'iShack', una casa sustentable que da esperanza a los más necesitados

El plan tiene la oportunidad de crecer y además generar empleo en los barrios de bajos recursos en Sudáfrica
Teo Kermeliotis
Autor: Teo Kermeliotis
(Reuters) -

A la distancia, su resplandeciente exterior es lo que llama primero la atención.

Conforme te acercas, un panel solar en el techo, una luz de seguridad en el exterior y un tejado que sobresale hacen que la choza de Nosango Plaatjie destaque entre el amplio grupo de improvisadas estructuras de madera y casas de chapa ondulada oxidada en las que viven sus vecinos.

Bienvenido a la iShack, o choza mejorada, un proyecto innovador de vivienda que ha sido probado en el barrio de Enkanini, justo a las afueras de Stellenbosch, Sudáfrica.

La pequeña casa, desarrollada por investigadores de la Universidad de Stellenbosch, tiene como fin elevar el nivel de vida de los habitantes de los vecindarios de bajos recursos, a la par de mejorar el acceso a la electricidad y protegerlos de temperaturas extremas de una manera ecológica.

El prototipo de la iShack es habitado por Plaatjie y sus tres pequeños hijos. Está totalmente equipado con un panel fotovoltaico capaz de producir suficiente electricidad como para encender tres luces, un cargador de teléfono celular y una luz sensible al movimiento en la parte exterior de la casa.

Sus ventanas están colocadas estratégicamente para lograr una mejor circulación del aire y calefacción por la luz solar, mientras que el techo está inclinado para que el agua de lluvia puede ser captada durante los meses invernales.

Cajas recicladas de cartón y envases viejos Tetra Pak se utilizan para el aislamiento entre la superficie exterior de zinc y el interior, mientras que se emplea una pintura resistente al fuego para disminuir el riesgo de incendios.

Dentro de la choza, hileras de ladrillos reciclados edifican una base de piso firme y actúan como "masa térmica", protegiendo así contra los cambios de temperatura.

Plaatjie, una empleada doméstica que trabaja una vez a la semana, dice que la vida de su familia ha mejorado mucho tras mudarse a la casa ecológica.

Antes vivía en una una fría y húmeda choza construida precipitadamente con tarimas en desuso y hojas de zinc oxidadas. Un techo con goteras, piso de tierra y la falta de ventanas hacían las condiciones todavía más difíciles, mientras que la escasez de electricidad provocaba que Plaatje perdiera con frecuencia llamadas importantes de trabajo ya que no siempre podía caminar largas distancias para cargar su teléfono.

"Ahora estoy disponible todo el tiempo y eso me está ayudando a hacer más dinero", dijo a los desarrolladores de la iShack.

"Los (focos) solares son mejores. Ahora ya no tenemos que irnos a dormir temprano por la falta de luz. Mi hija puede hacer su tarea sin más excusas. Y me gusta poder ver hacia el exterior, me siento más segura".

Según ONU-Hábitat, el 62% de la población urbana en África del sub-Sahara vive en barrios marginados en condiciones de vida deplorables, inseguros y una infraestructura insuficiente en servicios básicos de energía, saneamiento y agua.

En Sudáfrica han aparecido miles de asentamientos informales en el perímetro urbano en las últimas décadas. Para hacer frente al urgente problema de vivienda, el gobierno ha puesto enfásis en mejorar los asentamientos informales existentes y brindar acceso a los servicios en lugar de construir nuevas casas de ladrillo y mortero.

Pero los desarrolladores de la iShack dicen que los habitantes de los barrios por lo general tienen que esperar años para que llegue la energía y el agua o las viviendas de bajo costo. Dicen que una acumulación creciente de falta de vivienda, junto con las restricciones presupuestarias y un aumento en las tasas de urbanización significarán, en los próximos años, viviendas con malos servicios.

"Las chozas cada vez son más comunes", explica Andreas Keller, miembro de iShack. "Entonces, ¿qué podemos hacer hoy para mejorar las condiciones de vida en cuestión de energía, iluminación, teléfonos celulares, comunicación, aumento de la seguridad?".

"Ahí es donde la planificación y la tecnología da un paso más adelante".

Los desarrolladores dicen que el proyecto es una solución rentable que las comunidades pueden alcanzar a corto plazo. Dejando de lado el sistema de energía solar, la iShack cuesta unos 660 dólares. El costo normal puede disminuir si alguien se hace cargo de recoger materiales en el tiradero de basura y los lleva al asentamiento, hasta 582 dólares en el mercado inmobiliario informal, dice Keller.

"El fundamento es que con el tiempo, el costo inicial adicional será recuperado a través de una reducción al impuesto del combustible y mayor bienestar", señaló.

Ahora, gracias a un subsidio de la Fundación Bill y Melinda Gates, el proyecto iShack será probado el próximo año. Aproximadamente 100 chozas serán construidas o modernizadas para determinar si el sistema puede aplicarse en mayor escala.

Keller dice que conforme el proyecto crezca, los miembros de la comunidad capacitados para el mantenimiento y reparación de los sistemas de energía solar podrán vender energía a los demás residentes con un precio mejorado. Esto les ayudará a ganarse la vida y también a pagar las nuevas baterías para las iShacks.

"Debemos animar a los ocupantes informales y los habitantes a que ellos mismos inviertan en la infraestructura", dice Keller. "No podemos depender de una población pasiva esperanzada en que los gobiernos resolverán sus problemas, por lo que debemos asegurar que el esfuerzo no será inútil en el futuro".

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