Los ejecutivos son propensos a problemas cardiovasculares y cáncer

Los niveles de estrés que enfrentan los funcionarios de alto rango provocan problemas no siempre notorios en su salud física y mental
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Por: Aline Juárez Nieto
Autor: Aline Juárez Nieto | Otra fuente: CNNMéxico
(CNNMéxico) -

Pasar gran parte del día en reuniones de trabajo, tener subordinados, el desarrollo de proyectos y buscar el cumplimiento de metas, sumado a una mala alimentación y escaso esparcimiento, repercute inevitablemente en la salud de ejecutivos y funcionarios de alto rango. Entre las enfermedades más comunes que afectan a este grupo destacan la hipertensión arterial, padecimientos cardiacos, diabetes y cáncer.

Datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) reportan que en el mundo se presentan 2.3 millones de muertes anuales por estas causas.

Uno de los principales factores que -a escala global-, se ha identificado como causa de enfermedades psicológicas y físicas en los altos ejecutivos es el estrés. Hay una relación directa entre la jerarquía y este problema, a menor jerarquía mayor esfuerzo físico, pero menor carga mental, asegura Felipe Uribe, profesor-investigador de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Cerca del 30% de la población económicamente productiva en México padece estrés laboral, y de éstos, el 50% está en un nivel de riesgo de padecer enfermedades relacionadas como las cardiovasculares, diabetes y cáncer, según la encuesta Escala mexicana de desgaste ocupacional publicada por la UNAM en 2008.

“Los ejecutivos no realizan trabajos físicos extenuantes, pero mantienen una constante carga mental debido a las responsabilidades y obligaciones a su cargo. La toma de decisiones, ya sea a nivel económico, político y empresarial, lo llevan a enfrentar altos niveles de estrés”.

En ocasiones, los ejecutivos no presentan ningún malestar, ni siquiera un dolor de cabeza, pero hay “enfermedades silenciosas” o en ocasiones, las molestias son ignoradas debido al nivel de trabajo que desempeñan, indica Araceli de la Lanza, especialista del departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana. “No se preocupan por su salud y ello trae consecuencias graves”.

“Hay gente que trabaja muy bien bajo presión, pero cuando ésta baja comienza a sentir dolores o inclusive se enferma. Llegan a trabajar en automático”.

Enfermedad y éxito

“La mente y el cuerpo se someten a procesos químicos a los que no saben responder. El estrés incrementa además la liberación de adrenalina, lo cual provoca un aumento del gasto y frecuencia cardiaca. Por ello, a los 35 o 45 años, muchos de ellos ya sufrieron algún infarto, tienen los triglicéridos y el colesterol altos o son hipertensos. La hipertensión arterial se ha identificado a nivel internacional como uno de los principales problemas de salud ocupacional”, indica Uribe.

Es poca la gente que es exitosa profesional y económicamente y no ha padecido problemas de salud desde sobrepeso hasta la hipertensión. La correlación del éxito laboral y problemas de salud, es una constante.

El estrés, agregó Uribe, se relaciona con trastornos de la salud, el sueño, mentales y psicosexuales. Cuando el funcionario manifiesta estos padecimientos, no se relacionan con el trabajo, sino como problemas de salud. Sin embargo, en la mayoría de los casos, estos padecimientos tienen origen en las relaciones laborales y se deben tomar en cuenta, pues resultan ser sintomatología de enfermedades graves como hipertensión arterial, padecimientos cardiacos, diabetes e incluso cáncer.

El especialista de la UNAM destaca que la aparición de cáncer principalmente en el estómago está más vinculada a la adrenalina generada por estrés que a la ingesta de productos químicos.

“A su vez, se ha encontrado que las personas que abordan aviones constantemente padecen problemas cardiovasculares. Hay ejecutivos que toman un vuelo en la mañana, uno en la tarde y otro en la noche o que recorren varios países en una semana, y éstos regresan con descompensación de horarios y de presión por las alturas de los lugares en los que estuvieron”.  

Si a esto le agregamos las responsabilidades y resultados que deben dar a la empresa o institución en la que trabajan, resultan ser una bomba de tiempo de tipo cardiovascular. Cuando esta situación se vuelve constante debido a niveles de estés altos y continuos, tiene como resultado una hipertrofia cardiaca, es decir, agrandamiento anormal del corazón.

El especialista de la UNAM, Felipe Uribe, señala que es urgente la creación de una legislación que controle las relaciones laborales en todos los niveles jerárquicos, pues sólo así se podrá garantizar la salud de la clase trabajadora. Sin embargo, en México no existen programas públicos para aliviar la carga de estrés relacionado con el trabajo.

Chequeos especiales

En México, Estados Unidos y Europa existen programas en algunas clínicas especializados en prevenir problemas de salud asociados con el estrés laboral.

Se trata de unidades de chequeos de estrés dirigidos a ejecutivos y personas con cargos de mucha responsabilidad para tratar esta enfermedad crónica y anticipar problemas cardiovasculares. Cuentan con especialistas de medicina interna, cardiología, neumología psiquiatría, psicología, genética y análisis clínicos. 

Otros investigadores se enfocan más en qué hacer cuando la salud de los directivos alcanza niveles fatales. Expertos de la Universidad de Michigan, Estados Unidos, señalan que las organizaciones y empresas deben tener un plan de sucesión para cuando sus ejecutivos de alto rango se enfermen o mueran.

En el documento Los planes de sucesión previenen comportamientos organizacionales poco saludables (2009) indican que la enfermedad puede afectar negativamente el desempeño del ejecutivo y crea una conducta perjudicial en la organización. 

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