A su paso por México, la muerte usó su guadaña y arrasó con los políticos

En este Día de Muertos, publicamos algunas calaveritas que lectores enviaron a la redacción para recordar a funcionarios, legisladores y líderes de partido.
Día de Muertos  La festividad mexicana da rienda suelta al humor y la imaginación de los mexicanos.  (Foto: Fotoarte: Christian Ramírez)
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

En este Día de Muertos, lectores de Expansión y el equipo de su canal ADNPolítico dedican algunas calaveritas a figuras de la política mexicana.

Decía Octavio Paz que el mexicano se ríe de la muerte y, en ese sentido, esta fecha representa una oportunidad para reírse de los encuentros entre ella y funcionarios, legisladores y líderes de partido.

Margarita Zavala, aspirante presidencial

Margarita se escondía
pues sentía muy cerca a la huesuda
que por su alma venía.

¿Cómo haré para qué no me vea?,
le preguntaba asustada a Felipe,
que entre sus enaguas se ocultaba.

¡Ah! ¡Ya sé!, expresaba sin apuro.
Hildebrando es muy astuto,
seguro se sabe algún truco...

Tal vez él pueda ayudarme a ganarle a la calaca
y, con un poco de magia, hasta en Los Pinos me atasca...

No te sientas, mi chulita, murmuraba la calaca,
pues de esta no te me escapas,
y con todo y tu Felipe me los cargo a la tiznada.

Omar Veladiz, lector

Margarita se encontraba pensando en la próxima elección,
confiada en que la silla le quedaba a la perfección.
Mas no contaba que en una manifestación
la temida muerte hizo su extraordinaria aparición,
cantando una canción a la señora de Calderón.
La candidata, ya en el panteón,
continúa su campaña sin ninguna oposición.

Francisco Ortega, lector

Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno de la Ciudad de México

Miguel Ángel Mancera
Miguel Ángel Mancera  Jefe de gobierno de la Ciudad de México.  (Foto: Fotoarte)

Estaba el jefe de gobierno entregando unas cunas,
cuando llegó la huesuda y le planteó algunas dudas.
Dime, Mancera, ¿qué buscas? ¿Por qué tanto le madrugas?
Yo quiero ser presidente y lo seré si me ayudas.

¡Ay, no me hagas reír!, le contestó la calaca.
Lo que las encuestas dicen te dará mucha lata.

No me digas eso, yo he actuado bien aquí.
Eso no dice la gente que ya no quiere salir.
Entre narcos y ambulantes, ya todos quieren huir.
Lo mejor será llevarte, no quiero verte sufrir
cuando, dentro de tres años, ninguno vote por ti.

Andrés Manuel López Obrador, dirigente de Morena

López Obrador, el Peje,
ha pactado con la muerte
pidiendo no se lo lleve
antes de ser presidente.

Propone el Peje a la muerte:
Mira, si aceptas ahora,
yo te prometo un estado
para ser gobernadora.

Mira, que negocio es…
Pregunta de eso a Duarte
a Borge y
hasta a Padrés.

Emilio Ibarra, lector

Roberto Borge, exgobernador de Quintana Roo

Roberto Borge
Roberto Borge  Exgobernador de Quintana Roo.  (Foto: Fotoarte)

Cuando la muerte agarró a Borge, estaba muy asustado
viendo cómo a su compadre Duarte ya se lo había cargado.
El exgóber de Quintana Roo tenía sus barbas remojando
y para el despojo de su vida se estaba preparando.

La catrina a Cozumel muy enojada llegó,
pues Borge y sus piratas al baile se la llevaron,
con un juicio laboral y sin notificación
le quitaron un terreno que tenía en el panteón.

No me lleves todavía, mucho yo te puedo dar:
casas, terrenos y paseos en avión yo te podría regalar.
No me vengas con esos cuentos, ya no tendrás libertad,
pues a mí no me importa tu paquete de impunidad.

Donald Trump, candidato republicano a la presidencia de EU

Donald Trump
Donald Trump  Candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos

La calaca vio en su lista a un político copetón,
pero no hay que confundir, se trataba de Donald Trump.
Así que, de prisa, se trasladó a Nueva York,
sin importarle que se acercaba el día de la elección.

"Lo de no pagar impuestos es peccata minuta,
pero por toquetear a mujeres, tú no tienes excusa".
La calaca recordó las ofensas hechas de forma injusta
y, muerta de espanto, advirtió: "De ésta no te salvas; no soy una ilusa".

Sin dejar pasar un segundo, la pelona soltó un conjuro
para mandar al camposanto al magnate por inmaduro.
No logró deportar a mexicanos pero puso a su tumba un muro:
"Aquí no entran bad hombres. Créanme. Es 100% seguro".

Hillary Clinton, candidata demócrata a la presidencia de EU

Hillary Clinton
Hillary Clinton  Candidata demòcrata a la presidencia de Estados Unidos.

Hillary Clinton recordaba mejores tiempos en la Casa Blanca
cuando sintió un escalofrío: era la calaca.
Al ver su sueño trunco, la demócrata suplicó: "No seas gacha,
para la elección presidencial llevo buena racha".

La candidata le propuso mejor llevarse a su esposo,
al recordar lo de Monica, ¡qué episodio tan penoso!
Enojada, a Peña Nieto también sugirió,
porque con su invitación la campaña de Trump revivió.

Conmovida, la muerte le ofreció un trato serio:
ser presidenta de todo el cementerio.
"Yo preocupada por el FBI.
Y ya ven, terminé aquí".

