¿En qué basamos nuestra percepción de la belleza?

Los científicos todavía están tratando de averiguar los factores que determinan esta percepción y cómo influye en nuestras vidas
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Autor: Elizabeth Landau
(CNN) -

La belleza. La reconocemos cuando la vemos, pero ¿qué es?

El filósofo Edmund Burke escribió: “La belleza es, en su mayor parte, una cierta cualidad en los cuerpos, que actúa mecánicamente sobre la mente humana por la intervención de los sentidos”. Burke escribió eso en 1756, pero aún es citado. 

Los científicos intentan averiguar qué hace bellas a las cosas y a las personas. Pero en cierto modo es como preguntar si tu visión del color rojo es igual que la de otra persona, simplemente no hay manera de saberlo, dice Denis Pelli, profesor de Psicología y Neurociencia en la Universidad de Nueva York.

Aún así hay mucho qué explorar.

La belleza en cerebro

Independientemente de la cultura, parece que hay ciertos patrones de actividad cerebral asociados con la visualización de algo hermoso.

Semir Zeki, profesor de Neuroestética del University College of London, estudia las bases neuronales de la apreciación del arte. Ha encontrado que el único factor común entre toda la gente que encuentra belleza en las artes plásticas y en la música es la actividad en la corteza frontal orbital media cerebral, donde reside el centro de placer y recompensa del cerebro.

Existen tendencias culturales de belleza artística: por ejemplo, la preferencia japonesa por la asimetría o el ideal occidental de la simetría. Sin embargo, en el caso de los rostros, parece que toda la gente prefiere las caras simétricas.

Aunque nosotros vemos las imperfecciones propias, consideramos hermosas a muchas personas a quienes no nos acercamos lo suficiente como para examinar sus pequeños defectos. La percepción de la belleza puede debilitarse cuando comenzamos a conocer esos desperfectos, explica Zeki.

También se han realizado pruebas de imagenología cerebral para evaluar la belleza facial. Un estudio reciente en Neuroimage concluyó que la forma como autoevaluamos nuestro atractivo facial puede estar relacionada con la autoestima y basada en patrones de la actividad cerebral.

La belleza en el rostro

Cuando se trata del atractivo facial, hay razones para creer que las facciones específicas y los rasgos con base biológica orientan nuestra percepción de la belleza.

Las caras que son más simétricas y comunes tienden a ser evaluadas como más atractivas en las investigaciones científicas. 

La simetría, en particular, ha sido estudiada ampliamente, no solo en el mundo occidental, sino en las culturas de cazadores-recolectores aisladas de los medios de comunicación.

Los hadzas, de Tanzania, un remoto grupo de cazadores-recolectores, mostraron una mayor preferencia por la simetría que la gente en Gran Bretaña. Los hombres considerados como buenos cazadores apreciaban especialmente la simetría en los rostros de las mujeres, mientras que ellas preferían esta característica en ellos cuando estaban embarazadas o en lactancia, periodos en los que son extracautelosas acerca de los alimentos y las enfermedades perjudiciales para los niños.

De hecho, incluso los bebés responden de manera más positiva a los rostros atractivos y simétricos. Sin embargo, parece que tienen una mejor reacción ante los rostros considerados atractivos, mas que solo simétricos.

Algunas teorías indican que ciertas proporciones específicas componen la belleza más natural y que las relaciones de largo y ancho son importantes.

Ejercicios con computadoras han demostrado que fusionar varios rostros en uno genera un producto final muy atractivo. La razón: la mezcla se acerca al 'prototipo', es decir, a una cara promedio.

Así, puede que los bebés se sientan atraídos a los rostros con un concepto básico o promedio.

Uniendo todo, un estudio de 2007 en Perception & Psychophysics señaló que los rasgos simétricos pueden ser indicadores de la calidad genética. Los ancestros humanos evolucionaron para encontrar parejas que transmitieran buenos genes a su descendencia, por lo cual, naturalmente rechazaban los rasgos que pudieran ser perjudiciales para la supervivencia o indicadores de mala salud.

De hecho, un estudio de 2011 en la revista Economics and Human Biology concluyó que las personas con rostros asimétricos tendían a provenir de infancias más difíciles y con más carencias que aquellos con características más simétricas. Parece que la adversidad en la niñez está asociada con rasgos faciales que no son perfectamente alineados y congruentes, aunque no hay prueba de que uno de estos fenómenos provoque el otro.

Dado que las relaciones sexuales son más costosas para las primates hembras —ellas tienen a los hijos las mujeres son el sexo más selectivo.

Y el tipo de hombre al que ellas se sienten atraídas puede variar en función de las fases del ciclo de ovulación. Los estudios mostraron que durante los periodos de fertilidad, las mujeres están más inclinadas a hombres toscos y de aspecto dominante. Subconscientemente, ellas pueden percibir la belleza en concordancia con las fuerzas evolutivas, ya que la dominancia puede indicar la aptitud genética. Por cierto, las mujeres también compran ropa más sexy cuando son más fértiles.

