Un diagnóstico de cáncer durante el embarazo es posible de superar

Las mujeres que desarrollan cáncer mientras están embarazadas pueden ser atendidas sin perder a su bebé, en la mayoría de los casos
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| Otra fuente: CNNMéxico

Jessica Denton recibió la noticia de que estaba embarazada de su primer hijo tan sólo unos días antes de detectarse un bulto en el pecho.

Su médico general (todavía no había consultado a un obstetra) le dijo que no se preocupara, que la pequeña y dura masa que sentía era probablemente un conducto lácteo obstruido.

Denton puso sus dudas a un lado, y durante los meses siguientes observó con deleite cómo su vientre comenzó a hincharse.

Pero el bulto también estaba creciendo. Por último, después de cinco meses, Denton se lo señaló a su obstetra, quien de inmediato ordenó una biopsia. El resultado: maligno. Cuando colgó el teléfono, “sentí como si hubiera recibido un disparo”, recuerda Denton. “¿Cómo podía tener cáncer?”.

Es una amarga paradoja: en el momento en que una mujer está dando vida a un niño, tiene que luchar contra una enfermedad potencialmente mortal.

Por lo general, es simplemente un terrible accidente de tiempo: el embarazo no tiene nada que ver con la aparición del cáncer, de acuerdo con el artículo publicado por Health.com.

El cáncer de cualquier tipo coincide en un estimado de 1 de cada 1,000 embarazos, por lo que es relativamente raro. Sin embargo, la incidencia de cáncer en las mujeres embarazadas parece estar en aumento, probablemente debido al número creciente de mujeres que posponen la maternidad, explica el sitio web.

“A medida que las mujeres envejecen, sus probabilidades de desarrollar cáncer aumentan; así que si esperan hasta los 30 o 40 años para tener un bebé, es más probable que un embarazo y un diagnóstico de cáncer sucedan al mismo tiempo”, explicó para Health Jennifer Litton, médica y oncóloga médica de mama en el Centro Médico de Cáncer Anderson en Houston, Texas, quien atendió a Jessica Denton.

“La buena noticia es que podemos tratar a la mujer sin dañar al feto”, añade la oncóloga. En su mayor parte, eso significa que se puede tratar el cáncer mientras el embarazo continúa.

Esto no siempre fue así. No hace mucho tiempo, a las mujeres se les recomendaba de forma rutinaria retrasar el tratamiento hasta después de que naciera el bebé o interrumpir el embarazo y comenzar el tratamiento de inmediato por temor a fomentar el crecimiento del cáncer y que el feto pusiera la vida de la mujer en riesgo.

La investigación realizada durante las últimas décadas ha demostrado que este no es el caso. Por ejemplo, un estudio reciente dirigido por Litton encontró que las mujeres que estaban embarazadas mientras eran tratadas por cáncer de mama se recuperaron tan bien, y en algunos casos mejor que las mujeres que no estaban embarazadas durante el tratamiento.

Los médicos también temían que el feto se viera perjudicado por los fuertes medicamentos usados para tratar el cáncer, indica Health.

“Hace treinta años, casi no había información acerca de cómo los niños con exposición prenatal a la quimioterapia se desarrollaban”, dijo a Health.com Elyce Cardonick, médica y especialista en medicina materno-fetal en el Hospital de la Universidad de Cooper en Camden, Nueva Jersey. “Hoy sabemos que es relativamente seguro después del primer trimestre”.

(Pese a esto, aún existen situaciones en las que el tratamiento no es compatible con el embarazo.)

Descubriendo al enemigo

Debido a los cambios físicos del embarazo –los pechos se hinchan, las articulaciones duelen, la piel puede desarrollar manchas o estríaslos síntomas de cáncer pueden ser fácilmente pasados por alto, señala Health.

Si encuentras un bulto sospechoso durante el embarazo, puedes realizarte un ultrasonido, que no implica radiación, o incluso una mamografía, que se considera segura, siempre y cuando el abdomen de la paciente esté correctamente protegido. (El cáncer de mama es uno de los cánceres más comunes encontrados en las mujeres embarazadas, junto con el cáncer de cuello uterino, de tiroides, melanoma y linfoma).

Otras pruebas –tales como un Papanicolaou para detectar cáncer cervical o una biopsia de ganglios linfáticos para el linfoma– también son seguras, señala Health.

Para las mujeres que obtienen el temido resultado positivo, los próximos pasos están determinados por el tipo de tumor –su tamaño, la extensión donde se haya propagado, velocidad de crecimiento– así como por la edad gestacional del feto.

Los médicos de Denton decidieron que recibiera quimioterapia durante el embarazo y una mastectomía después del nacimiento. Otras mujeres con cáncer pueden someterse a cirugía durante el embarazo, menciona el portal.

Las mujeres embarazadas pueden recibir anestesia general sin dañar al feto, y la cirugía no significa un riesgo sustancialmente mayor, siempre y cuando el cirujano y el anestesiólogo tomen en cuenta el embarazo.

Los expertos aún no entienden completamente cuánto de los medicamentos de la quimioterapia que se administra a las mujeres embarazadas llega al feto. Este procedimiento suele retrasarse hasta después del primer trimestre, cuando la mayoría de los órganos del feto se forman, y se detiene tres o cuatro semanas antes del parto, indica Heatlh.

