¿La infidelidad negociada es mejor que la infidelidad a secas?

La autora 'Holly Hill' dice que las mujeres deberían negociar la infidelidad con sus esposos porque forma parte de su naturaleza
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Shanon Cook
Autor: Shanon Cook
NUEVA YORK, Estados Unidos (Reuters) -

¿Dejar que tu hombre duerma con otra mujer puede ayudar a tu relación? La autora y ex amante Holly Hill cree que sí.

"Una de las cosas que he aprendido es que una mujer que negocia la infidelidad con su pareja es más poderosa que quien se queda en casa pensando por qué llegará tarde del trabajo", dijo. "Es mejor pasear al perro con correa que dejar que se escape por un agujero del jardín trasero".

Las memorias de Hill, Sugarbabe, detallan sus aventuras con una serie de hombres casados. El libro vendió 24,000 copias en su nativa Australia, según su publicista, y recientemente llegó a los estantes en Estados Unidos. Holly Hill es su seudónimo.

"Pensé que serían los hombres quienes querrían el libro, pero las mujeres fueron quienes lo compraron, porque lo que le dice a las mujeres es que, aunque sus hombres las engañan, aún las aman y quizás están buscando a alguien del montón".

Dejar que sus hombres se alejen es un concepto que la mayoría de las mujeres no puede concebir, pero Hill dice que si una mujer se toma el tiempo para examinar su relación y considera las necesidades naturales de la libido masculina, podría darse cuenta de que dejar que su pareja sepa que ella está de acuerdo con que tenga relaciones en otra parte es la forma lógica de prevenir que lo haga en secreto.

"Creo que un hombre que engaña es algo normal; los hombres monógamos son héroes. La monogamia juega un papel en las relaciones, pero no a largo plazo. Los hombres tienden a engañar a las mujeres a largo plazo".

Pero el profesor de psicología, Lawrence Josephs, cree que lo que indica si una persona puede engañar es cuestión de personalidad más que de género. "La gente más narcisista, sean hombres o mujeres, es la que más tiende a engañar. La gente que siente que tiene el derecho, la gente que tiene un estilo evasivo, tienden a tener más sexo impersonal y suelen engañar".

El profesor también dijo que las personas que tienen bajos niveles de empatía o culpa suelen ser más infieles.

Hill indicó que las mujeres tienen derecho a negarse a tener sexo cuando no están de humor para hacerlo, pero esperar que los hombres se satisfagan solos sin ayuda es algo cruel.

La autora, titulada por la Univesidad del Sur de Queensland, asegura que su experiencia como amante le enseñó lecciones valiosas sobre lo que impulsa a un hombre a buscar sexo fuera del matrimonio.

"Pensé que, como era una amante exclusiva todo el tiempo, no era parte de la profesión más antigua del mundo, pero, a fin de cuentas, estaba cobrando a hombres por mis servicios, que incluían sexo", dice Hill.

De cualquier forma, dice, a cualquier mujer casada que ya no ama a su esposo, pero que sigue teniendo sexo con él y gozando de las comodidades del matrimonio, también se la puede considerar parte de la profesión.

La mayoría de los amantes de Hill eran hombres ricos y casados que, para su sorpresa, solían aprovechar su compañía para conversar. Mientras los entretenía con vino tinto y platillos exóticos en su departamento en Sydney, Hill aprendió que estos hombres la buscaban porque no recibían sexo de sus esposas. "Los hombres necesitan sexo y, si una mujer cruza las piernas mucho tiempo, el hombre no tiene más opción que engañarla", dijo. 

Entre las opciones, Hill se refiere a su idea de la "infidelidad negociada". Esto no debe confundirse con una relación abierta, que, según Hill, "no tiene reglas". Tampoco implica que sea necesario que una esposa permita que su esposo se meta a la cama de cualquiera, a menos que ella lo apruebe.

Hill dice que la infidelidad negociada puede ser un viaje a un club de nudistas para recibir un baile o una actualización en su colección de pornografía. En cualquier caso, se trata de algo mutuo.

