Las 'poses de poder', un camino hacia el éxito

Tu postura corporal, incluso si la haces concientemente, puede empoderarte en situaciones laborales como una junta
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Rose Hoare
Autor: Rose Hoare
(Reuters) -

Segundos después de romper el récord olímpico para la carrera de 100 metros varonil, el corredor jamaiquino Usain Bolt deleitó a las multitudes extendiendo un brazo hacia el cielo, como si estuviera a punto de lanzar un rayo a las estrellas.

La pose del 'Rayo Bolt' —similar a la que hizo famosa el delantero mexicano Cuauhtémoc Blanco— fue instantáneamente imitada en todo el mundo, por fanáticos, mascotas y lectores de CNN. Pero puede haber algo más allá de la pose.

Los psicólogos y neurocientíficos están cada vez más interesados en cómo ciertos movimientos corporales y poses pueden afectar nuestro pensamiento.

Varios estudios sugieren que incluso podemos utilizar nuestros cuerpos para mejorar nuestra confianza y funcionamiento mental, y desempeñarnos mejor en el trabajo.

“No hay mucha separación entre el cuerpo y la mente, como alguna vez creímos”, dice Sian Beilock, profesora de Psicología en la Universidad de Chicago, en Estados Unidos, y autora de Choke: What the Secrets of the Brain Reveal about Getting It Right When You Have To (Sofocarse: lo que los secretos del cerebro revelan sobre hacer las cosas bien).

“Muchas investigaciones muestran que nuestra forma de mover y posicionar nuestro cuerpo afecta cómo pensamos. Afecta nuestra confianza. Incluso puede afectar cómo nos perciben otras personas”, añade.

Estas tácticas o bromas de los deportistas profesionales, ¿pueden traducirse al trabajo? Antes de una entrevista de trabajo o de una junta difícil, ¿podemos mejorar nuestra confianza y niveles de desempeño haciendo una pose?

Al adoptar ciertas “poses de alto poder”, las personas pueden sentirse más poderosas, experimentar un incremento en la “hormona de la dominación” (la testosterona), algo que ocurre naturalmente antes de una competencia y después de una victoria, y una disminución de cortisol (la hormona del estrés), que eventualmente puede desencadenar enfermedades relacionadas con el estrés, como la hipertensión, según un estudio realizado por profesores en las Escuelas de Negocios de las Universidades de Columbia y Harvard, en Estados Unidos.

Las poses de poder también hacen que los sujetos se inclinen más a tomar riesgos, un comportamiento asociado con el poderío.

Las poses que generan estos resultados son donde abarcas el mayor espacio posible. Los expertos en poses de poder estiran sus extremidades con sus pies en escritorios, entrelazan sus dedos detrás de sus cabezas con sus codos apuntando hacia fuera, o quizá se inclinan dominantemente sobre las mesas, entrelazando sus dedos.

Por el contrario, quienes se sienten encorvados, con sus brazos a los lados o sus manos dejándose caer inútilmente en sus regazos, experimentan un descenso en el sentimiento de poder.

“La pose en sí parece no importar”, explica Dana Carney, autora principal del estudio y profesora en la Universidad de California, Berkeley, en Estados Unidos. “La característica crítica es la expansividad. Si piensas en una burbuja que encapsula el cuerpo, ¿cuán grande es esa burbuja?”.

Carney dice que el incremento de testosterona y la inhibición de cortisol experimentados con las poses de poder pueden ayudar a una persona a pensar más claramente, como descubrió uno de sus estudiantes.

“Tenía esta entrevista realmente estresante para una pasantía en una empresa elegante”, dice Carney. “Bromeó sobre pararse dentro del elevador como una estrella de mar, extendiendo su cuerpo hasta la mayor extensión que pudo. Dijo que estaba bromeando con ella misma cuando lo hizo, pero al salir del elevador caminó firmemente hacia la reunión y se sintió mucho más confiada, serena y en control de sus pensamientos y palabras.

“Escuchamos muchos ejemplos anecdóticos de personas que comenzaron a utilizar poses de poder en sus vidas diarias, y no solo les ayuda a protegerse de la respuesta fisiológica al estrés, sino que, en una entrevista de trabajo, las personas fueron calificadas con un mejor desempeño”.

Además de enseñar cómo crear una oleada de testosterona que impulsa la confianza al posar como Usain Bolt, los ejecutivos pueden aprender otra lección de psicología deportiva: cómo canalizar esa confianza en el éxito. Después de todo, la meta no solo es estar confiado, sino convertir esa confianza en un resultado exitoso.

Un elemento crucial de un buen desempeño no solo es la autoconfianza, sino también el dominio de sí mismo, dice Bradley Harfield, profesor de Kinesiología en la Universidad de Maryland, Estados Unidos.

“El control es muy importante para el éxito de un atleta, porque significa que trazan una contingencia entre su esfuerzo, su acción y el resultado”, dice. “Eso no significa que van a ganar, solo significa que probablemente no se van a derrotar. Van a desempeñarse con todo su potencial”.

Para un atleta que toma la pista (o para un empleado que da una gran presentación), dice Hatfield, la postura “bien puede ser un elemento de ese automanejo”.

Carney señala que las poses de poder también pueden ser desplegadas para devastar a nuestros adversarios, haciéndolos sentir menos poderosos en relación a nosotros.

“Si tengo que ir a batalla en la sala de juntas y una persona siempre es arrogante, quiero que se sienta un poco intimidado”, dice Carney. “Podría querer utilizar poses de poder, no solo para mi bienestar, sino para hacer que se encojan un poco, para que se relajen, y todos los demás puedan exponer sus ideas”.

Las poses de poder hostiles también podrían ayudar a inquietar a un contacto de negocios. “En Wall Street, los CEO hacen giras donde hablan con encargados del manejo de las carteras de su empresa”, dice Carney.

“Los encargados del manejo de carteras necesitan llegar a lo importante de lo que pasa con la empresa y necesitan poner al CEO bajo presión (...) Querrán intentar expandir sus cuerpos y hacer que los CEO se sientan un poco menos poderosos para poder obtener la información que necesitan”.

Quizá ya fuiste testigo de algunas poses de poder en el ambiente de tu oficina, pero quizá no te habías dado cuenta de que el chico que se sienta con sus piernas estiradas y la mujer que se pone de pie con sus manos sobre la cadera pueden ganar un poco más de confianza al hacerlo.

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Algunas personas tienen poses de poder naturales, y pueden estar beneficiándose de eso. Pero con conocimiento y un poco de práctica, otros pueden cerrar esa brecha.

“Entender qué pasa en el cerebro y el cuerpo les da a todos las herramientas para desempeñarse al máximo”, dice Beilock. “No es una característica fija de las personas; podemos aprender a mejorar nuestro desempeño haciendo algo que quizá no creíamos que era importante”. 

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