Para reducir al mínimo las posibilidades de dañar el feto, los médicos evitan los medicamentos que se sabe causan defectos de nacimiento y los que son demasiado nuevos como para ser declarados seguros durante el embarazo.

Difícil elección

Por supuesto, estas mujeres son dolorosamente conscientes de que son diferentes de otros pacientes con cáncer, señala el portal.

Sandi Bender era una madre de 32 años de edad en Macomb, Illinois, con tan sólo siete semanas de embarazo de su cuarto hijo, cuando fue diagnosticada con linfoma de Hodgkin. Durante tres años, había sentido una presión incómoda en la garganta.

Fue de médico en médico y, por último, un endocrinólogo que consultó le ordenó una resonancia magnética, que mostró un tumor extendido a través el cuello y el pecho, relata Health.

“Cuando escuché la noticia, yo estaba impactada”, dijo Bender. “Mi primer pensamiento fue: ¿voy a perder el bebé?”.

Su oncólogo le dijo que podía seguir adelante tanto con el embarazo y el tratamiento del cáncer, y otro especialista que consultó para una segunda opinión le aconsejó que pusiera fin a su embarazo, debido a los riesgos potenciales para el feto.

Su cáncer había avanzado tanto que los médicos recomendaron tomar la inusual medida de comenzar la quimioterapia durante su primer trimestre. Aún así, “la interrupción del embarazo estaba fuera de la cuestión para mí”, dijo Bender a Health.com. “Sólo traté de tener fe en que todo iba a salir bien”.

Los expertos dicen que hoy en día es raro que a una mujer con cáncer se le aconseje poner fin a un embarazo. Sin embargo, “la decisión de terminarlo a menudo puede ampliar las opciones de tratamiento, ya que algunos medicamentos pueden ser utilizados sólo si la paciente no está embarazada”, dijo a Health.com Paniti Sukumvanich, médico oncólogo ginecológico de Magee-Womens Hospital en Pittsburgh, Pennsylvania.

Añadió: “Es una decisión muy personal, y no hay respuesta correcta o incorrecta”.

Temor por el futuro

Bender comenzó la quimioterapia cuando tenía alrededor de 10 semanas de embarazo. Los fármacos le provocaron cansancio y náuseas, además del agotamiento que sentía por el embarazo.

Pero la peor parte, dicen estas mujeres, es la angustia desgarradora. Heidi Floyd estaba embarazada de su cuarto hijo cuando sintió un bulto en el pecho, relata Health.

“Mi brazo lo rozó cuando estaba cambiando las sábanas de una cama”, dijo Floyd. “De inmediato supe que algo estaba mal”.

Una lumpectomía confirmó más tarde que la masa era maligna, y en dos semanas Floyd estaba recibiendo quimioterapia a sus 38 años. Su propia madre había muerto de cáncer de mama a los 42 años.

“Después de haber perdido a mi madre tan joven, tenía miedo de no estar ahí para cuidar de mis hijos”, dijo a Health. “Una noche, después de que acosté a mis hijos, tomé un baño y simplemente dejé caer mi torso sobre el excusado diciendo una y otra vez: 'Por favor, por favor, por favor ...'”.

El 2 de abril de 2005, Floyd dio a luz a un niño sano, Noé, ahora de 6 años de edad.

Desde hace varios años, los investigadores han estado recopilando información acerca de cómo la exposición intrauterina a la quimioterapia afecta a los niños, tanto en el momento del nacimiento como en la infancia y adolescencia, señala Health.

La mayoría parecen desarrollarse tan bien como otros niños: su salud, su inteligencia, su desarrollo están bien”, dijo Cardonick.

El tratamiento posparto para las madres a menudo incluye radiación, que en la mayoría de los casos no es segura de administrar a mujeres embarazadas, aunque se puede aplicar a las mujeres que están amamantando.

Clamando victoria

Sandi Bender y Denton Jessica se encuentran ahora en remisión, Floyd tuvo recientemente una mastectomía bilateral después de encontrar otra masa en el mismo pecho de su tumor original. Sus hijos están creciendo muy bien, detalla Health.

El consejo para las mujeres que enfrentan lo impensable es: “Estás en una batalla por tu vida y por la vida de tu bebé, y necesitas médicos que luchen tan duro como tú”, dijo Floyd. “No dejes de buscar hasta que encuentres un equipo que te respalde”.

Los médicos dicen que también es importante estar bien informado y saludable como sea posible antes de quedar embarazada. Es una buena idea hacer una revisión previa a la concepción, señala Health.

Si tienes un fuerte historial familiar de cáncer, piensa en buscar asesoría genética para evaluar tu riesgo personal. Una vez que estés embarazada, informa cualquier cosa inusual –una hinchazón o protuberancia, un lunar de forma irregular o pigmentado, un dolor inexplicable o presión en cualquier parte de su cuerpo – a tu médico, recomienda Health.

Y si tu ginecólogo no está preocupado, pero tú sí, busca una segunda opinión, aconseja el sitio.

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