Filipinas recibe más golpes de la naturaleza de los que puede resistir

La ubicación del país insular lo hace propenso a los desastres naturales, que afectan severamente la calidad de vida de sus habitantes
Hilary Whiteman
Autor: Hilary Whiteman
(Reuters) -

Impulsado por feroces ráfagas de viento, el supertifón Haiyan arrasó con Filipinas, un país con más de 92 millones de personas que conocen bien las tormentas destructivas.

En Filipinas lo llaman supertifón Yolanda. Haiyan es el nombre asignado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) que en chino significa petrel, una especie de ave marina.

Los tifones son cosa de números: se comparan intensidades, velocidad del viento, ráfagas, precipitación y, para quienes se encuentran a su paso, hogares, vidas perdidas, dinero y tiempo necesario para reconstruir.

Según muchos parámetros, Haiyan podría ser el peor de todos los tiempos.

¿Qué significa el nombre?

Los tifones y huracanes son ciclones tropicales, pero adoptan nombres diferentes, de acuerdo con su ubicación.

Los tifones se forman en el noroeste del océano Pacífico, al oeste de la línea internacional de cambio de fecha. Se vuelven supertifones si alcanzan vientos superficiales sostenidos durante un minuto o de al menos 240 kilómetros por hora, según la Administración Oceánica y Atmosférica Nacional de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés).

Un supertifón equivale a un huracán categoría 4 o 5 en el Atlántico o a un ciclón tropical intenso categoría 5 en la cuenca de Australia.

Se cree que con vientos de hasta 315 kilómetros por hora y rachas de 380 kilómetros por hora, Haiyan es el ciclón tropical más intenso que haya tocado tierra en cualquier parte del mundo.

Filipinas está en la línea de fuego por varias razones.

El rastro de la destrucción

Filipinas se encuentra en el extremo oriental del océano Pacífico, la zona más activa en cuanto a ciclones tropicales, ya que se trata de una gran extensión de agua tibia y profunda.

El país se compone por más de 7,000 islas, lo que significa que una gran extensión de costa está a merced del viento y la lluvia. Allí viven más de 92 millones de personas; la mayoría vive a las afueras de Manila, la capital, una de las ciudades más densamente pobladas del mundo con 12 millones de personas.

Haiyan tocó tierra al sur de Manila; eran las 4:30 de la madrugada del viernes y la mayoría de la gente dormía. Golpeó Guiuan, en Samar del este, antes de pasar a Dulag y Tolosa; luego al municipio de Daanbantayan, y finalmente a Bantayan Island, en la isla de Cebu.

El ciclón tropical más fuerte que había tocado tierra en Filipinas es el tifón Reming —o Durian, como lo nombró la OMM—, que tocó tierra en 2006 y cruzó por el sur de Luzón con ráfagas de 320 kilómetros por hora, según la Administración de Servicios Atmosféricos, Geofísicos y Astronómicos de Filipinas (PAGASA, por sus siglas en inglés). Las autoridades declararon estado de calamidad e implementaron vías para recibir recursos de emergencia conforme las agencias internacionales de asistencia apretaban el paso.

Frecuencia

Filipinas recibe en promedio ocho o nueve ciclones tropicales al año. Solo seis han afectado al país este año en comparación con los 19 que golpearon sus costas en 1993.

Sin embargo, el Observatorio de Manila advirtió que este ciclón tenía un diámetro muy amplio y vientos muy poderosos. Se esperaba que la baja temperatura de las nubes provocara fuertes precipitaciones, lo que ocasionaría inundaciones y la elevación de los niveles de los ríos que a su vez podrían inundar las zonas bajas.

Filipinas está llena de montañas que descienden abruptamente hacia las zonas costeras, por lo que aumenta el riesgo de deslaves devastadores. Las marejadas también son un riesgo en las costas pobladas. A pesar de que hay tormentas violentas, frecuentemente muchos de los edificios no están construidos para resistir el embate constante de los vientos y la lluvia de gran intensidad.

Durante la última década, Filipinas se ha encontrado entre los cinco países más afectados por los desastres, al lado de China, Estados Unidos, India e Indonesia, según el Centro de Investigaciones sobre Epidemiología y Desastres de la Organización Mundial de la Salud (CRED, por sus siglas en inglés).

Costos elevados

De acuerdo con los estándares internacionales, aunque Filipinas presenta un crecimiento económico anual sólido, es uno de los países más pobres del mundo: ocupa el sitio 165 en cuanto a Producto Interno Bruto (PIB) per cápita, según el Almanaque Mundial de la CIA.

En 2012, el PIB per cápita fue de 4,500 dólares (unos 58,500 pesos). Las cifras de 2009 indican que poco más de una cuarta parte de la población del país vivía por debajo del umbral de pobreza.

Cualquier desastre natural propina un duro golpe a las finanzas del país. Apenas en octubre, un sismo de 7.1 grados sacudió la provincia central de Bohol; cobró la vida de más de 200 personas y antes de que llegara Hayan seguían en marcha las labores de recuperación.

El mayor desastre natural que ha sufrido el país —en cuanto a personas afectadas y el costo total de los daños— ocurrió el año pasado, según la Base de Datos Internacional sobre Desastres.

El tifón Bopha azotó el país en diciembre de 2012 y cobró la vida de más de 1,900 personas. Más de seis millones de personas resultaron afectadas y la reconstrucción costó 1,700 millones de dólares (22,100 millones de pesos), según el CRED.

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Filipinas tal vez se vea obligada a soportar desastres naturales constantes, pero el viernes, su pueblo se mostró desafiante. Durante la tormenta, se compartió una imagen en Twitter con la etiqueta #StrongerPH: "El espíritu de los filipinos es más fuerte que cualquier tifón".

Brandon Miller, de CNN, colaboró con este reportaje.

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