Madres e hijas contra las enfermedades hereditarias

Por:
Nonantzin Martínez

Cuatro historias reflejan cómo el ejercicio y una buena alimentación pueden vencer la herencia genética y las enfermedades

De tal madre, ¿tal hija?

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madres hijas enfermedades  Sin Pie de Foto  (Foto: Foto: Especial)

(BALANCE) — Aunque la genética dicta en gran medida el futuro de nuestra salud, no es sentencia.

Cuatro mujeres comparten la historia de su lucha contra enfermedades hereditarias, y cómo hace la diferencia el hecho de tomar las decisiones correctas y moverse hacia hábitos más saludables.

Su esfuerzo ha inspirado a que sus hijas ‘hereden’ el buen ejemplo y lo pongan en práctica con sus familias.

Cáncer de mama

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madres hijas enfermedades hereditarias  madres hijas enfermedades hereditarias  (Foto: Foto: Jorge Garaiz/Balance)

Para Elaine, tener 47 años significa mucho, pues es la edad que tenía su madre cuando falleció de cáncer de mama. Para la mala fortuna de la familia, también los genes de ese cáncer fueron heredados a Elaine y a sus dos hermanas, Karen y Sue.

Al descubrir en una muestra de sangre que también eran portadoras del gen BRCA (responsable además de cáncer de ovario y mama en mujeres, y de colon en hombres), las hermanas tuvieron el valor de hacerse la doble mastectomía; sí, de quitarse ambos senos.

Posterior a la mastectomía, Elaine se sometió a un proceso para reconstruir sus senos. Aunque fue complicado el proceso –tuvo 5 intervenciones del lado derecho–, sabe que fue lo mejor: “Vivo muy tranquila. Las veces que he regresado a Patología, no me han encontrado nada y eso solo me hace pensar que hice lo correcto.”

“Una decide cómo quiere vivir su vida, pese a las peores circunstancias, y yo decidí por mí”.

Osteoporosis

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madres hijas enfermedades hereditarias 02  madres hijas enfermedades hereditarias 02  (Foto: Foto: Jorge Garaiz/Balance)

“La osteoporosis no duele, por eso nunca me imaginé el daño que tenían mis huesos, a pesar de que ya se me habían fracturado dos vértebras”, asegura María Elena Torres Palmer, de 72 años.

La osteoporosis la ha transformado y gracias a un radical cambio de hábitos de vida y alimentación, ha evolucionado bien. Ahora come más verduras, hace ejercicio y también dejó de tomar refresco. Además de tomar calcio y seguir su tratamiento médico.

La otra María Elena, su hija de 47 años, no quiere pasar por lo mismo: “Estoy consciente de que tengo una carga genética, que también a mí me puede dar osteoporosis, por eso me cuido, como bien y hago ejercicio, así que si me va a dar, espero que me llegue más tarde que a ella y que sea algo leve”.

“En mi casa no hay comida chatarra, ni refrescos. Mis hijos lo han tomado bien y se han hecho conscientes después de ver todo lo que ha vivido su abuelita.”

“Mi mamá ahora es una persona muy activa. Admiro la fuerza que tiene para hacer tantas cosas a esta edad. Las ganas y dedicación que tiene en su cuidado son, para mí, un ejemplo que sigo todos los días.”

Hipertensión

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madres hijas enfermedades hereditarias 03  madres hijas enfermedades hereditarias 03  (Foto: Foto: Jorge Garaiz/Balance)

La familia de Raquel García y Pérez de León va todos los días al gimnasio; a las 6 de la mañana, invariablemente ya se están ejercitando. “A muchos les resulta raro vernos juntos, nos dicen ‘ya llegó la familia’ con un dejo de extrañeza”, cuentan ambas.

Raquel, junto con su esposo e hijas comenzaron una actividad física regular para mantener bajos sus niveles de presión arterial, pues ella es hipertensa.

“Aunque desde pequeña me diagnosticaron un soplo en el corazón, nunca había tenido ninguna complicación cardiovascular, hasta que me embaracé por primera vez. Tuve preclampsia y de no haberme hecho cesárea, tal vez hubiera muerto mi hija o yo o las dos”.

Verónica, su hija menor de 23 años, se ejercita entre una hora y media y dos, y sigue un plan de alimentación. Su presión arterial, sus niveles de colesterol y su peso, son envidiables. Pero también tiene una carga genética que no puede cambiar: su abuela materna también es hipertensa y su abuelo era diabético.

“Estoy orgullosa de que mi mamá no vea su enfermedad como un problema, sino como una oportunidad”, asegura Verónica.

Diabetes

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madres hijas enfermedades hereditarias 04  madres hijas enfermedades hereditarias 04  (Foto: Foto: jorge Garaiz/Balance)

Patricia Karam, de 65 años, es hoy una activa promotora y educadora en diabetes. El diagnóstico lo tuvo a los 33 años.

“Pensé que se trataba de un error médico y en mi afán de buscar alternativas, porque no quería aceptar que mi organismo estuviera fallando, caí en manos de un charlatán. Las consecuencias fueron muy graves, pues dejé de inyectarme la insulina que necesitaba y caí en coma. Tuve muerte clínica, afortunadamente salí de esa”.

Patsy, su hija mayor de 40 años, es médico con especialización en nutrición clínica. La diabetes de su mamá influyó para que su vida tomara ese rumbo: “La veía tan mal que necesitaba hacer algo por ella. Ahora me emociona ser también su coach en su lucha diaria.”

Para Beatriz, la menor, el coma de su madre fue una terrible experiencia que dejó grandes marcas y aprendizajes: “Mis hijas y yo comemos saludablemente, hacemos ejercicio y día con día seguimos el camino hacia un equilibrio entre la mente, el cuerpo y el espíritu.”