Alístate o la máquina te reemplazará

A futuro quienes complementen a los robots serán los exitosos... y serán pocos, dice Tyler Cowen.

Superviviencia del más hábil

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Tyler Cowen, autor de ‘Average is over’, pronostica que sólo los que complementen las habilidades de las máquinas tendrán un trabajo en el futuro. (Foto: Especial)
Abstract  (Foto: Especial)

¿Llegarán las máquinas a reemplazar al hombre? Para Tyler Cowen, autor del libro 'Average is Over' la revolución tecnológica ha creado dos especies de seres humanos: los superganadores, aquellos que complementan sus habilidades con las de los robots y los perdedores, aquellos que no han sido superados o reemplazados por las máquinas.

En su libro anterior, 'The Great Stagnation' ('El gran estancamiento'), Cowen decía que Occidente estaba terminando de cosechar los frutos tecnológicos sembrados el siglo pasado, especialmente en transporte y manufactura. Y que ahora se enfrenta a un escenario mucho más difícil, con rendimientos marginales apenas crecientes. Sin una revolución tecnológica inminente, los países ricos no tendrán más que un futuro próximo de crecimiento lento y doloroso.

'Average Is Over' ('El fin de los promedios'), es la continuación de ese libro. En él, este profesor de la Universidad George Mason argumenta que la creciente colaboración entre humanos y máquinas en el ámbito laboral está creando dos clases: una de super-ganadores, que han logrado o lograrán complementar sus habilidades con las de los robots y las computadoras.

Y otra de perdedores, poblada por aquellos que no han entendido el rol de las máquinas inteligentes y han sido superados o reemplazados por ellas.

Así es el tono de casi todo el libro: Cowen describe un futuro descorazonador para la humanidad, con unos pocos suertudos que aprovechan su educación o su habilidad con las máquinas y una multitud de trabajadores desmotivados y aburridos, dedicados a jugar videojuegos y tomar cerveza en sus casas.

No habrá lugar para los mediocres. En todos los ámbitos habrá unos pocos triunfadores seguidos por un gran rebaño detrás. En el futuro, las máquinas aprenderán a medir tan bien el rendimiento y la productividad de cada persona que ya no habrá, en un equipo, un 'sueldo promedio'. Cada uno recibirá lo que, de acuerdo con las mediciones, merece, advierte el autor.

En el futuro que planea el economista, en las grandes empresas, muchos empleos se parecerán cada vez más a las labores en Google: debes alcanzar cierto nivel o tendrás que irte. Ya no habrá -o los habrá cada vez menos- aquellos empleos de oficina en los que uno puede holgazanear, estar distraído o no dar lo mejor de sí. Para pertenecer al grupo de los elegidos habrá que trabajar y esforzarse cada minuto de cada día.

Complementar a las máquinas, el reto

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Los mensajes automáticos y programados en las redes sociales pueden no ser bien recibidos por los consumidores.  (Foto: Cortesía Fortune)
Robot Twitter  (Foto: Cortesía Fortune)

En 2012, Erik Brynjolfsson y Andrew McAfee, autores del libro 'Race Against the Machine' ('Carrera contra la máquina'), decían que el progreso tecnológico trajo consigo 'El fin del trabajo'. Pero, a diferencia de Cowen, prefieren ser optimistas y aseguran que, eventualmente, la gente que perdió su empleo se adaptará a los cambios y lo recuperará.

Cowen es más pesimista y cree que la brecha entre los 'ganadores' y los 'perdedores' crecerá. "Bienvenidos a la hipermeritocracia", dice el autor, al mismo tiempo apocalíptico y juguetón, alertando al mundo sobre una posible tragedia, pero también -porque no cree en la igualdad como un valor supremo- secretamente disfrutando el espíritu controvertido de su predicción.

El autor inicia el libro con un tono pesimista sobre el futuro, igual que la mayoría de los comentaristas estadounidenses. "Muchas personas viven la erosión de su futuro económico", escribe el autor. "Los problemas laborales de los jóvenes -que también se pueden ver en otros países- son una señal y un anuncio del nuevo mundo del trabajo".

