Los proyectos verdes de México, sin lugar en el protocolo de Kyoto

El tratado internacional solo aceptará negocios registrados antes del 2012 y dará prioridad a los países menos desarrollados
| Otra fuente: EXPANSIÓN

El protocolo de Kyoto, que se ha extendido hasta 2015, no será accesible para México el próximo año. Algunos proyectos mexicanos corren con la suerte de comercializar bonos de carbono hasta el 2017, pero otros necesitan ser aprobados antes de que termine el 2012 para tener la oportunidad de crecer dentro de la industria verde.

El Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea decidió que para el 2013 los proyectos no registrados dentro del Mecanismo de Desarrollo Limpio de la ONU no participarán en el comercio de bonos de carbono, además de dar prioridad solo a los países menos desarrollados, y eso no incluye a México.

El Mecanismo de Desarrollo Limpio es una división administrada por la ONU y es el encargado de aprobar los proyectos nuevos amigables con el medio ambiente. De los 4,346 proyectos que tiene registrados, 141 surgieron en México, de acuerdo con la ONU.

Son 30 las empresas mexicanas que exportan bonos de carbono al Sistema de Comercio de Emisiones de la UE, ya que es uno de los más redituables, ofrece certidumbre económica, se compran a mejores precios y en mayor volumen.

“Hasta 2008, México era de los países más productivos en términos de registro, pero en los últimos años la tasa cayó bastante, debido a la crisis financiera y a que las empresas no tuvieron éxito”, comenta Alberto Carrillo, socio de la consultora Carbonding Climate Community.

El mercado de los bonos de carbono se divide en dos, el obligatorio que incluye a gobiernos y empresas que tienen metas estrictas de reducción de emisiones y el voluntario, en el que participan empresas, individuos y organizaciones que desean aportar al ambiente, movidos por un acto caritativo o simplemente por reputación. Este último será el único al que podrán acceder los proyectos mexicanos registrados en el MDL a partir de 2013.

En 2011, México colocó 1.39 millones de bonos en el mercado obligatorio, mientras que en plazas voluntarias vendió apenas 100,000 a un precio promedio de 9 dólares.

“Quien no ha emitido bonos, que ya no lo haga, y que espere a que se definan reglas más claras sobre un nuevo tratado internacional o nuevos mercados voluntarios”, aconseja Jaime Saldaña, director de Seisa, una empresa que genera bonos de carbono a partir del gas metano que produce un relleno sanitario en el estado de Nuevo León, en México.

Seisa aseguró la emisión de bonos hasta el 2017 gracias a un acuerdo que hizo con el Banco de México en 2011, en el que está comprometido a proveer 350,000 bonos de carbono anuales.

Pero no todos corren con la misma suerte, a cinco meses de terminar el plazo aprobatorio del MDL, algunos proyectos mexicanos siguen a la espera de recibir el visto bueno de la ONU.

“Decidimos entrar en ese esquema porque era una oportunidad de ganar dinero disminuyendo las emisiones de metano. Estamos quemando el gas y podemos generar bonos”, dice Manuel Quijano, director del proyecto Granja Porcícola Santa María en el estado de Yucatán, México.

Porcícola Santa María trabaja con un biodigestor que transforma en energía eléctrica el gas metano de las excretas de 9,000 cerdos. De ser aprobado el proyecto antes del 2013, Quijano solo tendría oportunidad de incursionar en el mercado voluntario que representa el 0.33% del total mundial.

El plan B, como lo menciona el director de Seisa, es esperar al 2014 o a un nuevo tratado internacional que reincorpore a México en ambos mercados.  

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