Los hábitos alimentarios extremos de los deportistas olímpicos

Un plato de carne cruda, licuados con calostro y dos kilogramos de pescado por comida forman parte de los menús de los competidores
Superatletas y dopaje en Londres 2012
Autor: Gary Morley
(Reuters) -

La superestrella de la natación Michael Phelps alguna vez afirmó que comía hasta 12,000 calorías al día. El gran rival de atletismo de Usain Bolt, Yohan Blake, dice que come 16 plátanos maduros cada 24 horas.

Una pequeña atleta japonesa devora fácilmente 50 piezas de sushi después de entrenar, mientras que otro corredor de maratones ingiere platos de carne cruda picada.

¿O qué hay sobre el halterófilo que bebe la primera leche producida por una vaca que acaba de dar a luz?

Con hábitos alimentarios extremos como estos, puede ser sorprendente conocer que dentro de la Villa Olímpica se esconden trampas culinarias que pueden potencialmente volcar a los atletas sobre la delgada línea entre el éxito y el fracaso en Londres 2012.

Los competidores pasan años perfeccionando sus cuerpos; comiendo escrupulosamente los alimentos correctos; evitando los equivocados… ¿y luego?

Se encuentran con el Comedor Olímpico.

Con un McDonald’s en un extremo y máquinas dispensadoras de refrescos de otros patrocinadores y productos de confitería, la gigante área proporciona montañas de comida de todo el mundo; una gama completa de gula que va de un extremo del espectro de salud al otro.

Es una instalación con capacidad para 5,000 personas y que sirve comida las 24 horas, donde los organizadores esperan que sean consumidos 25,000 rebanadas de pan, 232 toneladas de papas, 75,000 litros de leche y más de 330 toneladas de frutas y vegetales para el momento en que se terminen los Juegos Olímpicos el 12 de agosto.

Unas 1.2 millones de comidas serán servidas; 60,000 al día.

“Para los atletas más jóvenes es una emocionante experiencia nueva”, dice la científica deportiva Jess Corones, quien trabaja con el equipo de natación olímpico australiano.

“Todo es gratis. Hay miles de atletas y casi todo tipo de comida que puedas querer. Hay un puesto que te da productos de McDonald’s ilimitados, hay máquinas con cantidades ilimitadas de refrescos para ti".

“Eso es emocionante y puede ser una distracción para ellos. Piensan, ‘oh, esto es genial’ y simplemente corren hacia ellos; pero tienes que recordarles que seguirán allí cuando terminen de competir y que hasta entonces tienen que seguir con su rutina normal”.

Lo que es “normal” puede variar ampliamente.

Dietas extremas

Después de romper un récord, al ganar ocho medallas de oro en Beijing 2008, Michael Phelps dijo a NBC que se atiborraba de pasta alta en carbohidratos y pizza en el punto más alto de su entrenamiento extremo. El campeón jamaiquino de los 100 metros, Blake, dice que come una gran cantidad de plátanos para mantener sus niveles de potasio.

El halterófilo británico, Jake Oliver, dice que cada mañana bebe un licuado que contiene calostro; una forma de leche rica en proteínas producida durante las últimas etapas del embarazo de la vaca. “He intentado que las personas la prueben, pero no lo hacen. Sólo el olor es suficiente para desanimarlas”, dijo al periódico británico The Guardian.

O incluso la excampeona olímpica de maratones japonesa, Naoko Takahashi, una diminuta corredora, dijo a CNN que podía consumir aproximadamente dos kilogramos de pescado después de una gran sesión.

“Sólo comía dos veces al día. Pero comía mucho”, dijo Takahasi, quien ganó el oro en Sydney 2000 y ahora trabaja en televisión.

Sin embargo, es raro que los atletas coman tanto, dice Corones, quien trabajó primero con el equipo de atletismo de Australia en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Phelps admitió este año que el reporte de su apetito gigantesco era un mito, diciendo que ese tipo de ingesta sería imposible.

“Lo encuentro difícil de creer”, dijo Corones. “Te diré algo, si come eso ¡tiene un metabolismo bastante excepcional! Las únicas personas que he visto que comen algo cercano a eso son los lanzadores de bala, y todos pesan 120 kilogramos”.

Sin embargo, Corones ha tenido experiencia con las dietas extravagantes, citando al corredor de maratones de Australia nacido en Etiopía, Sisay Bezabeh, del equipo de 2004.

“Teníamos nuestro campamento en Italia y todo lo que solía comer cada cena era un tazón de carne cruda picada. Lo encuentro algo desagradable pero necesitaba hierro para correr, y eso es lo que hizo. No verías a muchos atletas haciendo eso estos días”.

La buena nutrición desde una edad temprana puede ser vital si quieres ser un atleta élite.

Aprendiendo a comer bien desde pequeños

Becky Stevenson, una dietista británica que vive en Países Bajos, ha investigado la importancia de la vitamina D para mejorar el desempeño y evitar las lesiones.

