Ferran Adrià, el chef que fusionó la gastronomía, el arte y la ciencia

El chef de elBulli transformó la concepción de la gastronomía, de un placer palativo a una experiencia de vida
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(Reuters) -

Ferran Adrià se deleita haciendo las cosas de forma diferente.

Se le atribuye la creación de 1,800 recetas para el restaurante elBulli —calificado como el mejor del mundo— y haber elevado la cocina a un nuevo nivel, fusionando la gastronomía con el arte y la ciencia.

“Una de las grandes razones por las que elBulli está donde está, es que hablamos con otras disciplinas. Estamos viendo la revolución de las comunicaciones en la gastronomía”, dijo Adrià a CNN en febrero de 2011, meses antes del cierre del mítico elBulli.

Adrià es una superestrella culinaria y ha dado conferencias alrededor del mundo acerca de su acercamiento innovador a la comida. Su rostro ha salpicado cientos de portadas de publicaciones internacionales.

“Todo lo que ha pasado es un regalo”, dice. “Cuando estuve en la portada del New York Times no podía creerlo. ¿Qué está haciendo un cocinero ahí? ¡He sido invitado a Harvard como profesor visitante! ¿Cómo podría haber soñado esto? Nunca lo esperé”, asegura.

Es un punto lejano de donde se imaginaba que estaría cuando tomó su primer empleo en la cocina de un restaurante a los 17 años. Entonces estaba más enfocado a la necesidad de un adolescente de pagar sus vacaciones de verano, que con descubrir la vocación de su vida.

El interés de Adrià en la cocina comenzó en su hogar en Barcelona, con sus padres y su hermano menor Albert. “Ni Albert ni yo estudiamos cocina. Ninguno de los dos queríamos ser cocineros”, dijo.

Pero para cuando cumplió 24 años, Adrià era el jefe de cocina en elBulli, en la costa catalana del noreste de España. Y en ese tiempo el restaurante estaba en peligro de perder su calificación de estrella Michelin.

Para 2011, elBulli llevaba varios años con el reconocimiento a la mejor experiencia culinaria del mundo, aunque sólo 8,000 personas comían ahí anualmente, y tenía millones de solicitudes para reservar una mesa. La comida se trataba mucho menos de disfrutar los alimentos y mucho más de obtener una experiencia que podía durar todo el día. El costo promedio rondaba los 400 dólares por persona, incluyendo platillos preparados con una precisión casi molecular.

“No ganas dinero con cocina avant garde. Éste no es negocio. Podríamos subastar reservaciones en eBay, pero eso sería prostitución”, dijo Adrià en 2011.

Su cocina estaba a menos de 10 kilómetros de la antigua casa del artista Salvador Dalí, y compartía su excentricidad con cocteles como Almohada de piña colada y creaciones como la extracción del sabor único de las cabezas de los langostinos.

Respecto a su elBullipedia, una enciclopedia gastronómica digital que anunció esta semana en México, Adrià aseguró: “Esto se convertirá en una vasta red creativa, miles de personas contribuirán con ideas. Cambiará la relación entre la creatividad y la sociedad”.

“Esto es más que un proyecto de cocina. Es un proyecto social. El objetivo de la fundación es continuar creando y compartiendo a través de internet”.

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