Enrique Peña Nieto, presidente de México

La muerte anda muy feliz
pues se lleva a Peña Nieto,
quien dicen que es licenciado
mas hay otros muertos que creen
que su título es comprado.

Los muertos lo recibieron
con burlas y carcajadas,
pues en la política opinan
dijo puras “endejadas”.

La Gaviota está muy triste,
ya se le fue su bombón
y él anda buscando allá
otro hueso en el panteón.

Emilio Ibarra, lector

La huesuda llegó a Los Pinos.
A un copetón buscaba.
Moviéndose entre cochinos,
al tal Peña Nieto le gritaba
¡Enrique, Enrique! 1, 2, 3 por ti,
y por todos tus amigos del "nuevo PRI".

Me decepcionaste por invitar a Trump.
Un payaso loco, misógino y racista,
que sólo podría congeniar con otro dumb.
Con todo y que otros de nombren estadista,
ahora te voy a llevar no por tu florido léxico,
sino porque te la pasas jodiendo a México.

Lulú Alonso, lectora

Javier Duarte, exgobernador de Veracruz

Javier Duarte
Javier Duarte  Exgobernador de Veracruz

En una empresa fantasma
la muerte a Duarte encontró,
guardando toda la lana
que en su sexenio robó.

La calaca se indignó
al ver tanto quinientón,
de inmediato a un juez buscó
para girar una orden de aprehensión.

En la tele Duarte apareció
y desmintió todo rumor.
Pensó: "Le haré como el Chapo".
y en un dos por tres se fugó.

José Mario Peña, lector

Don Enrique recién despertaba
pensando en cómo con México acababa,
después de un rato, no se sentía tan mal
pues, por medallitas, él no pensaba trabajar.

La muerte lo escuchó y de inmediato se molestó
y de la nada chistó: a éste me lo llevo yo.
Ya llegaba al palacio en busca de aquel payaso.
Díganme dónde está Nieto, preguntó,
ese mismo que se olvida de inagurar eventos.

La muerte se fue a Los Pinos y al leer el diario de Peña sólo se echó a llorar.
Debía a México liberar, para la bolsa no reventar.

La flaca no lo encontraba ni al lado de la cama,
pero magna sorpresa se llevó cuando a Javier Duarte encontró,
ese que millones robó.

Le dijo a Javier yo te voy a perdonar,
si el alma de aquel PRIennial tú me has de regalar.
Duarte accedió y a Peña también vendió.
La Catrina echó a volar y en Iguala lo encontró,
ahí le recordó que Monterrey no era estado
y al panteón se lo llevó, pero junto con él también se llevó al panzón.

Martha Llanos, lectora

Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación

Desde Bucareli, Osorio Chong negociaba
con maestros inconformes y solución no encontraba.
La calaca, muy astuta, desde lejos observaba
que el exgóber de Hidalgo, ayuda necesitaba.

Osorio Chong la cachó y pidió a la muerte su auxilio
para, después de mucho, ponerle fin al conflicto.
Con lo que él no contó fue que había una condición:
dejar la presidencial, para irse a atender un conflicto en el panteón.

Ricardo Anaya, dirigente nacional del PAN

Ricardo Anaya
Ricardo Anaya  Dirigente del Partido Acción Nacional.  (Foto: Fotoarte)

El líder azul, Ricardo Anaya,
soñaba con llegar a ser presidente.
Hacía giras y aparecía en la pantalla
y cada día se repetía: “A mí sí me quiere la gente”.

Cansada de ver su cara en la tele,
la Catrina decidió ponerle un alto.
“¡Hasta aquí!”, dijo la muerte
“Deja de soñar, pues tampoco eres un santo”.

“¡Pero soy joven!”, replicó él.
“Tengo sonrisa y una muy buena intención”.
“¡Ja,ja!”, se río la huesuda y lo jaló de los pies
Y cuando Madero llegaba al panteón llegaba él.

Miguel Alonso Reyes, exgobernador de Zacatecas

MIguel Alonso Reyes
MIguel Alonso Reyes  Exgobernador de Zacatecas.  (Foto: Especial )

¡Ay, Miguelito!, murmuraba la calaca,
seis años bastaron, para bajarme la chamba.

Todos en Zacatecas lloraban y lloraban,
al ver que su pobre estado en bancarrota se quedaba.

Mientras que por sus calles barrocas la muerte ya deambulaba,
con la cantera en la cara y en la toga mucha plata.

¡Ay, Zacatecas!, por todo lo que has vivido,
me llevo a todos conmigo.

Y si desde el inicio leíste bien estos versos,
ya te habrás dado cuenta de que la muerte es el mismo Miguelito.

Jesús Gerardo Jáquez de Alba, lector

Guillermo Padrés, exgobernador de Sonora

Guillermo Padrés
Guillermo Padrés  Exgobernador de Sonora.  (Foto: Especial )

La muerte no quería ni ranchos ni mansiones.
Buscaba una víctima de grandes dimensiones.
Así se encontró al exgóber de Sonora, un hombre de muchas pasiones
…Y con una larga lista de acusaciones.

El PAN le acababa de quitar sus derechos partidistas.
Y andaba deambulando y buscando otras salidas.
Quiso convencerla con joyas y ropas finas.
Le propuso viajes y montones de casitas.

Pero la calaca le había ya echado un ojo a su presa,
y aunque Guillermo la trató como una princesa
y con tanto lujo la flaca se sentía una duquesa,
ni así Padrés evitó que metiera reversa.

Panistas, priistas y perredistas lloraron su partida,
pues sabían que también serían víctimas
y no podrían evitarlo ni con sus malas mañas aprendidas.

Laura Cordero, lectora

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