El turismo, una vía para salvar de la 'muerte' a la Selva Lacandona

Los lacandones están dejando la agricultura y la caza por el turismo para dejar de dañar la selva y por el contrario, vivir de su cuidado
Turismo, la 'salvación' de la Selva Lacandona
Lizbeth Padilla Fajardo
Autor: Lizbeth Padilla Fajardo | Otra fuente: CNNMéxico
(CNNMéxico) -

La selva es el bien más preciado para los lacandones, tanto que han cambiado su forma de vivir y algunas de sus tradiciones para lograr conservarla.

Abrir las puertas de este ecosistema en Chiapas a todos los visitantes fue la estrategia para que los turistas aprendan y difundan la importancia de conservar la selva lacandona, segundo pulmón del mundo y que en las últimas cuatro décadas sus 1.3 millones de hectáreas se han reducido a una cuarta parte, debido a prácticas agropecuarias extensivas, según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés).

La deforestación, para la agricultura y ganadería, y la cacería han provocado la disminución del hábitat de poblaciones de guacamaya roja, águila arpía, tortuga blanca, cocodrilo moreleti, tapir, jaguar, mono araña y mono saraguato, entre otros, según datos de WWF y la Fundación Carlos Slim.

"El turismo fue una forma que revolucionó la actividad de los lacandones porque ahora ya es una actividad en la cual hacemos una mejor conservación de los recursos naturales y así podemos concientizar al turismo en general, tanto nacional como extranjeros", dice Eduardo Chakin Chancayun, uno de los encargados del centro ecoturístico Tres Lagunas, ubicado en la Reserva de la Biosfera Montes Azules.

Ahora las familias lacandonas dejaron antiguas practicas como la caza, la agricultura y ganadería para dedicarse 100% al turismo; como guías, artesanos, o creando campamentos y centros ecoturísticos los lacandones obtienen los ingresos para sustentar a sus familias. 

"Gracias al turismo se ha conservado la selva, porque llegan ingresos de aquí la gente venden sus artesanías, hacen sus tours, así como caminatas en la selva. Los recursos que entran en la selva eso ayuda para la conservación de la selva", dice Víctor Chambor, del Campamento lacandones. 

Esta actividad también permite a los guías lacandones tener el control de quién entra a la selva. Tanto en el centro ecoturístico Tres Lagunas, como en el Campamento lacandones -ubicado en la comunidad de Lacanjá-, sus encargados hacen recorridos por la zona a su cargo para vigilar y reducir la caza furtiva de especies que viven en el lugar como el mono saraguato, jaguar, puma, ocelote, venado, tlacuache, armadillo, tejones, loros, tucanes, pericos, guacamayas. 

Aventura para todos los gustos 

Este campamento, en el municipio de Ocosingo, Chiapas, es solo uno de los lugares turísticos que ofrece la selva. 

Los recorridos por un sendero interpretativo, donde se explica las propiedades de la flora de la zona, la visita a la cascada del Corcho Negro, que se ha formado al paso del tiempo por la fosilización de hojas y ramas, y un cenote donde los visitantes pueden nadar son los atractivos que ofrece el Campamento Lacandones.

El Hotel Canto de la Selva es uno de los proyectos más ambiciosos para salvar la selva, pues 34 comuneros lacandones sumaron sus hectáreas (en total 155 donde se sitúa el hotel) y con la ayuda de Banamex, Fundación Carlos Slim, WWF, y Pemex obtuvieron los recursos para la construcción que costó 12 millones de pesos. 

La construcción se realizó sobre terrenos que eran utilizados para la siembra de chile para aprovechar los terrenos ya deforestados. Cuenta con poco más de una docena de habitaciones, pues está limitado a grupos reducidos de turistas para causar el menor impacto posible. 

Las aguas residuales se tratan con biodigestores, cuenta con iluminación con energía solar y clasifica los residuos. Sus habitaciones, tipo cabaña, están construidas a 1.40 metros para no entorpecer el paso de la fauna terrestre y para evitar inundaciones. 

"Tenemos sendero interpretativo en la selva, tenemos uno que puede llevar una hora, hora y media en su recorrido y tenemos otro, puede llevar dos horas, puedes conocer las diferentes especies de vegetación de árboles, como también puede verse la fauna", explica Juan Marroquín Pérez, gerente de Canto de la Selva. 

También se pueden hacer recorridos en lancha y en kayak por el río Lacantún. 

Si lo que se busca son lugares de descanso con vista a grandes lagunas habitadas por cocodrilos, los centros ecoturísticos de Nahá y Tres Lagunas son la opción. 

"Los servicios que nosotros ofrecemos es hospedaje en habitaciones tipo cabaña, recorridos en selva, caminatas guiadas, recorridos en cayuco (por la laguna de Nahá), con guías locales de la comunidad", explica Verónica López, encargada del centro ecoturístico Nahá. 

El centro cuenta con 10 habitaciones para todos los gustos y precios: con cama king size y baño privado o habitaciones sencillas con baño colectivo. 

Muy cerca se encuentra el Área de Protección Natural de Metzabok, que en maya significa Dios del Trueno, donde los visitantes pueden recorrer la laguna y ver cocodrilos y pinturas rupestres en las paredes de los acantilados que rodean la laguna. También se puede descender hasta un cementerio donde los mayas hacían rituales y reposaban sus muertos. 

En la Reserva de la Biosfera de Montes Azules, en el municipio de Ocosingo, se encuentra el Hotel Tres Lagunas. 

“El centro ecoturístico cuenta con servicio de hospedaje, cabañas rusticas, actividades como senderismo interpretativo, visita en las tres lagunas, paseo en canoa, avistamiento de cocodrilo nocturno que consiste en ir en canoa junto con un guía y poder acercarse a ver a los cocodrilos hasta dos metros de distancia”, explica Eduardo Chakin, uno de los encargados del hotel. 

Con estos proyectos los lacandones buscan que los turistas se involucren en la conservación de la selva y la importancia que tiene mantener el segundo pulmón del mundo. 

Los turistas, el futuro de la selva 

“Gracias al turismo se ha conservado la selva, porque llegan ingresos de aquí la gente venden sus artesanías, hacen sus tours, así como caminatas en la selva. Los recursos que entran en la selva eso ayuda para la conservación de la selva”, dice Víctor Chambor. 

Son pocos los turistas que saben que existen los centros ecoturísticos y los visitan. El dinero para la difusión no es mucho, lo que se suma al acceso por caminos de terracería. 

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Canto de la Selva, el más grande de los tres centros, redujeron su número de empleados de 17 a 10 pues han tenido meses sin visitantes. Juan Marroquín, su gerente señala que se requieren ganancias de entre 150,000 y 200,000 mensuales para poder mantener el hotel, pagar los sueldos de los trabajadores y dar ganancias a los comuneros que son socios. Sin ganancias tendrían que dejar el proyecto y dedicarse a otra cosa. 

“Tendríamos que dedicarnos a la agricultura, a la ganadería, y eso significa hacer cambio de uso de suelo, tirar la selva porque hoy nosotros somos el hazmerreír de los que se dedican al cultivo de palma, al de ganadería, porque ellos tienen buenos dividendos, buenos recursos y nosotros pues como no se conoce muy bien el centro ecoturístico es por eso que hemos tenido pocos visitantes”, dice Marroquín. 

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