La nueva selección natural

Los trabajadores empezarán a ser clasificados en dos categorías. "¿Eres bueno o no trabajando con máquinas inteligentes?", será una de las preguntas. Otra: "¿Le agregas valor a las habilidades de la computadora, o la computadora lo haría mejor sin ti?". Aún peor, insiste Cowen, que suelta estas preguntas crueles como si fueran lo más natural del mundo: "¿Estás compitiendo contra la máquina? Si estás compitiendo, vas a perder".

Una pregunta que puede rondar la cabeza del lector a medida que lee 'Average Is Over' es: ¿No ocurrió en la Revolución Industrial del siglo XIX y en la Tecnológica de la segunda mitad del siglo XX, que la tecnología amenazaba con destruir millones de empleos y al final lo que ocurrió fue que, a pesar de aniquilar algunos, creó muchos otros? Cowen dice: esta vez será distinto.

Aun así, el consejo del autor no es que los jóvenes del futuro se dirijan en masa a las carreras de ciencias duras, matemáticas e ingeniería. ¿Por qué dice esto? Porque otra cara del crecimiento laboral del futuro estará en los servicios personales, incluso si no están relacionados directamente con las computadoras.

A medida que los 'grandes ganadores' empiecen a emerger -alrededor de 15% de la población, según el autor-, más personas competirán para servirlos, a veces con sueldos altos y a veces no tanto. En esa competencia, quienes encuentren mejores maneras de presentarse a sí mismos y puedan diferenciarse de los demás lograrán hacerse un hueco en este nuevo ejército de 'servidores de ricos'.

Habilidad y educación, los requisitos

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El acuerdo ACTA tiene el objetivo de reducir la falsificación de productos y la piratería online. (Foto: Thinkstock)
computadoras  (Foto: Thinkstock)

¿Qué efecto tiene esta división sobre la clase media? Aunque Cowen pide no hacer demasiado caso de algunos diagnósticos alarmistas recientes, admite que la tendencia es clara: se acentuará la polarización laboral y los empleos del medio de la pirámide serán cada vez más escasos y en sectores menos competitivos.

Un solo sector de la población gana hoy más que antes de la crisis: aquellos individuos con doctorados universitarios tienen 5% más ingresos que antes de la crisis. Para los demás, incluso aquellos con másters o licenciaturas, los ingresos son 7 y 8% menores que antes. "El mundo demanda más credenciales y habilidades y ofrece buena parte de la recompensa a una élite educada relativamente pequeña", dice el libro.

El autor hace una crónica sobre el mundo del ajedrez freestyle, otra de sus pasiones, en el que equipos integrados por humanos y computadoras compiten entre sí y son capaces de derrotar a cualquier humano o computadora.

A partir de eso, Cowen traza un paralelismo con el mercado laboral y el mundo de las próximas décadas. El mejor trabajador no es la computadora por sí misma, sino la computadora asistida por un humano. Pero no un humano experto: una curiosidad del ajedrez freestyle es que sus mejores jugadores no son ajedrecistas profesionales o ni siquiera muy buenos.

Lo que sí saben hacer bien es aprovechar y potenciar las habilidades del programa. Esto se puede extrapolar al mundo de la innovación o la manufactura: ni siquiera aquellos encargados de dialogar con las máquinas inteligentes necesitarán ser especialmente talentosos o inteligentes.

El ejemplo del ajedrez freestyle es característico del estilo de Tyler Cowen, es un autor particular en el mundo de la economía estadounidense. Pertenece a la generación de escritores que sacó la economía de las universidades y la puso en la vida de la gente común.

También es cofundador de uno de los blogs de economía más populares de la web, Marginal Revolution, que, 10 años después de su creación, publica una docena de posts semanales.

Lo que lo diferencia de sus contemporáneos es su aparente interés por todos los temas posibles -salta sin esfuerzo de la comida a la literatura y de la tecnología al arte contemporáneo- y el filo de sus opiniones, muchas veces implacables, acerca de los temas que trata. Esto genera enfoques cómicos, pero novedosos y que vale la pena leer.