Hombres y animales perciben los colores de acuerdo a sus necesidades

Varios estudios científicos afirman que la manera en que los seres vivos percibimos el color corresponde a nuestras necesidades evolutivas
Elizabeth Landau
Autor: Elizabeth Landau
(Reuters) -

Las rosas son rojas y las violetas azules, pero quizás esos colores sólo están en tu cabeza.

¿Qué significa que un objeto sea rojo? ¿La forma en la que percibes el azul es la misma en todo el mundo? ¿Tu perro lo ve igual? Varios científicos creen que los humanos tienen una visión constante entre poblaciones y culturas en general, y que hay razones evolutivas detrás de esta constancia.

“La visión del color es cuestión de emociones y estados de ánimo, y tiene conexiones más profundas y ricas que el resto de nuestros mundos preceptuales”, dijo Mark Changizi, científico cognitivo del Instituto Politécnico Rensselaer en Troy, Nueva York.

Visión del color en humanos y animales

Pero algunas personas no ven el color rojo de la misma forma que el resto de la gente. El 8 por ciento de los hombres tienen problemas para distinguir algunos colores, y menos del 0.5por ciento de las mujeres tienen este problema, según la Academia Estadounidense de Oftalmología.

La visión del color se basa en fotoreceptores en el ojo llamados conos, de los cuales hay entre 6 y 7 millones en una retina humana. Los humanos suelen tener tres tipos de conos, que corresponden a longitudes de onda corta, media y larga de luz. Los azules violeta están en el extremo corto, y los rojos en el extremo largo. El ojo también tiene 120 millones de varas, que detectan la luz pero no el color.

Según algunas estimaciones, el ojo humano puede distinguir un millón de los diez millones de colores distintos. Una pequeña cantidad de mujeres tiene cuatro tipos de conos en sus ojos, es decir, en teoría pueden ver más colores, pero sólo una prueba genética puede determinar quién tiene conos extra, y no queda claro cuál es la diferencia en su visión.

En la mayoría de los casos de daltonismo, los sistemas de conos de longitud de onda media o larga no funcionan adecuadamente, lo que hace que los rojos, verdes y amarillos luzcan muy similares, pero mucha gente experimenta esto en diversos grados. En pocos casos, la gente no puede distinguir entre el azul y el amarillo, y el caso más extremo es la gente que ve el mundo en escala de grises.

Por lo general, los perros y los gatos son daltónicos y sólo ven sombras pálidas de color. Por otro lado, ven mejor de noche y tienen mejor visión periférica. Los insectos ven mediante unidades de cientos o miles de fotorreceptores, y es como ver el mundo a través de un mosaico. Algunos animales tienen mejor visión del color que los humanos. Las palomas y los peces, por ejemplo, pueden ver la luz ultravioleta, invisible para la gente.

"Nos va muy bien para ser mamíferos pero no tanto en estándares más amplios”, dijo David Hilbert, profesor adjunto de filosofía en la Universidad de Illinois en Chicago.

Los biólogos creen que los sistemas visuales de los animales han evolucionado por millones de años y las estructuras particulares de hoy han persistido porque les ofrecen un beneficio de supervivencia a los animales.

¿Por qué los humanos ven a color?

Una idea sobre el origen de la visión a color de los humanos es que ayudó a nuestros ancestros a divisar frutas rojas entre el follaje verde en la naturaleza. La visión a color ayuda a distinguir objetos y estructuras en el espacio, dijo Stephen Palmer, profesor de ciencia cognitiva en la Universidad de California.

Changizi piensa que los conos en nuestros ojos se optimizaron para detectar cambios en la hemoglobina a medida que la sangre varía su oxigenación, es decir, lo que ocurre cuando nos enrojecemos por pena o empalidecemos por miedo, y esto lo podemos detectar con el espectro de color humano completo.

Entre los primates, los de caras peludas tienden a tener visiones más primitivas, con percepciones en la escala de grises, azules y amarillos, y los que tienen sistemas visuales más parecidos a los de los humanos, como los gorilas, chimpancés y babuinos, tienen rostros sin pelo. Esto se debe a que la visión del color permite a los primates con rostros descubiertos detectar cambios emocionales y de salud según los tonos de rojos, amarillos, azules y verdes en el rostro.

Para tomar ventaja de esta habilidad para detectar señales de salud por medio de los cambios en el color de la piel, Changizi recomienda que los hospitales adopten vestimentas que se asemejen a la variedad de tonos de la piel. Esto permitiría a los doctores ser más perceptivos de los cambios en la piel que lo que les permiten sus batas blancas y azules de hoy en día. Quizás los hospitales podrían tener catálogos de tonos de piel para que los doctores detecten cambios en las apariencias.

¿La mayoría de la gente ve el mismo rojo?

Para Changizi, esta investigación sobre los primates y la visión del color sugiere que la percepción de los colores de la gente debe ser consistente, dada la forma en la que los conos de los ojos detectan estos cambios en la piel.

Pero otra investigación sugiere que ver el color puede ser como probar la comida, algo placentero para algunos pero amargo para otros, al igual que una sombra de amarrillo puede lucir putrefacta para algunas personas. Las preferencias de colores son la materia de estudio de Palmer, en el Berkeley Color Project.

La gente no disfruta los sabores de comidas con sustancias tóxicas; esta aversión es evolutivamente benéfica porque la gente no suele comer algo que les enferme. Lo mismo ocurre con los colores, y algunos son característicamente benéficos para nosotros como especies, como el cielo azul, el agua cristalina, y otras cosas son malas, como alimentos putrefactos y productos de desperdicio, dijo Palmer.

El azul puede ser un color favorito porque muestra señales positivas como cielos azules, dijo. El amarillo verdoso suele ser desagradable, sobre todo porque muestra toxicidad. Un estudio reciente del laboratorio de Palmer que apareció en la publicación de los Procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, descubrió que las preferencias de color de los participantes correspondían casi perfectamente con su gusto por objetos del mismo color.

Los sentimientos sobre los colores pueden cambiar fuertemente en respuesta al ambiente de una persona y en el transcurso de su vida, dijo Palmer. La afiliación institucional también es un factor: un estudio de su laboratorio descubrió que a los estudiantes de Berkley les gustaban los colores de su universidad, azul y oro, más que los colores de Stanford, su rival, rojo y blanco.

“No creo que se trate de una experiencia sensorial del color. Creo que se trata de lo mucho que nos gustan las cosas”, dijo. Pero la mayoría de los científicos dicen que tu rojo quizás es el mismo rojo de los demás (que no son daltónicos) con respecto a lo que ves.

“Creo que los colores están ahí en el mundo, y los vemos más o menos con precisión, al igual que ocurre con las formas y tamaños”, dijo. “No creo que eso los haga menos interesantes. De hecho, creo que los hace más interesantes”, dijo Hilbert.

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