Cita reportes que muestran que las adolescentes chinas con un nivel adecuado de vitamina D tenían “significativamente mayor masa ósea y fuerza en los músculos”. Han surgido preguntas sobre las actuaciones increíbles de la nadadora adolescente, Ye Shiwen, en Londres 2012, pero esta investigación tiene que probar que los altos niveles de vitamina D pueden ser un factor contribuyente a su éxito.

“Sabemos que los niveles bajos pueden impactar la fuerza muscular y el recambio óseo, pero si un atleta tiene niveles adecuados no hay evidencia de un beneficio mayor para el desempeño, así que el talento natural y habilidad atlética es más probable”, dijo Stevenson a CNN.

Mientras tanto, los estudios han mostrado que atletas jóvenes en los países europeos del norte, como Gran Bretaña, Finlandia y Alemania a menudo sufren deficiencia de vitamina D. Los niveles apropiados pueden reducir el riesgo de fracturas por estrés, lesiones inflamatorias e infecciones respiratorias en el tracto superior.

“Puedes obtener vitamina D de alimentos (como huevos, productos lácteos y pescado) pero no es tan efectivo como la producción de luz solar”, dijo Stevenson.

“Aquellos en riesgo son los atletas que entrenan a 35 grados o por encima de la latitud; el norte de Europa, el norte de China, Estados Unidos, ya que los rayos UVB son inadecuados durante los meses de invierno desde noviembre hasta abril.

“Cuando medimos a nuestros a nuestros tenistas élite sólo encontramos a un atleta que fue marginal con la vitamina D, ya que estaba lesionado y estaba rehabilitándose en el interior".

La mayoría de los atletas utilizan suplementos para reforzar su ingesta diaria, desde vitaminas diarias como magnesio y hierro además de productos como proteína de suero, creatina, carnitina y aminoácidos de cadena ramificada (BCAAs, por sus siglas en inglés) específicamente dirigidos a mejorar el desempeño y la recuperación.

Pero con los estándares de análisis de drogas mejorando año con año y la lista de sustancias prohibidas también incrementando, hay una fuerte responsabilidad para los atletas de estar muy conscientes de todo lo que ponen en su boca.

“La mayoría de los atletas usan algunos suplementos. Viven una vida extrema, la cantidad de entrenamiento que hacen es extremo, se ejercitan de manera diferente a lo que una persona lo haría, así que es importante complementar su dieta”, dice Corones.

“Hay una línea muy delgada y es algo que los atletas necesitan para mantenerse en la cima. La responsabilidad está al 100% en el atleta y les dejamos eso muy claro desde una edad  temprana,  que tienen que ser responsables por lo que entra en su boca. No importa si viene de su entrenador, sus padres, su hermano o sus amigos, tienen que saber qué ponen en su cuerpo".

“Puedes confiar en tu entrenador un 100% pero si te da una botella de píldoras y te dice que es hierro, sigue siendo tu responsabilidad comprobar eso. Tenemos líneas directas donde los atletas pueden llamar y comprobar algo, así que es muy fácil descubrir si es bueno tomarlo”.

En esta etapa, con los Juegos Olímpicos en marcha y varios atletas esperando a comenzar sus competencias, el énfasis está en el refinamiento en lugar de la construcción de fuerza.

“Varía dependiendo de dónde estemos en el año”, dice Corones, quien trabaja para el Instituto del Deporte de Nueva Gales del Sur en Sydney, Australia.

“Antes queríamos que cargaran un poco de peso extra para reducir las probabilidades de lesiones y enfermedades, pero luego cuando se reduce a competir se simplifica al mínimo”, dice.

“Realmente no los hacemos contar las calorías, observamos más qué áreas de los grupos alimenticios comen. Buscas obtener grasas de calidad, asegurándote que obtengas suficientes carbohidratos, y también el horario de la comida; si nadas o haces gimnasia. Si haces gimnasia hay una mayor degradación mecánica del músculo así que necesitamos comer más proteínas después de la sesión, con un poco antes de ella”.

Una gran parte del trabajo de Corones es asegurarse de que los atletas conozcan los hábitos alimentarios correctos; y esto generalmente significa patrones de alimentación formados a una edad temprana.

“Es un gran proceso de educación para los atletas. Todavía hay algunos que luchan con ese concepto de que mientras menos procesados están (los alimentos) son mejores para ellos”, dice.

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“A menudo al comienzo de sus carreras, en su adolescencia, entrenan mucho y quieren comer lo primero que esté rápidamente disponible porque siempre están hambrientos después de entrenar. Así que adquieren el hábito de comer una cubeta de papas fritas después de cada sesión de entrenamiento. Obviamente eso no es bueno así que tratamos de romper esos hábitos.

“A menudo encontramos que las comidas procesadas, con mucha sal y alto contenido de azúcar en ellas son pedidas por el cuerpo. Se trata de intentar romper esos ciclos y hacerlos comer lo mejor que se pueda”.

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