpancés distintos pero adyacentes que están en contacto regular entre sí y por tanto no están genéticamente diferenciados", señaló la antropóloga Lydia Luncz, de ese instituto.

Esta es la clave que ha llevado a los antropólogos a creer que se trata de una diferencia cultural, ya que estudios previos habían documentado comportamientos distintos entre los chimpancés, pero entre poblaciones separadas por una gran distancia geográfica, con lo que no podía descartarse un factor genético o medioambiental.

Según el estudio, la elección de uno u otro método para romper las nueces se mantuvo incluso cuando algún chimpancé se movía entre una comunidad y otra del bosque de Taï, situado en el suroeste de Costa de Marfil.

Luncz explicó que cuando las hembras abandonaron su grupo nativo para emigrar a otro al comienzo de la pubertad -algo que hacen una vez en la vida- adquirieron el método de romper nueces de su comunidad adoptiva, pese a ser ya expertas en el otro sistema.

Debe suponer una ventaja para las hembras recién llegadas integrarse y no llamar la atención, señaló Luncz, al recordar que suelen ser agredidas, sobre todo por otras hembras.

Otro de los autores del estudio, Christophe Boesch, añade que "al estudiar las similitudes con nuestros parientes vivos más cercanos en su hábitat natural en África tenemos la oportunidad única de saber más sobre las raíces evolutivas de la cultura, que es para nosotros los humanos uno de los elementos clave de nuestra identidad".

Hay estudios que describen una cultura entre otras especies animales y que demuestran que pueden transmitir una conducta aprendida socialmente, como es el caso de los distintos estilos para buscar alimento de los delfines mulares y los patrones de los cantos de las orcas.

Los científicos se percataron por primera vez de una cultura entre los primates cuando observaron a una hembra de macaco en Japón lavar una patata en un río para quitarle la arena en vez de limpiarla con la mano, como hacían los demás monos.

Esta práctica se extendió con rapidez a todo el grupo hasta que la misma hembra comprobó que las patatas sabían mejor si se lavaban en el agua salada del mar.

A partir de entonces, los macacos comenzaron a introducir las patatas en el agua de mar tras hacerles una hendidura con los dientes para sazonar mejor su interior.

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