Un estudio reciente en la revista Nature Communications encontró que las mujeres están más atraídas por los hombres con sistemas inmunitarios más fuertes, los cuales fueron asociados con altos niveles de testosterona. Pero eso es menor en hombres con niveles más altos de la hormona del estrés, cortisol, lo que sugiere que ellas pueden considerar menos atractivos a los hombres estresados.

La belleza también juega un papel en la amistad. Investigaciones han demostrado que las mujeres tienden a tener amigas de atractivo similar.

Un estudio de 2010 en la revista Human Nature reveló que, tanto en términos de sus propias percepciones de belleza como en la posición de jueces independientes, el atractivo de una mujer presenta correlación con sus amigas. Y en caso de que seas la menos atractiva en una pareja de amigas, serás propensa a ver a tu compañera como una rival de apareamiento.

Universalmente, los amigos comparten vínculos genéticos.

La belleza propia

A veces, las personas vinculan su autoestima a su apariencia, ligando la belleza a su percepción de sí mismas, dice Heather Patrick, investigadora de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

"Comparamos cómo creemos que lucimos con la manera en que lucen otras personas, y tomamos una decisión acerca de si estamos mucho mejor o mucho peor", explica.

Esta comparación puede tener consecuencias emocionales y psicológicas tanto negativas como positivas.

De acuerdo con Patrick, hay evidencia científica de que las ideas acerca de la importancia de la propia belleza son formuladas en la niñez. Los padres dan cierto grado de halagos a sus hijos por su apariencia y otro por la cantidad de esfuerzo que dedican a las tareas y actividades para las que son buenos.

“Eso prepara el escenario para cómo la gente piensa de sí misma en términos de apariencia o capacidades”, según Patrick.

Y cuando se trata de evaluar la belleza, muchas personas son sus peores críticos. A veces hay una parte del cuerpo que se convierte en un foco de autoodio.

“Sigue siendo socialmente inaceptable decir a los demás cosas que podríamos decirnos a nosotros mismos”, explica Patrick. “No filtramos nuestros juicios sobre nosotros de la misma forma en que filtramos los juicios hacia los demás”.

Cuando se lleva al extremo, la obsesión por un aspecto particular de la apariencia propia tiene un diagnóstico psiquiátrico: el trastorno dismórfico corporal. Es la razón por la cual algunas personas se someten a decenas de cirugías plásticas, pero nunca están satisfechas con los resultados.

Por otro lado, puedes ver tu cuerpo como una fuente de poder; por ejemplo, después de realizar una primera carrera de cinco kilómetros o incluso un maratón, algunas personas se sienten orgullosas de lo que sus cuerpos pueden hacer.

La belleza como poder

Algunos estudios han demostrado que las personas que son percibidas como más atractivas también parecen más competentes y exitosas, según Jasmin Cloutier, una investigadora de la Universidad de Chicago.

"Existe una fuerte dimensión cultural aprendida en todos estos efectos", dice.

Otras investigaciones han demostrado que el atractivo físico también puede influir en el salario.

Incluso, el sistema legal podría tomar en cuenta la belleza. Una serie de estudios han encontrado efectos que sugieren que el atractivo ayuda al momento de recibir dictámentes de veredictos y sentencias. Puede que las personas atractivas sean menos propensas a cometer crímenes tan graves como las poco atractivas o que exista una visión social de que las personas bonitas son "buenas" y no hacen cosas malas, escribió Catherine A. Sanderson en el libro Social Psychology.

Vivian Diller, psicóloga y coautora de Face It: What Women Really Feel As Their Looks Change, divide la percepción de la belleza en tres aspectos: los factores aportados por la genética, el arreglo personal y la manera en que la gente reacciona a su apariencia en sus primeros años de vida.

"Las primeras experiencias de ser la 'niña de los ojos' de tu madre o de tu padre influyen mucho en la manera en que uno se siente acerca de su propio aspecto", dice Diller.

Si tu padre se vuelve más crítico hacia ti cuando te vuelves menos "linda", quizá te sientas menos atractiva, explica.

Pero debe haber más factores además de los elogios de otras personas hacia el aspecto de alguien, ya que hay modelos profesionales con una mala imagen de sí mismas.

Para las modelos existen expectativas poco realistas de belleza en todas partes, no solo en las revistas y en la televisión. Así, según Diller, quienes tienen éxito son aquellas que asumen que no deben ser perfectas para ser bellas.

Diller era una bailarina profesional de ballet y además modelaba mientras estudiaba un doctorado en Psicología Clínica. Ella se desmaquillaba cuando era hora de ir a clases para que la gente la tomara más en serio.

"Cuando salí de ese mundo, tuve que encontrar poco a poco mi valor en algo más que mi aspecto o la manera en que bailaba", recuerda.

Es un proceso que todo el mundo atraviesa eventualmente, no importa lo mucho o lo poco que valore su apariencia: el envejecimiento. La buena apariencia de la juventud cambia y ya no coincide con tu visión de ti mismo. Pero cuando estás en un matrimonio o en una relación de largo plazo, no tienes que preocuparte activamente por ser bella para atraer a una nueva pareja.

"Disfruto mucho más de mi apariencia ahora, porque ya no importa tanto", dice Diller.

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