Cara a cara con el tiburón blanco: un misterio de 450 millones de años

Un equipo de investigadores enfrenta a la imponente criatura, que ha sido protagonista de varias películas, para entenderla mejor
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Autor: Sheena McKenzie y Llane Turner
(Reuters) -

Al enfrentarte cara a cara con las mandíbulas monstruosas del tiburón blanco, probablemente querrías tener como arma algo más que una toalla mojada.

Parece casi una locura pensar que colocar una tela oscura sobre los ojos del imponente asesino ayudará a calmarlo el tiempo suficiente como para colocarle unas etiquetas electrónicas, tomar muestras de sangre e incluso realizar un ultrasonido.

Pero con solo 15 minutos disponibles, una toalla es una de las herramientas utilizadas para calmar a la feroz criatura mientras un equipo de investigadores realizan importantes estudios sobre sus misteriosos hábitos de vida.

Se trata de Ocearch, un grupo de valientes científicos y marineros en acción que viajan por el mar en su laboratorio flotante de 38 metros de largo, como parte de una misión para etiquetar y monitorear a un antiguo animal del que, sorprendentemente, sabemos poco.

"No sabemos mucho sobre la historia natural del tiburón, su ecología diaria, la manera en que vive e interactúa con su ambiente", dijo Greg Skomal, investigador en jefe a bordo del Ocearch.

"Pero cuando abordas esta embarcación y tienes un animal vivo en frente que puedes estudiar, simplemente se abren nuevas puertas: puedes lograr una evaluación más profunda en un periodo corto".

'Necesitarás un barco más grande'

A tan solo algunos kilómetros de donde Steven Spielberg filmó su éxito de Hollywood en 1975, Tiburón, el equipo del Ocearch también busca tiburones.

A lo largo de la costa de Cape Cod, en Massachusetts, atraen a los predadores con arenques y atunes molidos, así como con un señuelo con forma de foca.

La embarcación Ocearch, que anteriormente era utilizada para atrapar cangrejos, ha sufrido una conversión y ahora cuenta con una grúa hidráulica (parecida a una cuna gigante) para sacar a los tiburones blancos del agua.

Depende del capitán Brett McBride si salta al agua para llevar a los tiburones hasta la plataforma, asegurándose de mantener una distancia de 10 metros entre él y los carnívoros, que pueden medir hasta seis metros de largo.

"En cuanto los llevamos hasta la plataforma, lo primero que hago es cubrir sus ojos con una toalla obscura mojada que normalmente los calma", dijo McBride.

"Después tomo dos mangueras con un gran volumen de agua y me aseguro de que tengan agua de mar limpia y burbujeante para mojar sus agallas".

Ciencia de entrada a pits

Los científicos tienen 15 minutos para atornillar una etiqueta de rastreo en la aleta, insertar otra etiqueta acústica en el abdomen, instalar una tercera etiqueta que monitorea los movimientos de las escamas y de la cola, tomar muestras de sangre y de tejido, además de realizar un ultrasonido.

Toda la operación tiene la apariencia de una parada de auto de Fórmula 1, con investigadores en cuclillas a cada lado del tiburón adosándole rápidamente equipo de alta tecnología con un valor de 10,000 dólares (casi 130,000 pesos), que tendrá una duración estimada de cinco años.

Desde que empezó en 2007, el equipo ha etiquetado a más de 60 tiburones blancos, lo que ha ayudado a construir un mapa global de la migración de esta especie.

Los científicos empezaron a etiquetar por primera vez a la misteriosa criatura en la década de 1960, en muchas ocasiones con ayuda de un arpón para instalar el dispositivo GPS. Desde entonces, cerca de 500 tiburones blancos han sido etiquetados alrededor del mundo y las revelaciones son fascinantes vistazos a sus movimientos a través de los océanos del mundo. Una de las distancias más grandes que han sido registradas fue la de un tiburón blanco que viajó desde Sudáfrica hasta Australia en 99 días, una distancia de 11,100 kilómetros.

"Hemos encontrado que los tiburones blancos machos viven a lo largo de la costa todo el tiempo, tienen muy poca actividad lejos de las costas", dijo el líder de la expedición de Ocearch, Chris Fischer, cuyo equipo ha investigado los movimientos de los tiburones blancos cerca del sur de África.

"Sin embargo, las hembras nadan hasta Madagascar e incluso hasta la mitad del Océano Indico, y permanecen ahí durante meses y meses. ¿Qué hacen ahí?, ¿están gestando?, ¿se están alimentando?", añadió.

Momento de actuar

Son exactamente estas preguntas las que impulsan al equipo a zambullirse a las profundidades con los aterradores y cautivantes animales.

"La población de tiburones en todo el mundo está bajo amenaza, los tiburones son masacrados a una velocidad insostenible, muchos por un plato de sopa", dijo Fischer.

"Esta matanza insostenible se debe a la demanda de aleta de tiburón, así como de su carne y otros productos que no solo pone a los tiburones en riesgo, sino también al equilibrio del océano entero".

Ocearch nombra a cada tiburón que etiqueta (desde Katherine hasta Curly y Junior) en un esfuerzo por construir una relación de los hombres con los tiburones y reflejar sus personalidades únicas.

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"Katherine viajará 1,000 millas (1,609 kilómetros) al mes, visitará Bermudas, viajará a lo largo de la costa sureste e irá a lugares que no entendemos", dijo Fischer de uno de los tiburones.

"Este proyecto se trata de resolver los movimientos anuales del tiburón blanco a lo largo del Atlántico Norte, que es un misterio de 450 millones de años y hoy todos tienen la oportunidad de verlo desarrollarse en tiempo real".

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