En Gran Bretaña lanzan una 'app' para salvar árboles con tu 'smartphone'

Un grupo de ambientalistas desarrolló la tecnología para reportar casos de especies en el follaje que parezcan enfermas
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Autor: Nic Robertson y Tim Hume
(Reuters) -

El impresionante paisaje de Gran Bretaña está destinado a cambiar para siempre por una enfermedad incurable que amenaza la existencia de una especie de árbol muy común en el país.

Pero un grupo de ambientalistas pensó en una solución tecnológica para atacar la crisis en el campo.

La detección de la enfermedad conocida como acronecrosis, que se cree que se transmitió principalmente por medio de esporas de los hongos que viajan a través del aire desde el continente europeo, ha provocado que las autoridades ambientales adviertan que no será posible erradicar la enfermedad de la “verde y agradable tierra” de Gran Bretaña.

Los expertos temen que gran parte de los 80 millones de árboles, conocidos como fresno (ash tree, en inglés) y la cuarta especie más abundante en Gran Bretaña, desaparezca de parques y bosques.

Como señal de la seriedad con la que el gobierno británico toma la presencia de la enfermedad, Chalara fraxinea, ha organizado reuniones con el comité de crisis del gobierno COBRA -que por lo general solo se reúne para emergencias de seguridad nacional- en respuesta.

No hay cura o vacuna para el padecimiento, aunque algunos especímenes muestran resistencia. Cuando atacó a Dinamarca, el 90 % de los fresnos fue afectado. 

Los esfuerzos por detener la enfermedad se enfocan en rastrear y detener su esparcimiento, y como resultado, se han destruido más de 100,000 árboles hasta ahora. 

Los ambientalistas crearon su propia solución para ayudar a las autoridades públicas a rastrear el esparcimiento de este mal. 

AshTag es una aplicación que permite a las personas reportar casos que tengan que ver con la enfermedad, junto con coordenadas de ubicación precisas, a través de sus smartphones.

El público puede fotografiar el árbol en cuestión y enviar el reporte, los detalles serán atendidos por la Comisión Forestal para que los investigue. Se ubicarán en un mapa, distinguiéndolos por colores para ver donde no se han revisado los especímenes o determinar si son probables o no.

“La hicimos en un fin de semana; muchas noches largas, mucho café”, dijo Tobby Hammond, del Grupo de Adaptación de la Universidad del Este de Anglia, que está detrás de la iniciativa.

“Es laborioso definir la ruta de la enfermedad; si lo hicieras a conciencia tendrías que examinar árbol por árbol de Gran Bretaña”, señaló.

Un acercamiento mucho más efectivo, explica, es usar “recursos de la gente ... que los involucre mientras salen a pasear a sus perros o que tengan uno en su jardín por el que estén preocupados”.

La respuesta ha sido buena. La aplicación se ha descargado más de 10,000 veces en una semana, y hay más de 500 posibles reportes. La gente que no tiene smartphones puede usar el servicio desde su computadora.

Los fresnos afectados desarrollan lesiones en su corteza y oscurecimiento de sus hojas, lo que puede ser difícil de distinguir durante el otoño.

La aplicación permite un uso más inteligente de los recursos al permitir que el staff filtre los casos poco probables y dirija la atención de las autoridades a los que necesitan investigación.

Tristemente, no ha podido consolar a la gente como Robert Crowder, cuyo negocio familiar, Crowders Nurseries, que ha funcionado desde 1798, tendrá pérdidas de 320,000 dólares por la enfermedad.

Acababan de ordenar a su vivero 50,000 fresnos jóvenes, una pérdida que Crowder piensa que podría haber evitado, si el gobierno hubiera actuado más rápido para tratar de prevenir el esparcimiento de la enfermedad cuando apareció en el oeste de Europa.

“Vimos evidencia de la enfermedad en viveros de Dinamarca, Alemania y Holanda y avisamos al gobierno en el 2009 y ellos escogieron no hacer nada al respecto”, dijo él. “Ahora ya tuvimos una pérdida financiera como resultado de su indecisión”.

Los ecosistemas de Gran Bretaña han sufrido de serias enfermedades en el pasado, con hasta 30 millones de olmos perdidos en los 70.

Jim C. Smith, consejero urbano de la Comisión Forestal, dijo que la enfermedad es “igual de seria” que la del olmo holandés, “pero no sabemos cómo se esparcirá en el país”.

Se espera que Ashtag pueda jugar un papel importante en la prevención del esparcimiento de la enfermedad y en casi 20 de los posibles males árboles en Gran Bretaña.

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