"Lo ideal sería que la mujer también lo hiciera", dice Hill. "Algunas no querrán hacerlo porque deben estar en casa cuidando niños, pero la mujer también necesita negociar la infidelidad, sobre todo porque eso generará que su hombre muestre su naturaleza competitiva. Cuantos más amantes tenga una mujer, más atraída se sentirá su pareja". El problema es superar los sentimientos de posesión y celos.

"Las mujeres deben recordar la diferencia de las razones por las que los hombres y las mujeres tienen relaciones: las mujeres valoran la intimidad y los hombres, la emoción de la cacería o el sexo con una desconocida. A ellos no les hace falta saber el nombre de su amante; es un intercambio rápido y no tiene nada que ver con el amor hacia una novia o esposa. Si lo entendemos, será más fácil permitirlo".

Pero Josephs no cree que entenderlo controle los celos. "Creo que es universal que a nadie le guste compartir pareja, ya seamos hombres o mujeres. Creo que los celos son una emoción universal".

Hill permite que su novio desde hace dos años, Phil Dean, tenga relaciones con otras mujeres de vez en cuando. Hill dice que cree que la negociación de la infidelidad ha sido el instrumento para mantener su relación fuerte y emocionante. "Dean puede tener sexo con todo el equipo de básquetbol femenino si quiere, pero no se puede acurrucar con ninguna de ellas", dijo Hill. "Para mí, acurrucarse es engañarme".

Dean, de 45 años, trabaja en una compañía de seguros en Sydney y bromea diciendo que no se ha acostado con ninguna basquetbolista, pero apoya la infidelidad negociada. "Me agradó que Holly y yo habláramos de eso al principio de la relación. Me preguntó si yo estaría feliz en una relación monógama a largo plazo y tuve que decirle que no", dijo Dean.

Hill sostiene que la idea fundamental de la infidelidad negociada es que cada pareja ponga sus límites. Aunque admite que al principio de la relación sufrió, cuando ella y Dean pusieron a prueba sus niveles de comodidad, ahora saben lo que permiten y lo que no. Dean puede acostarse con otras mujeres, pero no para dormir en sus casas. Tampoco puede llevar a sus amantes de viaje ni acurrucarse con ellas.

Sin embargo, Hill sí puede acurrucarse con sus amantes porque Dean no tiene problema en reconocer que la intimidad es una parte importante del sexo para las mujeres. Pero Hill no puede usar ropa que Dean le haya regalado para ver a algún amante.

En cuaqlquier caso, Hill no puede asegurarse de que Dean no se acurruque con nadie si ella no está presente.

"Si hablas con sinceridad de tus necesidades sexuales con tu pareja, obtienes una mejor comunicación y mayor honestidad. Todo está sobre la mesa y tienes una relación honesta, según la biología de ambos, no según las normas sociales anticuadas", dijo Hill, que trabaja en otro libro que hablará de cómo las mujeres también disfrutan del sexo fuera del matrimonio.

Marcella Weiner, profesora adjunta de la Universidad Maymount Manhattan, y autora de Reparar el matrimonio después de un engaño: guía para las mujeres hacia la esperanza y la curación, dice que estas reglas le parecen artificiales.

"A menos que estés muerto por dentro y no tengas ni corazón ni cerebro, cuando estás con otra persona, estás con otra persona", dijo Weiner. "No se trata de decir que ahí está tu pene o ahí está tu vagina. Para algunas personas así lo es, pero es algo mecánico".

Aunque no es así para todos, Hill se siente optimista al pensar que, si más personas adoptan la idea de la infidelidad negociada, los engaños serán cosa del pasado, generando menos divorcios y más relaciones felices y duraderas.

"Sólo tenemos que ser honestos sobre nuestra naturaleza y trabajar con la naturaleza en vez de en su contra. Esto no es ninguna ciencia complicada, sino lo que todos los hombres ya saben y lo que todas las mujeres también saben muy en el fondo".

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