Los productos de consumo diario pueden ser peligrosos para la salud

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Marian Benito y Paola Encarnación
Autor: Marian Benito y Paola Encarnación | Otra fuente: QUO
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Algunas sustancias químicas con las que convivimos todos los días podrían causar enfermedades crónicas.

"Una extensa gama de contaminantes está en nuestra casa, en la oficina o en las calles, en nuestros alimentos y en las prendas de vestir", advierte un informe de Greenpeace en México.

Un ejemplo son los detergentes, jabones y desinfectantes, pues muchos contienen compuestos que pueden alterar el sistema endocrino e inmunológico de los embriones.

Aun cuando el cuerpo está preparado para enfrentar sobresaltos fisiológicos y bioquímicos, ciertos compuestos tienen un potencial genotóxico (dañino para el ADN) y cancerígeno fatal, que a veces irreversible, incluso cuando se reciben en cantidades insignificantes.

Aunque la Organización Mundial de la Salud no la reconoce, ya se comienza a aceptar que la sobredosis química ha generado la enfermedad del Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple, difícil de diagnosticar y de tratar.

Este síndrome se manifiesta con dolores de cabeza, irritación de ojos y boca, cansancio general y problemas cognitivos ante la presencia de uno o varios agentes químicos, como un insecticida organofosforado (que se descompone rápidamente con el contacto de la luz solar, el aire y el suelo) o un disolvente orgánico.

En cuanto a los daños neurológicos, un estudio que hizo en 2006 la Clínica Mayo, en Estados Unidos, probó una relación directa entre el uso de pesticidas y el riesgo en hombres de desarrollar Mal de Parkinson.

Asimismo, la revista Archives of General Psychiatry publicó que los jóvenes con niveles altos de plomo en la sangre sufren mayor riesgo de depresión, trastornos de ansiedad y de pánico.

Nos llevamos el veneno a la boca

Un informe de Greenpeace detalla que en cualquier gran urbe de China los ciudadanos podrían llenar una taza diaria con las sustancias tóxicas contenidas en las frutas y verduras que consumen. Esa mezcla la compondrían varios plaguicidas sumamente tóxicos y algunos cancerígenos.

Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 40,000 agricultores mueren cada año en el mundo por el uso inadecuado de plaguicidas, y entre tres y cinco millones padecen intoxicaciones agudas.

La doctora Josefina Morales de León afirma que en México todos los aditivos usados para el abono de tierras y el control de plagas deben estar aprobados y aplicarse en un momento determinado del desarrollo del producto, para después pasar por un proceso que elimine los residuos antes de llegar al mercado.

La legislación encargada de vigilar la calidad de los productos que se consumen en México y los elementos que se les adicionan es la Ley General de Salud; sin embargo, no hay quien verifique su cumplimiento y aún presenta deficiencias en cuanto a la restricción de productos peligrosos que ya están prohibidos en otros países, afirma el doctor Fernando Bahena Juárez, experto del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias, de la Secretaría de Agricultura.

En 2008 reportaron 145 intoxicados en Michoacán por el efecto de plaguicidas. En 2005 fueron 88 en el Estado de México (cifra que no incluye a cientos de niños y mujeres expuestos en la producción de flores). Además, se sabe del uso excesivo de plaguicidas en Sinaloa y la Comarca Lagunera.

Hay factores que escapan al control de cualquier individuo, pero algunas alternativas viables para prevenir el contacto con sustancias químicas peligrosas son revisar los componentes de los productos cosméticos y de limpieza.

Además, cuidarse de las frutas y verduras perfectas: es posible que hayan sido expuestas a muchos agroquímicos. Las mejores manzanas no son las más bonitas, sino las que tienen pequeños puntos, dice Bahena. En la medida de lo posible, consumir productos orgánicos certificados.

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