Sexo: ¿las mujeres deberían ser más como los hombres?

¿Por qué algunas personas se deprimen después de tener sexo? Un especialista habla sobre las diferencias entre hombres y mujeres
sexual cama pareja
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Ian Kerner, sexólogo
Autor: Ian Kerner, sexólogo
(Reuters) -

En el primer episodio de Sex and the City, Carrie (la protagonista) hace la pregunta: “en una época en la que las mujeres gozan de los mismos éxitos que los hombres, ¿no deberíamos disfrutar el sexo como los hombres?”.

A lo que ella se refería era a la habilidad de los hombres de tener satisfacciones sexuales casuales, libres, y sin una sensación de apego emocional: sexo por el simple hecho del sexo.

Claramente, el fenómeno de esa serie de televisión, así como la cultura del ligue que exaltaba, respondió a su propia pregunta: Sí, una mujer puede tener sexo como un hombre, ¡y hacerlo aún mejor!

Pero quizás la verdadera pregunta no es si las mujeres pueden tener sexo como los hombres, sino si deberían.

Varios años antes de que Candace Bushnell comenzara a escribir el libro en el que se inspiró Sex and the City, la autora ganadora del Nobel de Literatura, Doris Lessing, escribió con respecto al tema de la libertad sexual: “Los hombres tienen erecciones cuando están con una mujer que no les importa, pero nosotras no tenemos un orgasmo a menos que lo amemos. ¿Qué libertad hay en eso?”

O, como dijo la amiga de Carrie, Charlotte, después de haber estado con un hombre: “¿las últimas cuatro horas y media no significaron nada para ti?”.

En ocasiones tratamos al sexo con ligereza, pero el sexo no siempre nos trata del mismo modo. En términos biológicos, el orgasmo libera una explosión de oxitocina, también conocida como la hormona del cariño.

La oxitocina ayuda a crear una sensación de unión, pero si no hay nada a qué unirte, si no hay un contenido emocional profundo o significativo, los orgasmos pueden convertirse en un recordatorio lamentable del vacío del sexo que le precedió. Algunos sexólogos llaman a este fenómeno “arrepentimiento post-orgasmo”, y suele manifestarse en forma de tristeza o enojo.

Este pensamiento llegó a mí en una nota editorial reciente publicada en el New York Times, Sexo y Depresión, en la que el Dr. Richard A. Friedman escribe sobre una paciente. “Ella era una mujer de 32 años que, después del orgasmo, ya fuera sola o con una pareja, experimentaba periodos de entre cuatro y seis horas de duración de depresión intensa e irritabilidad. Era tan molesto que comenzó a evitar el sexo”.

En su libro The Good in Bed Guide to Female Orgasms (La guía para los orgasmos femeninos), la educadora sexual Emily Nagoski explica que una mujer es menos propensa a tener orgasmos al principio de una relación. “Su cuerpo necesita tiempo para adaptarse a su nueva pareja, para aprender a confiar en ella y para relajarse sabiendo que su pareja acepta y aprecia su cuerpo”. Pero este periodo de adaptación es sólo eso, un periodo, ¿o apunta hacia una diferencia más fundamental entre la sexualidad masculina y femenina?

En 1955, Masters y Johnson publicaron su clásico libro Human Sexual Response, y propusieron un modelo lineal de respuestas sexuales tanto para hombres como para mujeres, que incluía cuatro etapas: excitación, estabilización, orgasmo y resolución (el momento en el que muchos hombres se dan la vuelta y comienzan a roncar). Pero con el paso de los años, los expertos han puesto en duda este modelo, pues se asume que los hombres y las mujeres son más similares que diferentes.

Recientemente, la investigadora sexual Rosemarie Basson propuso un nuevo marco de pensamiento sobre la respuesta sexual femenina: uno que plantea la importancia de la intimidad emocional y la satisfacción de la relación como tema central.

El marco de Basson argumenta que la excitación sexual femenina es más compleja que la masculina, y depende de forma más intensa de factores como la satisfacción de la relación, el autoestima y las experiencias sexuales pasadas, algo muy importante para mantener una relación de compromiso a largo plazo, sin importar que seas hombre o mujer.  

Así que la pregunta tal vez debería ser: ¿Los hombres deberían comenzar a tener sexo como las mujeres?

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