Conoce a 'Bretagne', uno de los últimos perros que ayudó en el 11-S

La perrita formó parte de los equipos de búsqueda y rescate que ayudaron a buscar sobrevivientes en los escombros
bretagne perro rescatista 9/11
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Thom Patterson
Autor: Thom Patterson
(Reuters) -

La adiestradora de perros de búsqueda y rescate, Denise Corliss, ama Ciudad Desastre.

Así es como llama el Servicio de Extensión de Ingeniería Texas A&M a su centro de entrenamiento de búsqueda y rescate de 52 acres en Estación College en Texas, Estados Unidos. Ciudad Desastre es un salón para el caos; una jungla de concreto, barras de refuerzo y otros escombros fabricados que podrías encontrar después de un huracán o una explosión o los ataques del 11-S.

"Es como un patio de juegos para los rescatistas”, dice Corliss, miembro del equipo de búsqueda y rescate urbano Texas Task Force 1. “Es como mi segundo hogar”.

Los equipos de búsqueda y rescate viajan a la instalación desde todo el país para recibir entrenamiento certificado por la Administración Federal de Manejo de Emergencias de Estados Unidos (FEMA, por sus siglas en inglés). La mayoría de los que entrenan son humanos. Algunos son perros. Cientos de equipos caninos FEMA entrenaron en Ciudad Desastre.

Durante 15 años, Corliss pasó dos semanas al mes en el centro trabajando con perros. Eso incluye a su golden retriever, Bertagne, uno de los últimos perros sobrevivientes de búsqueda y rescate del 11-S.

Los perros y sus adiestradores suben y bajan por pilas de concreto, escondiendo objetos para que los encuentren los caninos. Los entrenadores enseñan y prueban a los perros a perfeccionar su olfato y habilidades de búsqueda enviándolos a refugios simulados de tornado y a edificios de dos pisos.

En 2001, Corliss y Bretagne (que se pronuncia como “Britney”) eran recién graduadas de Ciudad Desastre cuando fueron llevadas a Nueva York poco después de los ataques del World Trade Center.

Corliss se unió a cientos de otros equipos de búsqueda y rescate enviados de todo el mundo para encontrar sobrevivientes en la zona cero, trabajando 12 horas al día durante dos semanas.

Sabemos que se encontraron muy pocos sobrevivientes en los escombros de las torres gemelas y Bretagne, como muchos otros buscadores, trabajó duro; solo para no encontrar ninguno.

Pero Corliss descubrió algo inesperado: los rescatistas y bomberos se acercaban a Bretagne y la acariciaban. Pronto compartían sus historias personales con Corliss, describiendo a sus amigos desaparecidos, seres queridos y colegas que buscaban. Bretagne se convirtió en una especie de perro de terapia. “Los perros pueden ser tan confortantes, así que tiene sentido para mí ahora”, dice. “Simplemente no anticipé eso en ese entonces”.

El 11-S fue solo el primero de muchos desastres nacionales que pusieron en acción a Bretagne y Corliss. Los despliegues siguieron para el huracán Katrina, Rita y otras tormentas. Una vez Corliss vio a Bretagne arriesgar su propia seguridad cuando la perra se encontró parada al final de una escalera colgada.

“Caminó por el borde y se detuvo; se dio la vuelta, y bajó”, recuerda Corliss. “Hizo exactamente lo que se suponía debía hacer, pero me asustó un poco”.

A pesar de todo ese entrenamiento, Corlis admite que “habrá veces en las que mantengo la respiración y digo, ‘espero que haga bien esto. Espero que esté bien’”.

Cachorra insistente

No es coincidencia que los perros de búsqueda y rescate como Bretagne tengan éxito mientras trabajan bajo condiciones tan peligrosas.

Desde que son cachorros, los perros deben sobrevivir un proceso de evaluación rígido antes de que puedan hacer este tipo de trabajo.

Cuando Corliss vio a Bretagne, tenía una sensación de que esta perra podría ser la correcta. La cachorra era insistente.

Al compartir una perrera de plástico con otros ocho cachorros, Bretagne intimidaba a la manada, para recibir a Corliss.

"Ese tipo de comportamiento insistente la ayudó a ser la perra persistente y trabajadora que necesitaba después”, dice Corliss.

Algunas otras cualidades que Corliss dice que son clave para los buenos perros de búsqueda y rescate:

Alto impulso con juguetes: "Su juguete es su sueldo. Buscamos al perro que se ponga loco por su juguete por lo que estarán felices de ir a esta pila de escombros”.

Alto impulso de presa: "Tienen que ser persistentes. Van a buscar sobrevivientes y continuar con esto, sin darse por vencidos”.

Fuerza de valor: "Necesitamos que los perros no vayan a asustarse de subir una escalera hasta el segundo piso de un edificio; y sin un adiestrador, o bajar por un túnel oscuro”.

Enfoque: "El perro no puede estar preocupado por un martillo o un camión ruidoso o una grúa o sirenas de emergencia”.

Bretagne dejó Texas Task Force 1 en 2009 para enfocar su trabajo como perro de búsqueda y rescate del departamento de bomberos local. Después de un par de años más, fue tiempo de que se jubilara. Pero eso no significó el fin del servicio público de Bretagne.

Ahora, con 15 años, Bretagne pasa tiempo una vez a la semana enseñándole a los niños a leer. De verdad. Visita primarias, donde los niños, quienes “pueden intimidarse o sentirse incómodos leyendo en voz alta a sus compañeros, tienen una oportunidad de desarrollar habilidades de lectura al leerle”, dice Corliss.

Corliss crió y entrenó a otros dos perros golden retriever de búsqueda y rescate: Aid’N, quien tiene 10 años y está jubilado y Taser de tres años.

Taser continuará el legado que Aid’N y Bretagne tuvieron, dedicando sus vidas a ayudar a que las personas sobrevivan a la calamidad.

Los drones y otra tecnología robótica ofrecen nuevas opciones para los equipos de búsqueda y rescate, pero Corliss dice que los perros siempre serán parte de las herramientas, junto con las cámaras y dispositivos de escucha.

"No creo que haya un sustituto para su agilidad y sentido del olfato”, dice. “En esa forma, son mejores que cualquier herramienta que tengamos allá afuera”.

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