Ya invadieron su hábitat, y ahora, ¿cómo salvar al elefante de Sumatra?

La matanza por envenenamiento y la destrucción de su hábitat mantienen al borde de la desaparición a esta especie
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Autor: Jenni Watts | Otra fuente: 1

El conflicto entre los humanos y los elefantes de Sumatra, que enfrentan de manera crítica el peligro de extinción en Indonesia, ha durado varias décadas. Y los elefantes pierden la batalla.

Los aldeanos y granjeros no los matan para obtener comida. Lo hacen para mantener sus hogares y cosechas a salvo. El triste resultado es la matanza combinada con la destrucción de su hábitat, lo que ha ocasionado una pérdida del 80% de su población desde 1930, de acuerdo con la lista roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Solo en la provincia de Riau, donde fue registrado el número más alto de elefantes en la isla durante la década de 1980, la población disminuyó de 1342 en 1984 a 201 en 2007.

El problema principal en este conflicto es la lucha por la tierra. El hábitat de los elefantes son las tierras bajas no montañosas, un paisaje relativamente plano por debajo de los 300 metros de altitud. Ese tipo de tierra también constituye la mejor para las cosechas, por lo que los humanos han talado el bosque tropical y plantado sus cosechas.

No parece que las pequeñas granjas individuales pudieran constituir un gran problema para esa zona, pero cuando eso se mezcla con la pérdida de bosques ocasionada por las grandes compañías que talan cientos de hectáreas para crear plantaciones y obtener aceite de palma, pulpa y papel, el resultado es que los elefantes se quedan sin tierra.

Aunque los elefantes de Sumatra son relativamente pequeños en comparación con sus primos africanos, son todavía el mamífero terrestre más grande. Con un peso de hasta 4,000 kilogramos y una altura de hasta 3.2 metros, estos animales no son pequeños y necesitan mucho terreno para caminar. Incluso las cuadras en los bosques de 250 kilómetros son demasiado pequeñas para una población viable de elefantes.

Eso significa que a medida que el hábitat de los elefantes sea eliminado, será inevitable que estos animales invadan pueblos y granjas en busca de comida. Uno de sus alimentos preferidos es el corazón de la palma, el mismo que nosotros comemos y que puede encontrarse en el centro de un árbol de aceite de palma.

Para conseguirlo, el elefante tiene que derribar el árbol acabando así con la valiosa cosecha del granjero. La palma de aceite es uno de las cultivos más lucrativos para los campesinos de Sumatra.

Incluso un solo elefante puede ser una fuerza destructiva que derriba árboles y pisotea casas en minutos. Un animal de 3.2 metros de alto y 4,000 kilos de peso puede ser intimidante para cualquier humano, sin importar qué tan bien armado esté. Para empeorar la situación, los animales normalmente buscan comida por las noches. Un aldeano o granjero hará cualquier cosa para detener al elefante en su camino de destrucción.

La forma más común de matar a los elefantes en estas áreas de Sumatra es envenenarlos. Los aldeanos y los granjeros pueden contaminar un poco de comida y dejarla para que el elefante la consuma. Esto elimina una confrontación directa.

La población local no quiere matar a los elefantes. Pero sienten que no tienen otra opción. De hecho algunos de los locales dicen que se enorgullecen del elefante de Sumatra y lo consideran parte de su identidad nacional. Ningún aldeano o granjero cree que matar un elefante que amenaza a su hogar acabará con la población entera. Desafortunadamente, la triste verdad es que esta matanza acaba con estos animales.

Algunas ONGs como la Sumatra Elephant Conservation Initiative (SECI) trabajan para cambiar la manera en que la población local interactúa con los elefantes. Presentaron a los aldeanos y granjeros de la provincia de Riau alternativas diferentes a la matanza de elefantes.

El SECI fabricó pistolas especiales para atemorizar a los elefantes mediante un sonido fuerte. También hay barreras que detonarán una alarma auditiva cuando un elefante toca un cable. Incluso, el SECI ha ayudado a la población local a instalar rejas eléctricas alrededor del Parque Nacional Bukit Tigapuluh o Treinta Colinas, que es tierra protegida para la vida silvestre.

Uno de los elementos más importantes de estos exitosos proyectos es la educación y la cooperación de la población local. Estas alternativas no letales utilizan materiales baratos que se encuentran fácilmente en el área de manera que pueden tener éxito en poco tiempo.

La población local ha construido estaciones de vigilancia y han formado un grupo de avistamiento de elefantes que se reúne cuando los animales están cerca, de manera que puedan ahuyentarlos con sonidos fuertes y fogatas.

Los programas del SECI han sido tan exitosos que han ampliado su operación.

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Ahora han etiquetado a algunos de los elefantes con dispositivos de radio de manera que puedan rastrear sus movimientos y organizar grupos para ahuyentarlos rápidamente.

Estas son pequeñas historias en algunas comunidades rurales a lo largo de Sumatra, pero que pueden tener un gran impacto.

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