En Puebla entierran a sus muertos, víctimas de la explosión de planta de Pemex

Este sábado fueron enterradas cinco víctimas de la explosión en la petroquímica de Pemex. Cuatro en el municipio de Tecamachalco, y uno en Tehuacán
En Tecamachalco fueron enterrados cuatro de las víctimas de la explosión en la planta Pajaritos.
El último adiós  En Tecamachalco fueron enterrados cuatro de las víctimas de la explosión en la planta Pajaritos.  (Foto: Elvia Cruz)
Por: ELVIA CRUZ
PUEBLA -

Felipe, Juan José, Miguel Ángel y José Antonio no solo eran vecinos al vivir en la misma cuadra en la comunidad de San Mateo Tlaixpan, sino amigos. Por un conocido en común, fueron contratados hace un mes por la empresa ARESA Seguridad Industrial e Higiene y enviados a realizar labores de aislamiento de fuego en la planta petroquímica en Coatzacoalcos, Veracruz.

Los cuatro regresaron este sábado a su pueblo natal... pero sin vida.

Al igual que ellos, otro poblano oriundo del municipio de Tehuacán, José Oscar Martínez Cruz, de 39 años de edad, forman parte de la lista de muertos que dejó la explosión del pasado miércoles en las instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex) en Veracruz.

Los cinco fueron enterrados este sábado por sus familiares, amigos y habitantes de las poblaciones, en donde los vieron salir en su momento, emocionados por su nuevo empleo.

“Me siento feliz por el nuevo trabajo, sólo será unos meses y me siento orgulloso de formar parte de la empresa ARESA junto con la familia”, escribió Felipe Gutiérrez Juárez el 20 de marzo pasado en su Facebook, sin imaginar que un mes después, el mismo trabajo que le emocionaba realizar lo llevaría a la muerte.

Uno de sus familiares contó a Expansión que tanto él como sus amigos conocieron a un ingeniero que los recomendó con ARESA, firma subcontratada por Pemex. Era el primer empleo formal para los cuatro. Habían planeado regresar a su barrio, en el municipio de Tecamachalco en julio, luego de que concluyera su contrato por tres meses, pero el accidente que - según datos oficiales hasta la noche del viernes había sumado 28 muertos- adelantó su regreso.

El primer cadáver que fue trasladado fue el de Felipe la noche del viernes y los otros tres: Juan José Velázquez Vélez, de 29 años de edad; Miguel Ángel Ramos Lucero, de 23, y José Antonio Machorro Gutiérrez, de 22 años de edad, arribaron alrededor de las 3:00 horas de este sábado.

De inmediato, los vecinos de la localidad de San Mateo Tlaixpan se organizaron para hacer guardia en los accesos y evitar que la prensa se acercara. “Déjennos velar unas horas a nuestros muertos”, exigían algunos.

El alcalde de esta comunidad, Fortino Jiménez, dijo a medios locales que la empresa que contrató a los jóvenes no ha contestado llamadas a los familiares, y que es Petróleos Mexicanos quien se ha hecho cargo de los primeros gastos.

“Eviten más dolor”

Los cuatro féretros estaban sellados. La recomendación que recibieron los familiares fue: ‘eviten más dolor y no abran las cajas’. “Nos dijeron que estaban totalmente calcinados, que era mejor no entender lo que pasó”, contó una hermana de Felipe, que fue la única que accedió hablar con algunos reporteros.

El entierro de los cuatro amigos sólo fue distinguido por la música durante el traslado de los cuerpos de la explanada principal de la localidad hacia el panteón, pues cada uno de los familiares contrató a su propio grupo: unos optaron por mariachis, otros por una banda con música de viento y otros por un dúo norteño.

Quizá estos poblanos fueron los primeros en morir en esa explosión, pues estaban en turno y eran encargados de controlar fugas de las válvulas.

El anillo de bodas

José Oscar llevaba poco más de un mes laborando en la planta de Coatzacoalcos, Veracruz, al sur de México. Planeaba regresar a finales de abril a su natal Tehuacán con su esposa y sus dos hijas: una de 13 años y la menor de dos, debido a que la empresa que lo contrató hace un año, ICA, le había ofrecido laborar en Puebla, tras recorrer varias partes del país como soldador.

En la petroquímica que explotó el miércoles pasado, él era el coordinador de un grupo de soldadores. Tras dos días de búsqueda para su localización, luego de que los familiares se enteraran por televisión de lo ocurrido, el hombre de 39 años de edad fue reconocido por una cicatriz en la cara y por su anillo de bodas.

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Según dijo una de sus tías a medios locales, María del Rosario Cruz, la firma que lo contrató a principios de 2015, ha corrido con los gastos, incluso destinó un autobús para que los primos de la víctima, que viven en Veracruz, acudieran a al entierro.

“Solo la cara no lo tenía quemada, por eso lo reconocimos. Todo el cuerpo fue calcinado”, dijo el familiar. La esposa, de quien se reservó el nombre, fue quien más sufrió las horas de angustia durante las horas de la no localización de la víctima.

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