La región maya del sur de México ofrece varias opciones para vacacionar

Este diciembre te invitamos a descubrir las maravillas naturales y culturales que la península yucateca tiene para ti
chicen itza rivera maya vacaciones
chicen itza rivera maya vacaciones  chicen itza rivera maya vacaciones  (Foto: )
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Por:
Mariana F. Maldonado
Autor: Mariana F. Maldonado | Otra fuente: 1
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Nota del editor: Este es un fragmento del reportaje 'El mundo se acaba', publicado en la revista Dinero Inteligente del mes de noviembre de 2011.

(DINERO INTELIGENTE) — A pesar de las afirmaciones de que los mayas pronosticaron el fin del mundo para el 2012, los territorios que habitaron son uno de los principales destinos turísticos del país.

Para visitar esta zona, que tiene desde ruinas arqueológicas hasta playas con arena blanca y agua turquesa, sin que se te acabe el mundo, o la cartera, aquí te damos algunas sugerencias: 

Destino ancestral

Enrique Vela, editor de la revista Arqueología mexicana, asegura que atribuirle a los mayas la predicción del fin del mundo es una interpretación errónea. “Los mayas no dijeron nada de eso. No hay ninguna evidencia”, explica.

La zona maya se extiende a partir de Tabasco y el oriente de Chiapas y comprende los estados de Quintana Roo, Campeche y Yucatán, además de una parte de Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador.

Con una historia de cerca de 3,000 años, es una cultura rica en tradiciones y en conocimientos científicos y astronómicos; los restos más antiguos que delatan presencia maya datan del 7,000 a.C.

La primera zona arqueológica recomendada por el arqueólogo es Palenque, Chiapas.

“Es una zona muy importante de la época prehispánica, ahí se encontró una de las tumbas más famosas que se conocen, además de su riqueza en objetos y de su propia estructura. Es una de las pirámides que fue hecha ex profeso para servir de tumba, es el mausoleo del rey Pakal”.

En Chiapas y Tabasco termina el dominio del mole, de los sabores intensos y de las cocciones de muchas horas, explica Eduardo Plascencia, investigador gastronómico y estudioso de la zona.

Según su teoría, “la geografía lo determina todo”, de ahí derivan los ingredientes, los utensilios y los métodos que dan origen a los platillos.

En Tabasco, el terreno se convierte en una selva húmeda y tropical con densos pantanos, ciénegas y mangle.

“Aquí hay cocina de fuegos. Encontramos la iguana y pejelagarto atravesados con palitos y asados a las brasas”.

Está el chirmol, un plato de calabaza, y el chocolomo, guiso de res que también se prepara en la península de Yucatán. Puedes encontrar bebidas refrescantes a base de cacao, las cuales forman parte de la dieta habitual de los habitantes de la zona.

Zona peninsular

No puedes perderte Calakmul, Campeche, muy cerca de la frontera con Guatemala. Es la ciudad más grande de la zona maya. Ahí están algunas de las pirámides más grandes que se conocen y es el sitio con más estelas de toda la zona maya.

“Es una ciudad del periodo Clásico, entre el 300 y 900 dC”, explica el arqueólogo.

Yucatán, Campeche y Quintana Roo comparten una gastronomía “profundamente yucateca”, dice Plasencia.

En el norte de la península está la Yucatán hacendada y en el sur, la región maya sublevada (durante la lucha de castas). En el sur hay una mayor cantidad de tradiciones vivas, mejor respetadas, mientras que en el norte, donde está Mérida, hay más influencia europea y árabe.

Roberto Solís, fundador del restaurante Néctar de cocina yucateca contemporánea, en la capital de Yucatán, Mérida, asegura que para poder disfrutar de una  comida típica hay que ir a los pueblos, al mercado, o bine, y buscar la manera de obtenerla con una familia del lugar, porque “en la ciudad, no hay comida tradicional bien hecha”.

Hay muchos guisos que no puedes perderte, como el relleno negro, que para el chef Solís, es uno de los mejores platos del mundo. Es una pasta hecha con chiles y especias quemadas que tiene un profundo sabor a ceniza y que se prepara con caldo de guajolote o de gallina y se sirve junto con la pieza del animal, con un huevo duro y albóndiga de cerdo.

Están también los clásicos panuchos y la chicharra –parecida al chicharrón pero más suave y preparado diferente– y el castakan, la panceta de cerdo hecha en carnitas. Están los lomitos y la longaniza de Valladolid, las carnes ahumadas de venado y los huevos con chaya.

Además de variadas frutas tropicales está el xtabentun, una bebida fermentada de miel de abejas que se alimentan de la flor del mismo nombre y las más de 25 mieles distintas, que se producen gracias a la abeja melipona, una abeja sin aguijón endémica de la zona.

Otro lugar que no debes perderte es Chichén Itzá. “Lo importante de ahí es que la ciudad tiene elementos mayas pero también de otras regiones, de algún modo es una entidad cosmopolita. A Chichén se le conoce sobre todo por la serpiente que se forma en la pirámide principal durante el solsticio y por la riqueza de las piezas que se encontraron en el cenote sagrado, como oro y turquesa”, dice Vela.

También en Yucatán está Uxmal, la ciudad más grande de los sitios al sur de Mérida de estilo Puuc, “un estilo arquitectónico muy particular que de inmediato se reconoce por sus columnas y tambores”.

Está, por supuesto, la tan conocida Riviera Maya. Es una zona turística localizada al sur de Cancún y que comprende sitios como Puerto Morelos, Playa del Carmen, Xcaret, Paamul, Puerto Aventuras, Xel-Há y el mismo Tulum.

Al haber quedado abandonada hasta prácticamente la segunda mitad del siglo XX, es todavía una zona de gran riqueza ecológica”.

Debajo de la Riviera Maya hay lugares como la laguna de Bacalar, y las playas vírgenes de Mahahual, en el municipio de Othón P. Blanco.  Aquí es donde hay más áreas naturales protegidas de flora y fauna de Quintana Roo: Uaymil, el Santuario del Manatí y la Reserva de la Biósfera Banco Chinchorro.

Según Fernando de Jesús Salazar, director general de Promoción Turística del destino, esta zona se diferencia de la Riviera Maya por ser un área completamente ecoturística.

“Estamos haciendo turismo sustentable, manteniendo la normatividad y cuidando el mangle. En total, tenemos 2,500 cuartos en la zona (pocos, considerando que en la Riviera un solo hotel puede tener esta cantidad de habitaciones), estamos en crecimiento y le estamos apostando a un desarrollo sustentable de bajo impacto. No queremos hacer grandes hoteles”, dice.

Son el complemento de la Riviera Maya, asegura, “estamos a dos horas y media, tú sales de allá, puedes pasar todo el día con nosotros y regresar a dormir a la Riviera, las carreteras son supercarreteras”. Eso te mantiene muy cerca de la cosmopolita Cancún.

Viajar a la zona maya implica el roce con una cosmogonía muy diferente a la del centro del país. La cultura maya es considerada una de las más ricas de la región que antes era Mesoamérica.“En Yucatán, estamos en una zona tan distinta del resto de México, que puede ser un país en sí mismo”, concluye Plascencia.

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